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La Resiliencia Laboral

La resiliencia laboral

Resiliencia laboral: una oportunidad para levantarse y afrontar retos

Los problemas constantes en el ambiente de trabajo y las continuas preocupaciones no nos ayudan afrontar los miedos. La resiliencia laboral permite vencer esas inseguridades, todos tenemos la virtud, solamente hay que encontrar esa chispa.
La residencia laboral es la capacidad humana de sobreponerse a las dificultades. En este término no hay tiempo para duda o temores. Como bien sabemos, hay seres humanos que les cuesta afrontar con más gallardía algunas situaciones difíciles. Los procesos de coaching lo apoyan en su caminar por ese problema que está presentando. Una tercera persona siempre tiene la idea más clara y la mente fría para dar su opinión.

En nuestra vida personal muchas veces se presentan situaciones de cambio que nos llevan al límite como:

  • La muerte de un familiar.
  • Terminar una relación amorosa.
  • Una enfermedad.
  • Un cambio de entorno, ya sea laboral, social o mudanza.

También hay otras situaciones personales que forman parte de nuestro entorno, al igual que el ámbito profesional. En esta última área de nuestra vida toca afrontar los miedos con experiencia y conocimientos como principales armas. Los problemas más comunes en el trabajo son: Bancarrotas, asuntos judiciales, desempleo o fracaso profesional, entras otras.

Rasgos de las personas con resiliencia

Durante los procesos de coaching se trabaja en reconocer personas resilientes para que sea un ejemplo a seguir. La idea es identificar sus rasgos y llevarlo a vuestra realidad. Estas personas con resiliencia laboral y en su vida presentan las siguientes características:

  1. Son individuos conscientes de sus talentos y limitaciones.
  2. En el caso de que tengan algún liderazgo, delegan aquellas actividades donde otras personas resalten más.
  3. Trabajan en equipo en función de los intereses de la empresa.
  4. Son personas positivas e intentan rodearse del mismo tipo de individuos.
  5. Creen que las oportunidades y aprendizajes se dan a partir de las adversidades.
  6. Son del tipo de persona que mientras los demás lloran, ellos fabrican y venden pañuelos: Se adaptan a los cambios laborales sin problemas.
  7. Luchan, se esfuerzan y son persistentes para vencer los obstáculos.

La resiliencia laboral

Las empresas fomentan la resiliencia laboral.

Los líderes de las empresas pueden vivir procesos de coaching, que les ayude a mejorar las relaciones y la resiliencia. Algunas recomendaciones a tomar en cuenta para afrontar los miedos al cambio de ambiente laboral como:

Estructurar políticas claras y aceptadas entre todos los miembros de la organización.
Incentivar las relaciones interpersonales entre el equipo de trabajo.
Fomentar un ambiente de trabajo cómodo con la infraestructura para ello.
Generar un ambiente de confianza, cooperativo y de aprendizaje mutuo entre todos los empleados.
Desarrollar programas que estimulen al empleado a integrarse a los procesos de coaching para mejorar su autoestima.
Establecer retos que permita afrontar los miedos del equipo.

Origen de la resiliencia laboral

Un estudio reciente en Gran Bretaña realizado a 835 empleados, demostró los factores que influían en la resiliencia laboral. Dicho estudio determinó con 75%, que es muy complicado lidiar con personas difíciles y políticas laborales desfavorables para cualquier trabajador. En un segundo plano, demuestra también que es importante contar con buenas relaciones familiares y profesionales.
Otros puntos que hay que destacar, son las críticas constructivas que pueden aumentar la capacidad de resiliencia laboral. Estas situaciones ayudan a dar respuesta sobre el origen de la resiliencia, según el estudio proviene de:

La fortaleza mental, espiritual y física que se tenga para afrontar los miedos.
De las relaciones interpersonales entre nuestros familiares amigos y compañeros de trabajo.
La empresa donde trabajamos o de vuestros propios negocios.

Al pasar por los procesos de coaching comienzas a ser más positivo en aquellos momentos difíciles. En situaciones de riesgos puede mantener la cabeza fría y esto, llevará a una resiliencia laboral.

