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Presentaciones de alto impacto. Cómo pueden ayudar las técnicas de oratoria.

Presentaciones de alto impacto

Presentaciones de alto impacto ¿cómo pueden ayudar las técnicas de oratoria? 

Presentaciones de alto impactoLas técnicas de oratoria son herramientas utilizadas comúnmente en el ámbito social para lograr calar en el público de alguna forma u otra y así poder convencer una idea mediante algún mensaje determinado. Una presentación de alto impacto se logra mediante la correcta aplicación de estas técnicas con la finalidad de conseguir el objetivo deseado.

En este sentido, ha sido necesario realizar estudios y pruebas que han dado con la fórmula precisa para llevar a cabo una presentación de excelencia; desde el modo de pronunciar palabras especificas hasta el gesto que le vendría perfectamente acompañado. De allí surgen, entonces, las famosas técnicas de oratoria que han ayudado a los grandes a posicionarse tan alto a través del éxito.

¿Qué son técnicas de oratoria?

La oratoria engloba un conjunto de características específicas. Éstas ayudan al orador a desenvolverse con mayor soltura en cualquiera de los escenarios que deba pisar. De manera coherente, veraz y organizada. A esto se le podría atribuir, entonces, el nombre de técnicas de oratoria. Lo que en pocas palabras sería “conjunto de conocimientos y métodos que se aplican y que ayudan al orador a expresarse con elocuencia ante un público, de manera que este logre convencer y cautivar”.

Mediante la oratoria se busca convencer a un público meta, mediante la transformación de sus pensamientos o emociones, implantando alguna idea que tal vez logre desde la posibilidad de convencer a una persona de adquirir un inmueble hasta emitir un voto a favor o en contra en unas elecciones importantes.

Presentaciones de alto impacto

¿Por qué es recomendable utilizar técnicas de oratoria?

Son incontables los beneficios que pueden obtenerse gracias a las técnicas de oratoria. Entre las más resaltantes podemos nombrar las siguientes:

  1. Pérdida del miedo escénico.
  2. Mejorar la capacidad de análisis.
  3. Construcción de relaciones beneficiosas tanto a nivel personal como a nivel laboral.
  4. Mejor desenvolvimiento de la lectura y la modulación.
  5. Capacidad de improvisación.

Entre otros beneficios que brinda el arte de hablar en público también ayuda a mejorar el aspecto de las personas. Debido a que, ante cualquier situación que se le presente y sin importar el lugar donde se encuentre, un orador debe mantenerse siempre pulcro y bien arreglado. De otro modo sería totalmente imposible captar la atención de su público, o al menos ser tomado en cuenta de manera sensata.

¿Cómo perder el miedo escénico?

Tartamudear, tener muletillas, sufrir del síndrome de la mente en blanco… Temblar y estar ansioso, entre otras cosas, son solo algunas de las situaciones a las que se puede enfrentar a diario una persona con miedo escénico. Para ello existen algunos métodos que pueden servir de mucha ayuda si lo que desea es desenvolverse con especial tranquilidad ante cualquier tipo de audiencia.

  1. Si el problema es, específicamente, tartamudear al expresarse en público o donde sea. Lo ideal sería llevar a cabo ejercicios de respiración y vocalización. Éstos servirán como herramienta para desarrollar la fluidez vocal. Cantar y hablar frente al espejo son también ejercicios que puedes realizar diariamente. Así comenzarás a conocer tus expresiones y cómo te ven los demás al momento de exponer tus ideas.
  2. Si, en cambio, lo que ocurre es que sufres de inseguridad… Y no te crees en la capacidad de exteriorizar tus ideas o de representar el discurso que ya creaste… Nuestra recomendación para ti es que te empapes suficientemente bien sobre el tema que expondrás. Tán bien, hasta que llegues a sentir que no existirá una posibilidad de equivocaciones.
  3. Para las muletillas lo más recomendable es la lectura. Conocer tantas palabras y tantos sinónimos como sea posible para no recurrir siempre a los mismos términos. Utilizar la lectura como herramienta para ampliar el vocabulario y desarrollar un mejor desenvolvimiento a nivel mental.
  4. Romper el hielo. Existen muchos métodos que puedes utilizar para interactuar con el público. Normalmente esta herramienta es utilizada luego de haberse expresado con anterioridad mucha información. Se utiliza como técnica para recuperar la atención perdida de alguien o sencillamente para hacer el discurso más llevadero y agradable.

