La importancia de la oratoria en el ejercicio de portavocía

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La importancia de la oratoria en el ejercicio de portavocía

El uso correcto de la oratoria en la portavocía puede ser un arma poderosa. Con esta habilidad logramos ganarnos la voluntad de nuestros oyentes a través de nuestras palabras. Mientras las palabras se usen adecuadamente y con precaución se puede llegar a tener un gran alcance sobre muchas personas.

Diariamente somos moderadores en nuestra vida personal o profesional. En algunos casos solemos asumir el rol de portavoz. Debemos representar, defender o vender al público nuestras ideas o las de otros. En este artículo destacaremos la importancia de una buena oratoria al momento de ser portavoces. Además damos algunos tips que te ayudarán a desarrollar esta habilidad.

¿Qué es el ejercicio de portavocía?

Un portavoz es aquel encargado de informar, defender, vender y dirigir una idea. Bien sea a una persona o a un grupo de ellas. Estos suelen recibir capacitación e información específica. Tienen un manejo completo del tema determinado sobre el que se habla. El portavoz suele ser el rostro y la voz de una interacción en la que se promocionan acciones o productos. Debe tener el desenvolvimiento y carisma necesario para hablar en público.

Las características que debe poseer un buen portavoz son:

  • Estar bien informado: debe contar con la capacidad de retener información y poder reproducirla al público destino con seguridad y propiedad. Así como conocer a fondo el tema sobre el que hablara y estar preparado para responder cualquier duda referente a este.
  • Mostrar empatía y simpatía: además de hablar debe saber escuchar con atención. El portavoz tiene que tener la capacidad de identificar el estado de ánimo de quienes lo escuchan para conectarse con estos de forma positiva. Si actúa de forma fría e impersonal, no logrará generar confianza y apoyo de su público y fracasará en su objetivo de comunicar.
  • Confiar en su equipo: debe aprender a aceptar sugerencias y en algunos casos, a ser dirigido por otras personas.
  • Disposición: un buen portavoz debe estar siempre disponible y con fácil acceso debido a que este suele ser llamado cuando hay momentos de crisis u oportunidades en los que su presencia puede mejorar la imagen de lo que se busca promocionar.
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Oratoria y portavocía

¿Qué es oratoria?

La oratoria es el arte de hablar en público sobre un tema determinado que entretenga y conmueva a los oyentes. Implica poseer el mayor conocimiento posible sobre el tema del que se hablará. Expresarlo con un discurso concreto, fluido y seguro. El orador debe tener la destreza y habilidad para desenvolverse frente a su público. Manteniendo una postura adecuada y un tono de voz que imparta confianza para mantener a los oyentes interesados en el tema.

Ya que conocemos ambos términos, relacionemos ¿Cuál es la importancia de la oratoria en el ejercicio de portavocía?

La oratoria es una parte fundamental, o bien la más importante, en el ejercicio de los portavoces. El objetivo principal de la persona que realiza el ejercicio de portavocía es comunicar. Esto se puede lograr efectivamente si la persona posee buena oratoria. Esta será la clave para que el emisor, la persona que transmite un mensaje, logre convencer a los receptores, aquellos que reciben el mensaje. Consiste en crear un vínculo con el público para que la información sea captada de forma correcta.

Utilizando una correcta oratoria, el portavoz logrará centrar la atención de su público en él. Manteniendo a estos motivados e interesados en el tema sobre el que habla.

El orador debe transmitir el mensaje en segunda persona para hacer que el receptor se sienta parte de lo que se está promocionando. Usando frases que hagan que la gente se identifique. Se debe manejar un buen tono de voz. Modular de forma inteligente y clara, en general, utilizar correctamente los recursos de la comunicación.

En conclusión, la importancia de la oratoria dentro del ejercicio de portavocía es el arte de utilizar las palabras correctamente para transmitir el mensaje que se quiere. Aun cuando en muchos casos algunos portavoces no manejan la veracidad, saben que es indispensable mantener al público motivado y convencido de lo que escucha.

Algunos tips para que mejores o perfecciones tu oratoria y mejores como portavoz:

  • Uso de un bosquejo. Se deben plasmar las ideas sobresalientes de la exposición para que el discurso se pueda desarrollar de manera más natural.
  • Pronunciación y enunciación correcta. Durante todo el discurso debe mantenerse la enunciación. Y la pronunciación de las palabras debe ser correcta para que estas puedan ser comprendidas con facilidad.
  • Información que genere interés. Pueden utilizarse citas bibliográficas, anécdotas personales, parábolas, ilustraciones… O ejemplos que enganchen al auditorio despertando su interés durante el desarrollo de la exposición.
  • Buen vocabulario. El orador debe utilizar un vocabulario adecuado para el público al que se va a dirigir. Éste debe aportar y enriquecer a quienes lo escuchan.
  • Moverse entre la gente. A través de las posturas y la interacción que tenga el orador con las personas y objetos que se encuentren en el lugar donde está exponiendo la idea, se podrá “Romper el hielo”. También mantener una comunicación asertiva, entretenida y personalizada con todo el público.