La resiliencia laboral y los líderes

Para que el éxito en el equipo y en la organización sea constante es necesario tener en cuenta lo siguiente:

Se ha de cambiar el estilo de liderazgo adaptado a las nuevas exigencias del entorno y a sus funciones. Aprender a aceptar los errores cometidos, es decir, reconocer sus fallos. Asumir nuevos retos y planear las acciones para mejorar el liderazgo. Ejecutar el plan con evaluaciones continuas, si es necesario acuda a los procesos de coaching.

Los profesores Jeffrey Sonnenfeld y Andrew Ward sugieren 5 etapas para que los líderes tengan éxito en situaciones de crisis. Estas etapas son las siguientes:

  1. Diseñar estrategias con nuevas opciones.
  2. Reclutar otras personas que tengan otra visión del negocio.
  3. Afrontar los miedos a recibir críticas.
  4. Creer en vosotros mismos y en vuestras capacidades para levantaros de nuevo.
  5. Tendréis que contar con una misión de vida que os pueda ayudar a lograr otros objetivos.

Aunque no lo hemos mencionado en ninguna de las características anteriores, es necesario que la persona improvise. Tal vez podéis sentir el temor a equivocaros, sin embargo, hay que atreverse a jugar a ganar. Si perdéis formará parte de un aprendizaje de vida y profesional. Otro punto importante, es aceptar la realidad por más dura que sea.

El emprendedor suele tener un perfil muy resiliente para hacer frente a los contratiempos del proceso de emprendimiento.

Conclusiones de la resiliencia laboral

En la teoría todos estos aspectos mencionados anteriormente parecen fáciles, pero en la práctica pueden costar y mucho dependiendo de la persona. Si eres una persona negativa y depresiva por naturaleza, este camino será muy difícil. Tendréis que recurrir a varios procesos de coaching con profesionales especializados, que te puedan ayudar de acuerdo a su área.
No te angusties por no saber cómo resolver, reinvéntate, busca soluciones que sean efectivas. Recuerda que cada persona actúa de diferentes formas, trata de buscar alguien que sea un ejemplo de resiliencia. De esta manera, tendráis una guía a seguir para los cambios que deseas lograr.

¿Que es la inteligencia emocional?

Inteligencia emocional

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional nos permite aprender a sentir, entender nuestros sentimientos y modificarlos o controlarlos según la situación que tengamos frente a nosotros. Gracias a la inteligencia emocional el ser humano puede ser capaz, no de ocultar o reducir sentimientos, sino de saberlos manejar desde un mejor enfoque.

La inteligencia emocional nos ayuda a controlar nuestras emociones en lugar de que estas nos controlen a nosotros, y así poder disfrutar más de cada aspecto de la vida, y de una manera más profunda y perspicaz.

Este modo de vida permite a los seres humanos actuar y recibir cada momento y cada acontecimiento de su vida desde un punto de vista más tranquilo; aceptando y analizando sus carencias para así sacar provecho de ellas y, por lo tanto, sacar aun más provecho de sus habilidades al aprender a conocer como redirigirlas de una mejor manera.

Los que gozan de inteligencia emocional suelen aceptar nuevos retos sin miedo al fracaso y se comprometen con el cumplimiento de metas de una manera más positiva, y logran adaptarse con facilidad a cada situación. Algo muy importante, quienes han comprendido el significado de la inteligencia emocional han aprendido que pueden manejar mejor las emociones aún cuando se está bajo presión. Además de esto, también permite tener una vida con propósitos y a establecer mejores relaciones interpersonales.

Inteligencia emocional

¿De dónde surge la inteligencia emocional?

Este concepto nació gracias a dos investigadores, Peter Salavoy y John Mayer, pero alcanzó la popularidad que tiene en la actualidad con el libro Inteligencia Emocional (Emotional Intelligence) de Dan Goleman, publicado en el año 1996.

La inteligencia emocional nace de una actitud psicológica predispuesta donde la misma se antepone sobre las emociones y sobre la capacidad de llevar a cabo pensamientos y realizar análisis a través de ellos. Este método psicológico es una manera de combinar los sentimientos y los pensamientos para llevar a cabo mejores decisiones en base a ello.