Técnicas de oratoria que ayudan en presentaciones de alto impacto

Seguir las siguientes técnicas de oratoria garantiza que su presentación sea efectiva y fructífera:

  • Mantener un tono de voz óptimo. Así tu público podrá entender perfectamente todo lo que dices. Si haces hincapié en algunas palabras, es decir, les agregas un poco más de fuerza, podrá darse a entender algo de mayor que las personas deberían recordar.
  • Hablar con el cuerpo. Es muy importante no desviar la atención de lo que se dice con lo que se hace o hacia lo que se hace. Mantener un equilibrio entre los gestos que se tienen y lo que se dice servirán para dar un mensaje más claro. La expresión corporal puede utilizarse incluso como herramienta para ejemplificar algunas cosas.
  • Mantener el entusiasmo en las expresiones. Una persona inexpresiva es alguien que no calará en su público y no será capaz de brindar una presentación de alto impacto. La expresividad funciona como herramienta para retener la atención de las personas.
  • Realizar pausas adecuadas y actuar con naturalidad son otras de las recomendaciones que puedes seguir para hacer de tu discurso algo más fluido y llevadero.

Hablar En Público Sin Nervios

Hablar en público sin nervios

Como hablar en público sin nervios… ¿es posible?

Tener nervios al hablar en público es un síntoma muy común en la mayoría de las personas. El miedo escénico suele aparecer cuando tenemos miedo a equivocarnos. Por miedo a fallar o temor a expresarnos de un modo que no resulte adecuado.

Sin embargo, este no es un mal completamente negativo. Es ese miedo a fallar el que hace que las personas pongan un poco más de empeño al realizar sus actividades o al dictar un discurso.

Podríamos decir que para hablar en público sin nervios solo se necesita mirar a un punto en específico y no hacer contacto visual, como suelen hacer algunas personas. Pero no hay fórmulas mágicas… (De esa manera no existiría la interacción que se necesita para captar el rumbo que está tomando la información ofrecida a aquel que la está recibiendo).

En otras palabras, a continuación te daremos algunos consejos que te servirán para disminuir los nervios, que siempre existirán, al hablar en público o dar algún discurso.

Acepta la posibilidad de cometer errores

En la vida, la posibilidad de cometer errores, por pequeños o grandes que estos puedan ser, es infinita. Y no es una consecuencia de un grupo particular de personas; todos estamos expuestos a equivocarnos alguna vez.

En tanto sepas y aceptes esta situación, automáticamente tus nervios comenzaran a disminuir. Además, la única manera de cometer la menor cantidad de errores es, sin duda, tener una preparación previa que facilite la fluidez de las palabras y los pensamientos al hablar en público.

Utiliza la respiración profunda como ejercicio

¿Nunca te pasó que, siendo niño o en la adolescencia, al hablar en público, llevar a cabo un discurso o una exposición te pusiste nervioso y tu profesor te decía cosas como “toma un respiro y comienza de nuevo”? Este ejercicio es totalmente efectivo para oxigenar el cerebro, relajar el cuerpo y los pensamientos.

Si olvidaste alguna palabra o alguna frase no te pongas nervioso. Respira y toma una pausa, ya verás que luego de tres o cinco segundos comenzaran a fluir las palabras nuevamente. Parafrasear también es una buena manera para no quedarse bloqueado, pues la mejor manera de expresar alguna idea es hacerlo con tus propias palabras.

Hablar en público sin nervios

Hablar en público sin nervios es posible!