Podemos decir que tanto la oratoria como el ejercicio de portavocía están presentes en nuestra vida diaria. El portavoz se fundamenta en su oratoria para conectarse con su público. Lo mantiene informado y motivado. Logrando impartir de forma efectiva la información, producto o programa.

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Arteterapia para liberar emociones y mejorar la oratoria

Arteterapia

Arteterapia para liberar emociones y mejorar la oratoria

Si estás buscando cómo mejorar tu oratoria la arteterapia te puede ayudar. A fin de cuentas, hablar en público es un arte. Precisamente por esto, es comprensible que muchas personas sientan pánico a la hora de enfrentarse al desafío de hacer una exposición oral delante de gente. Sin embargo, este miedo es superable y existen técnicas que ayudan a conseguirlo. No solo a superar la fobia, sino también a mejorar la comunicación frente a un auditorio. Te explicamos de qué manera la arteterapia puede ser muy útil para ti.

La arteterapia nos invita a expresarnos a través de la creatividad. La mayoría de las dolencias que sufrimos son debidas a emociones que nunca llegamos a manifestar. Por el contrario las vamos acumulando negativamente en nuestro interior. Tal vez sientas tristeza y seas consciente de ello cuando tus ojos lloran, pero hay momentos en la vida en los cuales sentimos rabia, dolor, o pena y estos sentimientos se quedan en nosotros sin salir al exterior.

Arteterapia

La “Arteterapia” puede ayudar a los oradores a relajarse y mejorar su discurso

Arteterapia y emociones:

Las emociones reprimidas se somatizan en malestares físicos y psicológicos, esto es algo que nos sucede a menudo. Muchas personas a lo largo de su vida experimentan situaciones donde así sucede.

Por esta razón, la arteterapia nos libera. No solo de problemas como la timidez o el miedo escénico sino que además también mejora nuestra salud en general, tanto física como mental y emocional.

Para ser un buen orador es fundamental estar en calma y tener seguridad en uno mismo. Hablar exige creatividad para que seamos capaces de exponer nuestro punto de vista. Sin aburrir al oyente y haciéndole partícipe de una historia que queremos contarle.

Si, por tu profesión, necesitas hablar en público o, sencillamente, te gusta y quieres mejorar tu oratoria, consulta con nosotros porque podemos ayudarte mediante técnicas para vencer el miedo escénico y la glosofobia.

Presentaciones de alto impacto. Cómo pueden ayudar las técnicas de oratoria.

Presentaciones de alto impacto

Presentaciones de alto impacto ¿cómo pueden ayudar las técnicas de oratoria? 

Presentaciones de alto impactoLas técnicas de oratoria son herramientas utilizadas comúnmente en el ámbito social para lograr calar en el público de alguna forma u otra y así poder convencer una idea mediante algún mensaje determinado. Una presentación de alto impacto se logra mediante la correcta aplicación de estas técnicas con la finalidad de conseguir el objetivo deseado.

En este sentido, ha sido necesario realizar estudios y pruebas que han dado con la fórmula precisa para llevar a cabo una presentación de excelencia; desde el modo de pronunciar palabras especificas hasta el gesto que le vendría perfectamente acompañado. De allí surgen, entonces, las famosas técnicas de oratoria que han ayudado a los grandes a posicionarse tan alto a través del éxito.

¿Qué son técnicas de oratoria?

La oratoria engloba un conjunto de características específicas. Éstas ayudan al orador a desenvolverse con mayor soltura en cualquiera de los escenarios que deba pisar. De manera coherente, veraz y organizada. A esto se le podría atribuir, entonces, el nombre de técnicas de oratoria. Lo que en pocas palabras sería “conjunto de conocimientos y métodos que se aplican y que ayudan al orador a expresarse con elocuencia ante un público, de manera que este logre convencer y cautivar”.

Mediante la oratoria se busca convencer a un público meta, mediante la transformación de sus pensamientos o emociones, implantando alguna idea que tal vez logre desde la posibilidad de convencer a una persona de adquirir un inmueble hasta emitir un voto a favor o en contra en unas elecciones importantes.

Presentaciones de alto impacto

¿Por qué es recomendable utilizar técnicas de oratoria?

Son incontables los beneficios que pueden obtenerse gracias a las técnicas de oratoria. Entre las más resaltantes podemos nombrar las siguientes:

  1. Pérdida del miedo escénico.
  2. Mejorar la capacidad de análisis.
  3. Construcción de relaciones beneficiosas tanto a nivel personal como a nivel laboral.
  4. Mejor desenvolvimiento de la lectura y la modulación.
  5. Capacidad de improvisación.