La inteligencia es la capacidad para adoptar algún aprendizaje a partir de las diferentes situaciones que se nos presentan; esta da cabida a la observación, al análisis, a la memoria, entre otros aspectos, lo que nos permite generar pensamientos y conocimientos que, a partir de dicho aprendizaje ya generado, tendremos nuevas ideas y aplicar una mejor toma de decisiones.

Las palabras “emoción” o “emocionar” se refieren a la capacidad que tiene nuestro cuerpo humano de hacer notar el interés que verdaderamente tenemos ante cada situación y ante cada persona. Las emociones nos permiten expresar, a través de nuestros estados de ánimo, cuando estamos alterados, conmovidos o desanimados, entre otros.

Al contrario de lo que muchos pueden pensar, la inteligencia emocional se puede desarrollar porque todo empieza en el cerebro. La comunicación existente entre las emociones y el sentido racional de cada quien es la fuente más evidente de la inteligencia emocional. Si no lo sabían, en la médula espinal de los humanos inicia la recepción de los sentidos primarios que luego viajan a la parte frontal del cerebro para poder tener una reacción emocional luego de pasar por el sistema límbico, el cual es responsable de regular emociones, memoria, hambre e instintos sexuales.

La inteligencia emocional engloba cada uno de estos conceptos, mencionados anteriormente, para crear una nueva manera de pensar y de sentir en cada individuo que posee esta capacidad psicológica. “La inteligencia emocional no significa ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas”.

En el pasado se decía que la capacidad de crecimiento, surgimiento o éxito que podían tener las personas estaba determinado por su coeficiente intelectual y sus capacidades intelectuales, sin embargo, hoy en día se ha podido comprobar que el motor o la respuesta principal al crecimiento de las personas, es la inteligencia emocional.

Ya sea que estemos hablando de un vendedor, empresario, ingeniero, médico, matemático, psicólogo, etc., la inteligencia emocional que posea cada individuo será la que defina su crecimiento tanto en el aspecto social, como el personal y el profesional. Ha quedado comprobado que la característica que defina verdaderamente el éxito de la persona será su inteligencia emocional en un 80% y su coeficiente intelectual en un 20%.

El cerebro es capaz de “renovarse” pero ¿cómo?, así funciona:

  • El cerebro humano crea nuevas conexiones al aprender nuevas habilidades.
  • El cambio es paulatino, ya que el cerebro desarrolla nuevas conexiones para acelerar la efectividad y eficiencia de las nuevas habilidades aprendidas.

En otras palabras, existen formas de entrenar nuestro cerebro para aumentar la capacidad de aprendizaje y de liderazgo, para saber manejar nuestras emociones en el ámbito personal y profesional, tener una mejor comunicación, y controlar escenarios de estrés y conflictos tomando decisiones basadas en el análisis de la situación y no por impulso.

La inteligencia emocional busca crear una nueva manera de pensar y de sentir en cada individuo que desarrolle esta capacidad psicológica. “La inteligencia emocional no significa ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas”.

 

Tipos de emociones que nos ayudarán a definir la inteligencia emocional

  • Tristeza. Esta emoción es producida por la sensación de desánimo o la ansiedad que produce nuestra mente ante una situación que no podemos controlar y nos resulta amenazadora.
  • Alegría. La alegría genera en nuestro cuerpo y en nuestra mente una sensación de bienestar y alivio, que nos invita a reproducir más momentos de bienestar y convierte nuestros pensamientos a un estado de paz mental.
  • Ira. Esta sensación también es producida ante la aparición de momentos en los que nos sentimos amenazados. Esta sensación nos causa irritabilidad y enojo al punto de perder el dominio de uno mismo y en ocasiones incitándonos a adoptar un estado de violencia en diferentes situaciones y contra distintas personas.
  • Miedo. Este sentimiento es generado debido a un temor adoptado por el individuo por causa una sensación de violación a sus derechos, un sentido de pérdida irreparable o, en su defecto, por una sensación de culpa por haber cometido algún delito. Cuando la mente del sujeto genera pensamientos que son contrarios a los que este desea que ocurran, es allí donde comienza a generar la sensación de miedo.
  • Sorpresa. Esta sensación está determinada por acontecimientos que ocurren y que son ajenos al conocimiento de la persona. Cuando suceden cosas que el individuo no se esperaba es cuando se genera el sentimiento de sorpresa; esta sensación puede dar cabida a otras, ya sean de felicidad o de tristeza, según la percepción que tenga la persona del acontecimiento ocurrido.
  • Antipatía. Esta sensación de aversión es producida cuando alguien siente rechazo, aborrecimiento o repulsión hacia alguien o algo. Generalmente es un sentimiento instintivo que genera recelo, prevención o desconfianza de manera inmediata; sin embargo, también es dominado o redirigido por nuestros pensamientos.