Enfrenta los miedos que te ataquen

Todos tenemos algún miedo que nos ataca, ya sea a equivocarnos, a tropezar, a quedarnos en blanco, a mirar a los ojos a las personas, etc. Estas son situaciones normales que pueden presentarse ante cualquier persona.

La mejor manera de superar los miedos, es enfrentándolos. Una vez que lo hayas hecho y puedas darte cuenta de que no se acabó el mundo, podrás enfrentar nuevamente esa situación, sintiendo la confianza de que ya has pasado anteriormente por allí y sabrás cómo reaccionar en ese caso.

Aunque tengas nervios, muéstrate confiado

Los pensamientos son energía, y si le damos cabida suelen materializarse. Si sientes nervios, no tengas pensamientos que te hagan sentir nervioso porque jamás los harás disminuir.

Al hablar en público las personas suelen notar cuando te sientes nervioso… Y cuando te sientes confiado! Y para lograr que las personas tengan confianza en lo que dices o lo que haces, lo ideal es transmitirles tal confianza. Eso solo se logra cuando se tiene el dominio del tema y del escenario.

Interactúa con tu público

Hablar de manera clara y concisa, interactuar con el público y realizar actividades para romper el hielo es una buena manera de aligerar la carga del discurso.

Realizar actividades en las que existan participaciones por parte del público permitirá que la dinámica sea más amena e interesante. Lograrás aumentar la confianza en ti mismo y disminuir la presión de solo tener que ofrecer algún tipo de información.

Bríndales a los demás tu mejor sonrisa y hazlos sonreír también

Otra manera de disminuir los nervios al hablar en público es ser tú mismo. Mantener siempre una actitud positiva y brindarle a los demás tu mejor sonrisa. Al mismo tiempo ver que otras personas responden a tu gesto te impulsará a seguir haciéndolo cada vez mejor. Muchas personas suelen hacer chistes para romper el hielo, disminuir los nervios e interactuar con otras personas. De esta manera se logra crear un vínculo entre el que habla y el que escucha y, esto garantiza, que sea más fácil interpretar la información que estás ofreciendo.

Prepárate y utiliza material de apoyo

Si lo que deseas es hablar en público a través de alguna exposición o discurso, las diapositivas, las láminas, las fichas y los apuntes son algunas de las herramientas creadas para facilitar a las personas mantener la organización y la información en caso de algún error u olvido.

Siempre es necesaria una preparación previa para manejar el tema a tratar con excelencia. Pero en caso de tener lapsus o bloqueos mentales, apóyate en estas herramientas que son de gran utilidad y en ocasiones podrán ayudarte a salir de grandes aprietos.

Cuanto mejor te prepares, más veces practiques y mejor sea tu material de apoyo, menos nervios sentirás para hablar en público.

Relájate y deja que las palabras fluyan

Finalmente, estar relajado es primordial para no sentir nerviosismo. Si tuviste una preparación previa y tienes las herramientas ideales como material de apoyo, todo lo demás quedará de tu parte.

Muchas veces ofrecer opiniones personales y puntos de vista propios ayuda a llenar vacíos. Agota el tiempo y a la vez mejora la autoconfianza. Jugar con las palabras y los gestos es una buena manera de fluir. Incluso, existen personas que al hablar en público le imprimen emociones a sus discursos. Utilizan pausas y hacen uso de todo el escenario para mantener la atención de las personas.

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Que es la Glosofobia?

Glosofobia

Que es la Glosofobia?

Cómo superar la glosofobia para disfrutar hablando en público?

Definamos lo que es la glosofobia, la definición práctica para esta palabra, no es otra que la de miedo escénico. Ese viejo saboteador al que le achacamos nuestra presencia o deficiencia de habilidades para hablar en público.