Entre otros beneficios que brinda el arte de hablar en público también ayuda a mejorar el aspecto de las personas. Debido a que, ante cualquier situación que se le presente y sin importar el lugar donde se encuentre, un orador debe mantenerse siempre pulcro y bien arreglado. De otro modo sería totalmente imposible captar la atención de su público, o al menos ser tomado en cuenta de manera sensata.

¿Cómo perder el miedo escénico?

Tartamudear, tener muletillas, sufrir del síndrome de la mente en blanco… Temblar y estar ansioso, entre otras cosas, son solo algunas de las situaciones a las que se puede enfrentar a diario una persona con miedo escénico. Para ello existen algunos métodos que pueden servir de mucha ayuda si lo que desea es desenvolverse con especial tranquilidad ante cualquier tipo de audiencia.

  1. Si el problema es, específicamente, tartamudear al expresarse en público o donde sea. Lo ideal sería llevar a cabo ejercicios de respiración y vocalización. Éstos servirán como herramienta para desarrollar la fluidez vocal. Cantar y hablar frente al espejo son también ejercicios que puedes realizar diariamente. Así comenzarás a conocer tus expresiones y cómo te ven los demás al momento de exponer tus ideas.
  2. Si, en cambio, lo que ocurre es que sufres de inseguridad… Y no te crees en la capacidad de exteriorizar tus ideas o de representar el discurso que ya creaste… Nuestra recomendación para ti es que te empapes suficientemente bien sobre el tema que expondrás. Tán bien, hasta que llegues a sentir que no existirá una posibilidad de equivocaciones.
  3. Para las muletillas lo más recomendable es la lectura. Conocer tantas palabras y tantos sinónimos como sea posible para no recurrir siempre a los mismos términos. Utilizar la lectura como herramienta para ampliar el vocabulario y desarrollar un mejor desenvolvimiento a nivel mental.
  4. Romper el hielo. Existen muchos métodos que puedes utilizar para interactuar con el público. Normalmente esta herramienta es utilizada luego de haberse expresado con anterioridad mucha información. Se utiliza como técnica para recuperar la atención perdida de alguien o sencillamente para hacer el discurso más llevadero y agradable.

Técnicas de oratoria que ayudan en presentaciones de alto impacto

Seguir las siguientes técnicas de oratoria garantiza que su presentación sea efectiva y fructífera:

  • Mantener un tono de voz óptimo. Así tu público podrá entender perfectamente todo lo que dices. Si haces hincapié en algunas palabras, es decir, les agregas un poco más de fuerza, podrá darse a entender algo de mayor que las personas deberían recordar.
  • Hablar con el cuerpo. Es muy importante no desviar la atención de lo que se dice con lo que se hace o hacia lo que se hace. Mantener un equilibrio entre los gestos que se tienen y lo que se dice servirán para dar un mensaje más claro. La expresión corporal puede utilizarse incluso como herramienta para ejemplificar algunas cosas.
  • Mantener el entusiasmo en las expresiones. Una persona inexpresiva es alguien que no calará en su público y no será capaz de brindar una presentación de alto impacto. La expresividad funciona como herramienta para retener la atención de las personas.
  • Realizar pausas adecuadas y actuar con naturalidad son otras de las recomendaciones que puedes seguir para hacer de tu discurso algo más fluido y llevadero.
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7 técnicas para hablar en público

técnicas para hablar en público

Técnicas para hablar en público

Técnicas para hablar en público. Hablar en público es una de las actividades cotidianas más importantes que debemos realizar los seres humanos. Suele referirse, en la mayoría de los casos, al manejo y control que mantenemos sobre una gran multitud a través de las palabras. Hablar en público es simplemente establecer una buena manera de comunicación para facilitar el entendimiento entre las personas.

En la actualidad, muchos suelen tener problemas con su manera de comunicarse. Esto abre paso a malos entendidos. Discusiones innecesarias o mal manejo de situaciones. Sin embargo, para este tipo de problemas existen ciertas características preestablecidas, probadas por reconocidos oradores, que le facilitaran a las personas mantener y utilizar mejores métodos para brindar discursos de impacto.

  1. Confianza

Esta es, por mucho, la característica más importante que se requiere para hablar en público. La autoconfianza es extremadamente necesaria para evitar las trabas al hablar, muletillas e inclusive darle una mejor forma a lo que se dice.

Las personas que no tienen confianza en sí mismas o en lo que dicen, difícilmente lograrán transmitir un mensaje creíble o motivador. Es por ello que, para lograr hablar en público con facilidad, es necesario estar relajado, conocer bien sobre el tema a tratar y, más que todo, entender que existirá la posibilidad de cometer errores, pero eso podría ocurrirle a cualquier otra persona.