En este mismo orden de ideas, se pueden definir a las emociones como un “estado afectivo que transforma de un modo momentáneo pero brusco el equilibrio de la estructura psicofísica del individuo” (Planeta Agostini, 1992). Asimismo, podemos definir que las emociones son relativas, ya que ellas dependerán los pensamientos generados por las personas.

En otras palabras, debido a que las emociones, así como los pensamientos, pueden ser controladas y dirigidas por las personas según sean sus preferencias y necesidades, la inteligencia emocional es una manera de generar pensamientos determinados, de una manera en la que podamos producir solo las emociones necesarias, que nos ayuden a enfrentar situaciones especificas sin darle oportunidad a las mismas de que puedan entorpecer futuras decisiones o proyectos.

La inteligencia emocional nos ayuda a entender el por qué de todas las sensaciones que son producidas por nuestro cuerpo y nos brinda el poder para decidir si erradicarlas o si son necesarias para sobrellevar los distintos escenarios dentro de nuestras vidas.

Cada sensación y cada emoción es necesaria en nuestro día a día. Nos ayuda a identificar distintas situaciones por las que pasemos. Es decir, el miedo nos ayuda a determinar cuándo nos encontramos ante una situación de peligro. La ira nos impulsa a reaccionar ante momentos donde sentimos que existe algún tipo de injusticia o donde sentimos que se violan nuestros derechos. La felicidad nos sirve para reconocer cuando algo nos brinda bienestar tanto a nuestro cuerpo como a nuestra mente. La aversión simboliza la existencia de aquellas cosas, situaciones o personas que nos impulsan a sentir rechazo o desagrado. Y así sucede con cada una de las emociones que diariamente se nos presentan a través de cada actividad rutinaria.

¿Por qué es necesario equilibrar nuestras emociones?

Las emociones son relativas, es decir, pueden tomar un rumbo tanto positivo como negativo, dependiendo de cómo nuestro cerebro analice cada situación. Ninguna emoción puede ser completamente positiva ni completamente negativa, debido a que, si se cree de esta forma y se llevan a cabo acciones en base a ello, causarían un desequilibrio en nuestras acciones, lo cual sí sería completamente negativo.

Una persona completamente positiva, es decir, que solo tenga sentimientos de felicidad, de bienestar y de regocijo no tendrá la capacidad de reconocer los momentos en donde pueda existir peligro o donde se pongan en duda sus derechos y su integridad. Asimismo, aquel individuo que es completamente negativo, es decir, que solo guarde sentimientos de culpa, de miedo, de tristeza o de rencor, no tendrá la capacidad para aprovechar las oportunidades, de gozar de buenos momentos o de llevar a cabo metas propuestas.

No existen emociones totalmente positivas o negativas; todas dependerán del lugar y de la situación que se nos presente, por ejemplo:

Imaginemos que nos despiden de nuestro lugar de trabajo, o que nos vemos afectados por alguna enfermedad, en ese momento será necesario gozar de un poco de optimismo para tomar el impulso necesario y lograr superar las diferentes adversidades (entiéndase que este optimismo no quiere decir que estemos llenos de alegría, ya que nadie siente alegría cuando le suceden cosas malas). Ahora bien, imaginemos que estas situaciones, en lugar de ocurrirnos a nosotros, le suceden a alguien a quien conocemos; ¿estaría bien alegrarse por el mal ajeno o lo ideal sería actuar en base a lo ocurrido? En ambos casos, sería necesario la existencia del positivismo para decir que “pudo ser peor y podrá solucionarse” y del negativismo para decidir instintivamente que “no sucederá de nuevo”.