Este miedo, a su vez, tiene diversas escalas, que limitan, más o menos, el buen desempeño a la hora de hacer una presentación efectiva. Nos basamos en las categorías de Mira y López (1984), para que puedas identificar tu nivel de miedo escénico:

Categorías del miedo escénico:

Prudencia: aquí entra la clásica persona que pasa “bajo perfil”. Por lo general, no habla y proyecta una imagen de ser reflexiva. Sospecha que si menciona alguna palabra, entonces tendrá que exponerse públicamente.

Cautela: el estado de inseguridad se manifiesta con una aparente calma, pero a diferencia de la primera categoría, la persona se muestra espontánea, como si no le preocupara el hecho de hablar en público. Para ello utiliza comportamientos distractores como silbar, hacer comentarios “graciosos”, mostrar risas nerviosas, tocarse las manos o pies, etc.

Alarma: aquí la glosofobia se hace más evidente porque la persona pierde claridad de pensamiento y adopta actitudes vacilantes como torpeza en sus movimientos, dificultad al hablar y otros rasgos notorios.

Pánico y terror: aunque no son lo mismo, decidimos agruparlas ya que se parecen bastante. En ambos casos, puede haber respuestas agresivas y la aparición de la “fuga hacia adelante”. En el primero de los casos, la persona puede recordar con mucha dificultad lo sucedido y en el segundo, puede llegar al desmayo o a la amnesia específica del capítulo donde debía hablar en público.

 ¿Nacemos con miedo escénico o lo aprendemos?

Todos los mamíferos nacemos con una batería básica de emociones, entre ellas, el miedo. Piénsalo, hace 10 mil años un grupo de humanos estaba en la sabana terminando su comida y un león se acercaba a su campamento, ¿qué sería de ellos sin el miedo? Quedarían sus huesos, y poco más, para el recuerdo. El miedo nos sirve para defendernos o huir, para salvaguardar nuestra vida.

El miedo, aunque algunos digan lo contrario, es positivo si cumple con su rol. Ahora bien, ¿qué pasa si aparece o se desborda ante situaciones que no representan un peligro “real”?

A que nos referimos?

Nos referimos exactamente al hecho de hablar en público. ¿Cuántos leones hay sentados frente a un orador? Ninguno ¿Qué posibilidad hay de que seamos, literalmente, devorados? Ninguna.

Nacemos con miedo pero las fobias las aprendemos. Así que cuando sufrimos la glosofobia, estamos ante una respuesta aprendida. Si no, ¿cómo se explica que seamos lo suficientemente espontáneos cuando niños, como para cantar utilizando el peine de micrófono improvisado? ¿Cómo es que animamos las fiestas familiares con bailes de cualquier tipo y sin vergüenza alguna?

Dicho esto, podemos reducir la magnitud del miedo a un evento que puede ser beneficioso si, como dice la PNL, lo ponemos a nuestro favor. Así, pues, cabe la siguiente pregunta:

¿Para qué nos sirve eso que llamamos miedo escénico?

Un enfoque positivo, por ejemplo, sería ver al miedo como algo que nos permite respetar a nuestra audiencia. Nos preparamos de la mejor manera posible, documentándonos tan bien como podamos. Practicamos varias veces hasta que dominemos el tema. O hacemos un curso de hablar en público donde puedan ayudarnos con técnicas específicas para desenvolvernos con soltura en el escenario.

Glosofobia

Glosofobia: Podemos llegar a bloquearnos o desmayarnos

 ¿Cómo superar la glosofobia?

Hay un sinnúmero de consejos que puedes poner en práctica. Sin embargo, cualquier técnica pasa por una revisión previa de los juicios que tienes sobre el hecho de hablar en público.

Nuestros miedos referentes a este tema son diversos, miedo a equivocarnos, al fracaso, a que nos regañen, a las experiencias nuevas. ¿Qué pasa sin continuamos reencuadrando las interpretaciones acerca de la glosofobia?

Una de las presuposciones de la PNL es error vs retroalimentación. En vez de pensar en una presentación pública como algo donde vayamos a fracasar, podemos verlo como un aprendizaje, desde el planteamiento inicial hasta el desarrollo del proceso. Todo es una oportunidad para extraer conocimientos y lecciones valiosas.