En tanto se tenga seguridad en lo que se dice, las palabras comenzarán a fluir como el agua, y hasta los temas más difíciles de tratar serán pan comido. El nerviosismo bloquea tu mente y a su vez, tus pensamientos; por eso prepárate, relájate y comienza a defender tus puntos de vista.

  1. Respiración

Esta técnica también es importante para lograr hablar en público, ya sea con terceras personas, en presentaciones, exposiciones o seminarios. La respiración ayuda a evitar, por ejemplo, las muletillas o las trabas.

Este método también funciona para retomar alguna información o palabra olvidada; es decir, si la persona olvidó alguna palabra durante su discurso, tomar un respiro hará oxigenar su cerebro, relajar su cuerpo y de esta manera comenzarán a fluir nuevamente las palabras.

Esta acción suele tomar solo unos pocos segundos, de modo que las personas ni siquiera lo notarán. Sin embargo, para contribuir a que esto no se haga notorio será necesario utilizar la expresión corporal y el buen manejo del escenario, sea este un gran auditorio, una pequeña oficina, un salón de clases o simplemente un discurso entre familiares o amigos.

 

técnicas para hablar en público

7 técnicas para hablar en público

  1. Enfoque

Es importante evitar divagar mientras se está expresando una idea para no perder la atención de las otras personas; para esto es necesario darle al mensaje a transmitir un único sentido, evitar sobrecargar a las personas de información y, de forma clara, expresar las ideas que se desean plantear.

No solo es necesario que las personas se concentren en lo que dice aquel que lleva a cabo la acción de hablar en público. También el emisor de la información debe concentrarse en lo que quiere decir. Así reducirá mentalmente el ruido del entorno hasta terminar su idea.

El enfoque no solo significa evitar distracciones. También utilizar la menor cantidad de palabras posibles para expresarse. De esta forma se evita perder la atención del oyente y cala mejor la información expresada. En resumidas cuentas, desde los tiempos inmemoriales es bien sabido que sobresaturar a las personas de información les hace perder la atención. Por eso sé claro, sé breve, conciso y preciso. Porque menos es más, y las personas te lo agradecerán.

  1. Sinceridad

La autenticidad y la coherencia son dos de las características más notorias a la hora de hablar en público. Las personas desean poder escuchar palabras sinceras en los discursos, historias creíbles y comprobables. La veracidad a la hora de hablar es primordial para obtener la confianza de los demás.

Además de esto, proyectar sinceridad a la hora de hablar en público, brindará ese toque de confianza a los demás, y de ello dependerá que quieran seguir escuchando o sencillamente terminar con la interacción. Cree en lo que dices y lo harás creíble para los demás.

  1. Tono de Voz

Mantener un tono de voz adecuado es ideal para que las personas logren entender con claridad el mensaje que se está transmitiendo. Si el objetivo es hablar en público, lo más importante es hacerse escuchar; de nada sirve tener un tono de voz como para escucharse a sí mismo si lo que se quiere es hacerle entender algo a alguien más.

Las personas que realizan discursos suelen jugar con su tono de voz para imprimir mayor o menor fuerza a alguna información que se esté ofreciendo; es decir, en las cosas de mayor importancia deberá aplicarse mayor tono de voz para que cause mayor impacto.

  1. Práctica

Practicar, practicar y practicar.

Hablar en público con amigos o familiares puede resultar sencillo. Pero a la hora de realizar discursos o exposiciones será necesario practicar con anticipación para poder expresar las palabras con mayor confianza y fluidez.

Hay personas que se desenvuelven mejor a la hora de expresarse. Sin embargo, existen otras que lo hacen con mayor dificultad, éstas solo necesitarán practicar. Ser constantes y positivos para que logren dominar con más facilidad sus nervios. La práctica siempre ha hecho al maestro.

  1. Apariencia

Por último, pero no menos importante, está la apariencia. Mantenerse presentable para los demás será de suma importancia. Dejará una buena impresión en el público.

La apariencia es una clave más para transmitir una buena imagen al momento de hablar en público. Piensa que debes tener una buena apariencia. Las personas han de tener un buen concepto de ti. ¡Recuerda, no olvides que te debes vestir para impresionar!

Si a pesar de estas sugerencias crees que necesitas ayuda para mejorar tus habilidades y técnicas para hablar en público no dudes en contactarnos!

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La escucha (II) Cómo escuchar mejor para tener una comunicación efectiva

Escucha activa

La escucha (II) La comunicación efectiva

Cómo escuchar mejor para tener una comunicación efectiva

Comunicación efectiva. ¿Cómo escuchar mejor? De entrada, esta pregunta parece tener respuesta en el empleo de fórmulas matemáticas. Pero no, no hay un manual exacto de la escucha. Sobre todo, si recordamos lo que mencionamos en el artículo anterior sobre la no trivialidad de nuestra naturaleza. No somos máquinas receptoras de mensajes. No somos un elemento pasivo en el esquema de la comunicación, no somos un radio que reproduce la señal que recibe. Filtramos los estímulos según particularidades propias de cada quien.