Para que existan emociones positivas es necesaria la existencia de emociones negativas y para que existan sentimientos negativos es necesario que puedan diferenciarse de los sentimientos positivos. La capacidad que posee nuestro cerebro es impresionante; mas allá de la capacidad de utilizar el intelecto en un aspecto académico, nuestro cerebro puede reconocer situaciones de peligro (tanto física como emocionalmente) y a la vez hallarse haciendo, tal vez, cálculos matemáticos impresionantes.

¿Quien descubrió la inteligencia emocional y como se popularizo este concepto?

Este término fue utilizado por primera vez durante la década de los 90 por Peter Salovey y John Mayer, los cuales provenían de Harvard y New Hampshire respectivamente. Ambos se regían por la idea de aprender a controlar y regular los sentimientos y utilizarlos como guía para proceder ante distintas situaciones.

Este concepto, implementado por primera vez por Salovey y Mayer, fue basado en un modelo psicológico implementado anteriormente, dentro de la década de los 80, por Howard Gardner, al cual llamó “inteligencias múltiples”.

Sin embargo, fue Daniel Goleman quien popularizó este nuevo concepto llamado Inteligencia Emocional, en donde hacía referencia a distintas habilidades, como por ejemplo: Conciencia, autorregulación, optimismo, empatía y socialización.

Algunos tipos de habilidades emocionales según D. Goleman

  • Conciencia. Este tipo de habilidad nos permite determinar nuestra manera de expresarnos, cómo nos expresamos y como sentimos y pensamos en cuanto a determinadas situaciones. Nuestra conciencia será lo que nos ayude a diferenciar lo bueno de lo malo y actuar según sea el caso correcto.
  • Optimismo. Gracias al optimismo las personas han logrado desarrollar la capacidad de ser perseverantes ante distintas circunstancias, logran atacar y superar sus frustraciones, automotivarse para cumplir nuevos retos y superar pérdidas, etc. En líneas generales, esta habilidad es una de las más imprescindibles para que las personas logren alcanzar el éxito a pesar de las adversidades.
  • Autorregulación. Esta habilidad nos permite controlar nuestras emociones, nuestros impulsos y nuestras acciones. Gracias a la autorregulación los seres humanos podemos decir que hemos desarrollado la capacidad de pensar antes de actuar y decidir sobre nuestros estados de ánimo, controlar la ansiedad y diferenciar lo que debemos hacer sobre lo que no tiene caso resolver.
  • Empatía. Esta habilidad contribuye con el reconocimiento que realizan las personas respecto a lo bueno y lo malo que encuentran en los demás. A través de la empatía decidimos a quien brindarle confianza y a quién no. La empatía ayuda a establecer vínculos, mediante gestos verbales y no verbales, para reconocer los sentimientos de las demás personas. Esto sucede de manera inconsciente mediante la interpretación de señales no verbales, por lo general.
  • Socialización. Finalmente, esta habilidad, de la mano con todas las demás, será la que culmine enlaces con otras personas, es decir, la capacidad de socialización de cada persona estará determinada por las habilidades anteriores; haciendo uso correcto de la autorregulación, el optimismo o la conciencia, podrá determinarse si se establecerá o no una buena o mala relación social con los demás.

La capacidad que posee nuestro cerebro es impresionante; mas allá de la capacidad de utilizar el intelecto en un aspecto académico, nuestro cerebro puede reconocer situaciones de peligro (tanto física como emocionalmente) y a la vez hallarse haciendo, tal vez, cálculos matemáticos impresionantes.

De esta forma, se puede decir que uno de los enigmas descifrados por el hombre hasta hoy es la inteligencia emocional, ya que engloba y utiliza ambos lados del cerebro (arte y materia gris) para lograr un equilibrio perfecto que nos ayude a tomar las mejores decisiones en nuestras vidas.