¿Cuán importante es para mí lo que piensen los demás?

Solemos poner nuestra atención en lo que los demás piensan. Tenemos un marco referencial externo muy amplio donde damos cabida a las opiniones de otras personas y nos enfocamos poco en lo que pensamos acerca de nosotros mismos.

Es común que sobreestimemos los comentarios ajenos o que nos concentremos en aquellos que son ofensivos o negativos. En la medida en la que atendamos mejor a cómo nos sentimos frente a un público y filtremos lo que otros dicen acerca de nuestra labor, nos desempeñaremos de mejor forma. Al fin y al cabo

¿qué ha logrado en materia de hablar frente a un público esa persona que nos critica sin compasión?

Muchas veces, nada.

Si el miedo escénico raya en la fobia, entonces hay diversas técnicas que resultan efectivas en muy alto porcentaje. La psicología nos ofrece la posibilidad de realizar terapia de exposición, la cual puede hacerse de forma gradual para interactuar de forma controlada con la situación que desencadena el miedo. Digamos que es una forma de poner, poco a poco, el cuerpo bajo la ducha.

Desde la PNL, la técnica de “Cura de fobias” resulta efectiva y, sobre todo, rápida. Si la indagación sobre el miedo es la adecuada, una fobia puede curarse hasta en una sesión de 15 minutos.

En caso de que desees revisar qué es lo que piensas acerca del hecho de hablar en público y cuáles son esas limitaciones que te autoimpones, entonces, un coach ontológico puede ayudarte a descubrir cuáles son los juicios que te determinan como orador / expositor y acompañarte a que los fundamentes para que decidas si te son útiles o no.

Como estas, hay muchas otras posibilidades, que se potencian siempre que revises la imagen que tienes sobre ti. Muchas veces la glosofobia no es más que la muestra de una autoestima baja.

Me permito aprender a hablar en público

En la medida en la que te permitas avanzar con tus miedos de la mano y mejorar tus respuestas ante su aparición, podrás comenzar a disfrutar de hablar en un escenario, de exponer tus ideas en público, de presentar mejor tus informes orales y, ¿por qué no? de convertirte en una persona más espontánea y con mejor autoestima.

 

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5 claves para perder el miedo escénico

5 claves para perder el miedo escénico

El miedo escénico es parte del proceso y desarrollo de una persona. Algunos lo dominan de una forma rápida a otros ni siquiera les afecta pero a la mayoría de los mortales nos supone un proceso llegar identificar y superar el miedo escénico. En cualquier caso sabemos que es uno de los problemas más frecuentes cada vez que nos encontramos en un escenario o ante el compromiso de hablar ante una audiencia.

Que es el miedo escénico?

El miedo escénico o pánico escénico es uno de los padecimientos mas frecuentes. Se conoce como un estado que reduce la efectividad con la que nos comunicamos, bloqueando las actividades expresivas. Es considerado incluso como una enfermedad que tiene tratamiento y por supuesto hay formas de evitarlo o superarlo.

Muchos asocian el miedo escénico a una fobia social, ya que no son capaces de presentarse y hablar en público. También es un trastorno de ansiedad y podría ser un indicador de baja autoestima, ya que algunos de los que lo padecen no son capaces de valorar positivamente lo están haciendo en ese momento.

El miedo escénico tiene mucho que ver con el nivel de seguridad y confianza de la persona. Por lo que se imaginan sobre lo que dirán otras personas e incluso por lo que piensan ellos mismos. Pero todo tiene solución, sigue de cerca nuestros puntos claves y aprenderás a dominar el miedo escénico o contrata ya una sesión individual de oratoria y estaremos encantados de ayudarte a superarlo.