Sin embargo, sí que hay cosas que podemos hacer para escuchar mejor y disfrutar de los innumerables beneficios que ello conlleva.

Empezamos haciendo mencionando la disposición. Estar dispuestos a escuchar no es sencillo. Estamos acostumbrados a esperar que el otro termine de decir su oración para poner nuestro comentario encima. A veces es tal el apuro por hacernos escuchar o por expresar nuestra verdad, que no nos damos tiempo para hacer un mínimo de silencio.

El paso previo consiste en revisar nuestra concepción de verdad. Esto porque asumimos que la mayoría de las veces, esta es absoluta. Decimos entonces que existe el dios único y verdadero, el mejor equipo del mundo, el mejor sistema político, que las cosas son como son, y ello nos cierra posibilidades para escuchar al otro y nos pone un muro en frente que obstaculiza la posibilidad de conocer al otro y de conocer su mundo.

Vivimos en un mundo de absolutismos, de imposición de criterios por sobre los de los demás. El precio a pagar no es bajo, sino todo lo contrario. Tenemos guerras, discusiones inútiles, conversaciones que no conducen a ningún lado, y gran parte de ello, por creer que conocemos la verdad absoluta.

No se trata de ir por la vida sin criterio alguno. Se trata de poder asumir lo que escuchamos con flexibilidad, siempre que esto no conduzca a que nos falten el respeto o a que nuestra dignidad se vea afectada.

Escucha activa

Y tu… ¿te limitas a oír  o a escuchar activamente?

Escuchar es cuestión de significados

Otro aspecto relevante y que vale la pena mencionar es la posibilidad de abrirse a conocer los significados que tiene el mundo para la gente que nos importa o que nos rodea. Al fin y al cabo, oímos palabras, lo que en lingüística se conoce como significantes, pero no validamos sobre lo que una palabra significa para el otro.

Por ejemplo, una mujer que manifiesta no sentirse amada por su pareja habla de su significado de la palabra “amor”. Es probable que esta persona obtenga como respuesta una frase del tipo: “Pero cómo dices que no sientes amada, si siempre vamos al cine y a comer”. El error pudiera radicar en que estamos acostumbrados a respuestas para preguntas fácticas. El circuito pareciera ser:

“Pregunta> respuesta”

En vez de:

“Pregunta > indagación > reflexión > validación > respuesta”

Para escuchar no basta con poner atención, hay que indagar, reflexionar y validar.

El sistema educativo nos acostumbró a preguntas cerradas, incluso con opciones de selección simple. Evitamos por mucho tiempo el ejercicio reflexivo.

Ante el planteamiento de la mujer que dice no sentirse amada, sería muy útil indagar y validar lo que para ella significa el amor, sobre sus estándares de una palabra, que a todas luces, es subjetiva, puesto que no hay parámetros ni indicadores exactos que permitan dar cuenta de su forma ideal. El amor, como tantas otras cosas abstractas en la vida, no puede medirse con un, por ejemplo “amórmetro”.

Escuchamos si indagamos, si nos interesamos de verdad por aquello que nos dicen y por las personas que nos hablan.

Aceptar y ceder para escuchar mejor

Otros componentes importantes de la escucha son la aceptación y el respeto. En la medida en que entendamos que el otro es un legítimo ser con una “verdad” legítima para él, podremos bajarle intensidad e nuestro enjuiciador interno y abrirnos a la escucha.

Pero escuchar no implica solo respetar, sino ceder. Aquí es donde muchos fracasan y chocan contra una pared. No se trata de vivir y hacer la voluntad de los demás siempre. Se trata de conseguir puntos medios donde ambos salgan beneficiados y donde sea posible mantener las relaciones o terminarlas de la mejor manera posible, conversando y aclarando los puntos que sean necesarios para evitar que se quede material no dicho que genere resentimiento posterior.

Si nos importa una relación, si queremos conservarla o conservar la posibilidad a futuro, entonces habrá cosas que cambiar o ceder. En eso se basa la diplomacia y por eso existen los mediadores. Personas que ESCUCHAN (sí, en mayúsculas) y son capaces de indagar, validar y proponer concesiones.

Por último, para que todo esto suceda, la empatía resulta importante. Eso que de forma sencilla explicamos como “ponerse en los zapatos del otro”. ¿Qué lo hace decir lo que me dice y qué puedo hacer para escuchar y atender a su inquietud?

Como ya lo dijimos, escuchar no es un acto pasivo. Por el contrario, requiere de esfuerzo y práctica. De lo contrario, estaríamos siendo irresponsables con un acto al que damos por hecho, pero que si lo valoramos en su justa dimensión, nos abre un abanico de posibilidades para lograr una comunicación efectiva.