La Inteligencia Emocional en el Coaching

Aunque muchas personas exitosas acuden al coaching para pulir sus habilidades, la mayoría quiere aprender a identificar las cosas positivas y negativas de su personalidad para fortalecer las positivas, evidentemente. A pesar del éxito, muchos líderes se ven afectados por elementos como:

  • La falta de paciencia
  • No saber escuchar a los demás
  • Querer tener siempre la razón
  • No darle el merecido respeto a los demás
  • La arrogancia

En casos como éstos, el coaching ha resultado ser efectivo, para redireccionar la forma en como se hacen las cosas comúnmente. Como la inteligencia emocional es una capacidad que se puede desarrollar en el transcurso del tiempo, el coaching puede mejorarla sustancialmente. Cuando los líderes que reciben coaching se muestran motivados en el aprendizaje de comportamientos y aceptan sugerencias de cambio que realmente rinden frutos, se les hace fácil dejar a un lado los aspectos negativos que mencionamos anteriormente y como resultado habrá un compromiso mayor por querer avanzar hacia otro nivel con el propósito de servir de inspiración a quienes los siguen.

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La Resiliencia, una forma de levantarse y seguir adelante

Coaching

La Resiliencia, una forma de levantarse y seguir adelante

La resiliencia permite a las personas desarrollar la capacidad de reinventarse y de adaptarse a los distintos cambios del día a día, a sobreponerse ante las dificultades y a lograr el éxito a pesar de los inconvenientes.

El camino a la felicidad puede ser arduo y truncado. Pero puede ser alcanzada llevando un estilo de vida que nos brinde la posibilidad de convertir las dificultades en oportunidades. Además, en cada estilo de vida y en cada persona podrán presentarse trabas o inconvenientes en donde se pondrán a prueba las habilidades y las fortalezas de cada uno. Es aquí donde entra en juego La Resiliencia

 

Lo que es la Resiliencia

Esta palabra es considerada una de las más hermosas debido a su significado tan profundo; deriva del latín “resilio”, que se refiere a “saltar hacia atrás, rebotar”. La resiliencia es la capacidad que adopta cada individuo de adaptarse a cualquier situación presente, habiendo superado anteriormente, y de manera astuta, momentos de dificultad; desde rupturas amorosas hasta alguna pérdida familiar o de cualquier tipo.

La resiliencia es, en realidad, un estado habitual del ser humano, debido a que cada persona enfrenta distintas situaciones con frecuencia y se sobrepone a cada una de ellas. Sin embargo, mantenerse constantemente en un estado resiliente implica enfrentar gran cantidad de obstáculos que probablemente afecten las emociones de las personas, pero indudablemente logrando la posibilidad de aprender del pasado y de cada situación que pueda presentarse.

La Resiliencia

Las personas resilientes salen fortalecidas de las situaciones difíciles.

 

Características de una persona resiliente

Las personas resilientes no solo saben superar momentos de dificultad, además de ello, comienzan a actuar y hacer nuevos planes y llevar a cabo nuevas ideas a partir de cada aprendizaje. Una persona resiliente puede pensar y hacer cosas de manera positiva manteniendo y aceptando la realidad tal cual se presenta, creen fielmente en sus capacidades y logran identificar los problemas y mejorar a partir de ellos. Para ellos los problemas son un motor.

Este no es un estado de “sanación” al cual sea fácil llegar. Quien goza de un estado de resiliencia podrá establecer relaciones productivas, relaciones sanas con familiares, amistades y otras personas. También podrá aceptar los cambios como hechos necesarios que contribuirán con su crecimiento personal. Conservando siempre los pensamientos en perspectiva para lograr cuidar de sí mismo sin permitir que tales esperanzas se conviertan en quimeras.

¿Puede ser este un método para gozar de salud mental?

Efectivamente, la resiliencia ha sido implementada en la psicología como un método para alcanzar la salud mental. Este nuevo concepto de resiliencia se basa en un concepto de la física en donde un material consigue regresar a su estado original luego de haber sido deformado por algún tipo de fuerza.

Esto fue utilizado para descubrir la habilidad que logran desarrollar las personas para superar sucesos trágicos e imprevistos. La resiliencia permite tener actitud positiva en las distintas oportunidades y en cualquier entornos. Modifica la perspectiva de cada persona al fortalecer sus debilidades.