5 claves para dominar el miedo escénico

Identificar el miedo escénico

Puntos clave

Perder el miedo escénico no es tan fácil, pero no significa que sea imposible. Ya lo dijimos, es una condición que se puede superar, siempre y cuando se tenga voluntad para ello y se pongan los medios y el trabajo. A continuación te vamos a presentar 5 puntos clave para perder el miedo escénico:

  • Relaja el cuerpo

Antes de cada presentación, debes tener algún método de relajación. Puede ser yoga o puede ser tomar jugos cítricos (disminuye la presión arterial), pero que sea algo que te funcione. Tanto el cuerpo como la mente se relajarán y tendrás más frescura ante el público.

No sirve de nada preocuparse todo el día porque te vas a parar en público, esto genera nervios. Cuanto más despejes tu mente y tu cuerpo y te sientas en paz, todo saldrá bien. No todos los métodos funcionan con todas las personas, debes encontrar la forma de relajarte que mejor te funcione a ti.

  • Conoce y domina el tema

Uno de los errores más frecuentes al exponernos en público, es no saber que decimos realmente. Ocurre mucho en las personas que se sienten seguros de ellos mismos, pero no conocen el tema. Si dominas el tema, te expresas con más confianza.

Si se trata de un tema nuevo y abstracto para ti, investiga lo que sea necesario. Cuando te pones frente a un público que si conoce del tema si crees que tú no, vas a sentir tanto pánico que te va a temblar la voz, asegúrate de lo que dices, trabaja… estudia.

  • Encontrar puntos focales

Cuando padeces de miedo escénico y te pones frente al público, probablemente mirar fijamente a ciertas personas sea la peor decisión que hayas tomado. Mirar fijamente a alguien te puede provocar desconfianza, nervios y según los gestos o reacciones… hasta pensar que lo haces mal.

La mejor forma de evitar esto es encontrar puntos focales, a donde mirar mientras estamos en un escenario. Tampoco debemos mirar siempre a la nada, ya que podría interpretarse como una falta de respeto a los que te ven. Pero siempre debes encontrar esos puntos donde ganas más confianza contigo mismo.

  • Grábate a ti mismo

También puedes decirle a alguien que te grabe, la idea es poder visualizar como lo hiciste. No va a ser ni la primera ni la ultima vez, debes aprender de los errores. Si lo hiciste mal, sabrás en que te equivocaste observándote a ti mismo.

Cuando te ves a ti mismo, puedes identificar como te mueves, como hablas e incluso que gestos haces. De esta manera, puedes ver tus particularidades para que te ayuden a perder el miedo escénico. Puedes repetirlo tantas veces como quieras, así irás mejorando  cada vez que lo intentes y fijando lo que hacer bien.

  • Pregunta después de hacerlo

Ya sea una conferencia, el público de una obra de teatro o un par de personas, pregunta siempre como lo hiciste. Tampoco le preguntes a todo el mundo 😉  debes saber de quién tomar sugerencias. Tienes que preguntarle a personas que sean capaces de dar una crítica constructiva para mejorarte a ti mismo.

También puedes preguntarles a otras personas “¿Cómo lo hacen?” y aprender de ellos. Incluso es recomendable invitar a personas que son capaces de ayudarte a mejorarte a ti mismo. Siempre y cuando tengan la capacidad, el conocimiento y la experiencia para dar una crítica efectiva para perder el miedo escénico. Si quieres avanzar no dejes de preguntar!

Recuerda que no todos somos iguales y probablemente alguna de estas claves no van a funcionar. Toma lo que te sirva y deshecha el resto. O también puedes aplicar las mismas claves pero utilizando otros métodos. Por ejemplo alguien puede decirte: “porqué no intentas relajarte con yoga?” Esto sería una buena sugerencia pero quizá ya lo hayas intentado y no te ves a ti mismo haciendo yoga… entonces en lugar de relajarte con yoga, puedes relajarte escuchando tu música favorita y estimulándote con algo alegre y positivo.

Prueba estas claves y si aún así crees que puedes necesitar ayuda profesional no dudes en contactarnos.

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