Y tú, ¿qué piensas acerca de tu escucha?

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La escucha activa en el ámbito de la comunicación (I)

Escucha activa

La escucha activa en el ámbito de la comunicación

Escucha activa. Prestamos poca atención a la escucha, queremos hablar y que nos escuchen. La publicidad y la propaganda nos venden la idea de que merecemos ser escuchados y atendidos, pero poco se nos dice sobre cuando quienes debemos escuchar somos nosotros ni sobre las ventajas que ello tiene.

La mayoría de nosotros identifica el acto de escuchar con el de oír, y son cosas distintas. Veamos lo que significa cada uno según el diccionario de la Real Academia:

Escuchar: 1. tr. Prestar atención a lo que se oye.

Oír: tr. Percibir con el oído los sonidos.

Dicho esto, y obviando algunas definiciones por cuestiones prácticas, entendemos que el acto de escuchar no es lo mismo que el acto de recibir un estímulo con el aparato auditivo y decodificarlo según códigos que ya conocemos, en este caso, la lengua o el idioma. Oímos porque es una capacidad biológica, propia de nuestra especie, escuchamos porque desarrollamos la habilidad.

Esto nos aclara que son palabras próximas en significado, pero muy distintas en aplicación. Habiendo establecido estas diferencias básicas y necesarias, surge la siguiente pregunta:

¿Por qué no escuchamos, aunque creamos que sí?

Es frecuente que las personas a nuestro alrededor digan frases del tipo: “es que mi pareja no me escucha”, “es que nadie me escucha”. Y puede que esa persona tenga razón. Veamos porqué.

El modelo tradicional de comunicación que se nos enseña es, básicamente, este:

Emisor > mensaje > receptor

Prescindimos de algunos otros elementos del esquema para hacer sencilla la explicación. En todo caso, el modelo que señalamos está basado en los trabajos de ingeniería de la comunicación de C. Shannon, y el mismo está aplicado a máquinas.

Por tanto, nos acostumbramos a creer que oír es escuchar, que el solo hecho de percibir un sonido o una palabra equivale al fenómeno de la escucha. Estamos hablando de una equivalencia compleja que no tiene relación verdadera y que bien vale la pena ser revisada.

Damos por hecho que sabemos escuchar:

Asumimos que participar en una conversación asintiendo o estando “presente” implica que estamos escuchando. Craso error. Es entonces cuando surgen las “fallas en la comunicación” y los conflictos que, en algunos casos, llegan a ser insalvables.

Ignoramos que no somos máquinas y que no podemos recibir información tal como una máquina lo haría, simplemente porque no estamos preparados para ello. Por ejemplo, un radio recibe las ondas que se emiten desde una estación y las reproduce con gran fidelidad. Al menos, en cuanto a sentido, nada se pierde, las señales no deben ser interpretadas cuando el radio las recibe, solo reproducidas. No es este el caso para los humanos.

Al respecto, el biólogo chileno Humberto Maturana, señala que “no tenemos un acceso privilegiado a la verdad”. Por ejemplo, vemos algunos colores, y aunque tengamos una vista privilegiada, jamás alcanzaremos a verlos todos. El ojo humano percibe hasta 100 tonalidades y casi 1 millón de colores. Sin embargo, no podemos ver radiaciones como la ultravioleta. Nuestra biología no nos permite más. Distinguimos lo que podemos y lo que consensuamos. De este modo, hacemos interpretaciones de colores y de nuestras realidades. Lo que para algunos es un tipo de blanco, para otros puede ser beige. Y aquí es donde está el meollo de la escucha. En la subjetividad.

Escucha activa

La escucha activa mejora la calidad de nuestra comunicación

¿Cómo es que la escucha activa es un hecho subjetivo?

Habiendo aclarado y distinguido el hecho biológico del oír, avanzamos sobre la escucha, sobre lo que el sociólogo chileno Rafael Echeverría define como la suma de las acciones de oír e interpretar.

Es precisamente el hecho de no ser máquinas el que nos hace estructuras no triviales, esto significa que no vamos a responder siempre igual a los estímulos, por similares que estos últimos sean.

A los seres humanos nos condicionan diversos elementos. Todo acto de escucha estará enmarcado dentro de un contexto. Por ello es importante validar y establecer el marco de referencia dentro del cual nos dicen lo que nos dicen. Jamás será lo mismo escuchar una persona que nos hable sobre el ámbito laboral que sobre la relación afectiva que alguien tenga con nosotros.

Algunos ejemplos:

La escucha activa es fundamental en el ámbito laboral. Mejora la productividad y reduce los errores aliviando la carga de trabajo. En otro contexto, una conversación de pareja, tiene un marco de referencia que amerita un tipo de escucha muy especial con condiciones que deben ser atendidas con esmero según el grado de importancia que le demos a la relación. La escucha será el paso fundamental que nos servirá para diseñar lo que digamos, y lo que digamos nos abrirá o cerrará posibilidades con esa persona.