Como en cada ámbito de la vida hay varios tipos de problemas, existen también distintas formas de resiliencia, estas son:

  • Resiliencia individual: esta se refiere a la capacidad de adaptación las personas, pero cada una por sí misma. Este tipo de resiliencia, en un sentido laboral, por ejemplo, se convierte en un método efectivo. Si dentro de una empresa existe un engranaje que no esté funcionando, toda la maquinaria fallará. Si, por el contrario, todas las piezas funcionan correctamente, la empresa funcionará a la perfección. Este mismo ejemplo puede explicarse en un sentido personal.
  • Resiliencia grupal: en este caso la resiliencia se convierte en un proceso de adaptación de manera colectiva. Aquí un líder le brinda a los demás las herramientas necesarias que les ayudarán a reaccionar ante cualquier problema o dificultad.
  • Resiliencia ambiental: la naturaleza también desarrolla la capacidad de recuperar el equilibrio. Sucede después de haber pasado por algún tipo de perturbación (lluvias, sequía, fuego, movimiento de tierra, etc). A este tipo de adaptación se le llama resiliencia ambiental.
  • Otros tipos de resiliencia pueden encontrarse en un ámbito psicológico, jurídico, sociológico, organizacional, tecnológico, etc.

El control emocional, el optimismo, la simpatía, entre otras características, son solo algunas de las posibilidades que brinda mantenerse en un estado de resiliencia que, claramente, significan gozar de salud mental.

Algunos hábitos que pueden ayudarte a superar los problemas

Muchas personas suelen caer en “huecos” emocionales tras sufrir una pérdida. Los fracasos o las ruptura emocionales son oportunidades para la resiliencia. Pero son contadas aquellas personas que logran superar tales problemas de manera optima y rápida. Algunos suelen tardar más que otros. En ciertas ocasiones, se requerirá de ayuda profesional (como la terapia gestalt ) para lograr superar dichos problemas y comenzar nuevamente con nuevos objetivos de vida. Sin embargo, siempre es posible prevalecer ante las adversidades. Recuperar ese positivismo es necesario para plantearse nuevas metas, cumplirlas y sobresalir ante ellas.

  • Asumir las dificultades y aprender de ellas de manera optimista y positiva. Ninguna crisis emocional es insuperable.
  • Confiar en tus capacidades de superación y en tu potencial. Cada persona tiene la capacidad de ser la mejor versión de sí misma.
  • Ser objetivo y pensar con claridad. Las oportunidades de éxito están en todas partes, solo hay que saber observarlas y desarrollarlas.
  • Mantener relaciones con personas positivas que te impulsen hacia el éxito. Las relaciones familiares sanas y las relaciones con personas que te ayuden a mantener la esperanza mantendrán un equilibrio entre la realidad y la posibilidad de cumplir nuevas metas.
  • Ser flexible a los cambios sin intentar controlar cada situación y mantener la vida con humor. Darle ese toque jocoso a las situaciones siempre es una buena manera de aligerar cargas, además de ayudar a serenar la mente.

Contáctanos si crees que podemos ayudarte a enfrentarte a las situaciones adversas.

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Resiliencia. 4 Características de las personas resilientes

Resiliencia, distingue esta cualidad de algunas personas

La parte psicológica de una persona lo es todo: Como se comporta, como habla con las demás personas, como enfrenta al trabajo e incluso como se divierte… Algunos quedan marcados por las cosas del pasado, pero la resiliencia puede ser muy practica para superarlas y hacerse más fuertes. Implica una gran capacidad para superar experiencias del pasado.

¿Qué es la resiliencia?

Etimológicamente, la resiliencia es el término utilizado para las personas que han sufrido situaciones traumáticas y las han superado.

La resiliencia no es una cualidad innata, existen cualidades que se transmiten entre las generaciones de una familia. Esta cualidad se puede incluso aprender con tratamientos psicológicos adecuados. Ya que el término fue aplicado a las ciencias sociales y el comportamiento humano, como mencionamos anteriormente.

Se basa en como afrontamos situaciones del pasado sin afectarnos en el presente. Es una especie de flexibilidad para que las situaciones “traumáticas” no se reflejen en nuestro comportamiento. Existen personas que nacen con esta cualidad de que “no les afecte nada”. Sin embargo, muchos se pasan la vida aprendiéndola.

No existe edad para la resiliencia

La resiliencia se puede reconocer incluso en niños de hasta 5 años, ya que muchos nacen con esta cualidad. Es decir puede verse en todas las edades del hombre desde niños a ancianos, sin restricción y de forma natural. Pero dentro es recomendable que se enseñe a los niños desde la edad más temprana.

Hablamos de aplicarlo, ya que la resiliencia puede ser enseñada con prácticas psicológicas. Si se empieza a aplicar en los niños en época de desarrollo puede ayudar a afrontar las situaciones cotidianas. Que no te de miedo que tu hijo aprenda sobre la resiliencia ya que le va a servir para su futuro.

Los padres que enseñan la resilencia a niños menores a 10 años, tienen más probabilidades de que se superen a sí mismos en etapas de socialización con otros niños. Por eso la resilencia es tan importante en los niños, recuerda que no hay edad para aplicarla.

Hábitos de personas con resiliencia

A las personas resilientes se las diferencia del resto de las personas gracias a ciertas características y hábitos. Los estudios psicológicos provienen de los años 60, incluso el termino ha sufrido algunos cambios. Anteriormente la resiliencia se conocía como una cualidad innata, que solo algunos podían estar beneficiados de ella:

  • Son muy flexibles:

    No solo para aceptar las situaciones del pasado, sino para las situaciones actuales. No se dejan llevar por una opinión, en realidad analizan todas las posibilidades antes de actuar. Incluso son capaces de cambiar su opinión, aceptan que se equivocaron y son muy confiables.

  • Sin límite de creatividad:

    El 90% de las personas resilentes tienen esta característica envidiada por muchos. Esta característica de la creatividad sobrepasa el promedio de personas “creativas”, incluso se piensa que mucho de los visionarios en el mundo de la innovación, son personas resilentes gracias a su creatividad.

  • Siempre positivos:

    Las personas resilentes siempre se encuentran en un estado positivo y optimista. También tienen un círculo muy optimista, su círculo social es muy parecido  como son ellos para evitar descontentos. Piensan que al rodearse de personas optimistas y positivas, pueden lograr un mejor progreso y mantener la misma actitud.

  • No son controladores:

    Las situaciones a veces se salen de control, pero las personas resilentes no intentan controlarlas a la fuerza, en realidad son más flexibles ante las situaciones. Una persona resiliente sabe que se puede tener el control de alguna situación, pero no de todas.

Después de ver 4 de los hábitos más frecuentes de las personas con esta cualidad es fácil distinguir la diferencia entre una persona común y una persona con esta cualidad. Si quieres aprender más sobre los hábitos de las personas resilientes te invitamos a que sigas leyendo este post.

La resiliencia se puede trabajar

Todos podemos convertirnos en personas resilientes con un poco de esfuerzo

¿Cómo se puede aprender?

Es cierto que es una cualidad que puede aprenderse, pero no todo el mundo tiene la capacidad de aprenderla. Sin embargo, para eso están los psicólogos y los terapeutas, para adaptar los tratamientos a cada tipo de persona. Para aprender acerca de la resiliencia, el primer paso es visitar a uno de ellos.

No porque tengamos un problema o porque estemos “locos”, sino para adaptarnos a procesos específicos. La resilencia incluso se puede aprender por cuenta propia, siempre y cuando se tenga la voluntad. Aunque si hace falta motivación y hay baja autoestima  probablemente será un poco más difícil y necesitemos un poco más de ayuda.

Aprender acerca de la resiliencia, es aprender de las situaciones, errores y aciertos de nuestro pasado. A través de la terapia gestalt podemos convertirnos en verdaderos resilientes. Siempre habrá un pequeño recuerdo que nos hace característicos, como somos realmente, pero se trata de superarlo. Las personas resilientes no tienen problema al superarse a sí mismas, hay que poner muy buena voluntad en ello.

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