A veces nos perdemos oportunidades valiosas para escuchar y zanjar diferencias, solo porque no seleccionamos un momento adecuado para tener conversaciones. Pretendemos prestar atención a lo que nos dicen cuando nuestras interpretaciones estarán sesgadas por pensamientos sobre el trabajo, el estudio, discusiones con el jefe.

Aparte del contexto, también es importante revisar el estado emocional desde el que escuchamos. Nos condicionan nuestras emociones y nuestros estados anímicos, así que un mismo mensaje puede ser interpretado de formas distintas según el momento. No es lo mismo escuchar a alguien después de haber tenido un momento de enfado en el trabajo, que hacerlo tomándose un café. No es lo mismo escuchar para una persona que vive desde la resignación que desde la paz y la aceptación.

Este factor es vital y marca, como pocos, la subjetividad con que escuchamos. Visto que vivimos las emociones de forma distinta, escuchamos de forma distinta.

La escucha activa es determinada por nuestra historia

Aparte de estos dos elementos es necesario mencionar el rol que juega en la escucha la historia personal y colectiva de cada quien. Y es que los hechos que cada uno viva, determinarán, no solo la habilidad para escuchar, sino los intereses y las condiciones del acto en sí. No escucha lo mismo un abogado que un futbolista, ni un religioso que un ateo, ni una persona de 50 años que uno de 30. Nuestras experiencias particulares, nuestras profesiones u ocupaciones, determinan el acto de la escucha.

La historia colectiva también nos determina en cuanto moldea la forma en que interpretamos lo que escuchamos. Un español entenderá algo de lo que entiende un venezolano, cuando le mencionen la palabra socialismo, por similares que sean sus apreciaciones sobre el tema. Los tiempos, las vivencias y la exposición a ciertos actos determinan la escucha.

Podemos resumir que somos seres interpretativos y es fundamental saberlo para escuchar y entender que alguien dice lo que dice, pero que el otro escucha lo que escucha. De cualquier modo, la vida y la escucha activa… son del color del cristal con que se mire.

 

Oratoria anglosajona en el marco de la educación anglosajona

Oratoria anglosajona

La oratoria en el marco de la educación anglosajona

En todos los ámbitos de la vida es esencial dar un buen uso a las palabras, por eso la oratoria es fundamental para lograr el éxito.

Oratoria Anglosajona: El orador debe tener la capacidad de convencer a un público, sin importar lo grande o pequeño que sea. A continuación conoceremos más sobre lo que esto significa en la educación anglosajona.

En la actualidad son muchos los egresados de reconocidas escuelas de habla inglesa que ocupan posiciones importantes dentro del mundo de la política y los negocios. Si lo pensamos bien, parece que no han llegado allí por casualidad. La mayoría de estas personas son expertas en hablar en público y por lo tanto tienen buenas conexiones interpersonales.

Millones de estudiantes alrededor del mundo aún no conocen lo que es la oratoria. Curiosamente, será lo primero que evaluarán sus futuros empleadores una vez que culminen sus estudios y salten al mercado laboral. En el Reino Unido, lo que la gran mayoría de los patronos toma en cuenta a la hora de contratar a algún trabajador, es su forma de expresarse y si pueden transmitir un mensaje de manera efectiva.

Oratoria anglosajona

La educación anglosajona da una gran importancia a la oratoria

Oratoria Anglosajona

A diferencia del modelo continental, el modelo asiático y el escandinavo, los educadores anglosajones se caracterizan por incentivar la creatividad de sus alumnos. Este modelo busca aminorar la exigencia durante las horas de clase y dar mayor importancia a las actividades escolares realizadas en casa. Disminuye la carga académica y se distribuyen las horas educativas entre la institución y las tareas para el hogar.

Este modelo educativo fomenta la competencia mediante la creatividad. Tiene como premisa lograr no solo adquirir el conocimiento, sino enseñar cómo aplicar el conocimiento rompiendo los estándares sistematizados. Buscando resaltar el ingenio de los estudiantes con ideas frescas e ideas nuevas.

De esta forma, el modelo educativo anglosajón se considera que podría ser uno de los más eficaces. Incentiva a las personas a adaptarse siempre a los cambios. Con la práctica frecuente de técnicas de oratoria las personas adquieren la capacidad de pensar con rapidez y creatividad. Buscarán siempre los métodos de acercamiento más adecuados para persuadir al público en cuanto lo tengan en frente, en el futuro.

La oratoria en la actualidad y el modelo de oratoria anglosajón

Anteriormente, la principal manera de convencer al público era a través de la divulgación de los conocimientos que alguien poseía. Este modelo se ha transformado de alguna forma para empezar a convencer a la gente mediante el uso de la inteligencia emocional, es decir, si el emisor tiene la capacidad de brindar algún tipo de información y logra conmover al receptor, sea o no cierta la información que se está ofreciendo, el público quedará convencido de que sí lo es.

La naturalidad y la brevedad son características claves para lograr una buena oratoria en la actualidad. El público contemporáneo busca ser convencido y la única manera de lograrlo es que el orador logre conectar con las emociones de sus receptores.

La capacidad que estos dos modelos facilitan las posibilidades de crecimiento en todos los ámbitos de la vida. No existe poder más fuerte que el de convencer y mover a las masas. En este sentido no calará en las mentes de las personas lo que se expresa, sino cómo se expresa.

Pero… ¿Qué es la oratoria?

Como su nombre lo indica, es hablar en público elocuentemente logrando al mismo tiempo persuadir al público que está recibiendo la información. También puede realizarse mediante sermones o discursos.

La oratoria también es conocida como una forma de “marketing personal”. Busca la forma de vender cualidades propias de una manera natural para brindarle seguridad y confianza a un púbico en específico y lograr así convencerlos de algún mensaje o propuesta que se esté exponiendo.

Muchos oradores suelen realizar escritos antes de dar algún discurso. Complementan dicha información con el conocimiento que poseen. Sin embargo, un verdadero orador debe tener la capacidad de improvisar tales discursos. Deben tener amplio conocimiento sobre infinidad de temas y saber cuáles temas podrán tocar y cuáles no.

Las cualidades de un buen orador deberán ser: buena dicción. Utilizar frases conocidas que logren conectar con el público receptor. Mantener un buen tono de voz para dejar un mensaje claro en la mente del espectador. Y mantenerse bien informado sobre cualquier tema para expresarse con total seguridad y firmeza.

Importancia de saber expresar ideas

Es el arte de convencer con las palabras. En algunas ocasiones pasa a ser menos importante que la información ofrecida sea verdad. Siempre y cuando el orador logre convencer al público de lo contrario.

Mediante la oratoria podrá obtenerse la capacidad de motivar. Hasta de incentivar emociones y sentimientos de un público específico. Haciendo el uso correcto de las palabras el orador podrá persuadir, conmover, convencer, enseñar y agradar a las personas. O simplemente… causar un efecto contrario y negativo.

Cuál sería el impacto que tendrían las comunicaciones en un futuro no muy lejano si más sistemas educativos incluyeran en sus programas la enseñanza de la oratoria a las nuevas generaciones. La respuesta es simple y todos la conocemos. Si quieres saber como adquirir estas habilidades con un método práctico, intuitivo y eficaz puedes contactarnos sin compromiso.

 

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Que es la Glosofobia?

Glosofobia

Que es la Glosofobia?

Cómo superar la glosofobia para disfrutar hablando en público?

Definamos lo que es la glosofobia, la definición práctica para esta palabra, no es otra que la de miedo escénico. Ese viejo saboteador al que le achacamos nuestra presencia o deficiencia de habilidades para hablar en público.

Este miedo, a su vez, tiene diversas escalas, que limitan, más o menos, el buen desempeño a la hora de hacer una presentación efectiva. Nos basamos en las categorías de Mira y López (1984), para que puedas identificar tu nivel de miedo escénico:

Categorías del miedo escénico:

Prudencia: aquí entra la clásica persona que pasa “bajo perfil”. Por lo general, no habla y proyecta una imagen de ser reflexiva. Sospecha que si menciona alguna palabra, entonces tendrá que exponerse públicamente.

Cautela: el estado de inseguridad se manifiesta con una aparente calma, pero a diferencia de la primera categoría, la persona se muestra espontánea, como si no le preocupara el hecho de hablar en público. Para ello utiliza comportamientos distractores como silbar, hacer comentarios “graciosos”, mostrar risas nerviosas, tocarse las manos o pies, etc.

Alarma: aquí la glosofobia se hace más evidente porque la persona pierde claridad de pensamiento y adopta actitudes vacilantes como torpeza en sus movimientos, dificultad al hablar y otros rasgos notorios.

Pánico y terror: aunque no son lo mismo, decidimos agruparlas ya que se parecen bastante. En ambos casos, puede haber respuestas agresivas y la aparición de la “fuga hacia adelante”. En el primero de los casos, la persona puede recordar con mucha dificultad lo sucedido y en el segundo, puede llegar al desmayo o a la amnesia específica del capítulo donde debía hablar en público.

 ¿Nacemos con miedo escénico o lo aprendemos?

Todos los mamíferos nacemos con una batería básica de emociones, entre ellas, el miedo. Piénsalo, hace 10 mil años un grupo de humanos estaba en la sabana terminando su comida y un león se acercaba a su campamento, ¿qué sería de ellos sin el miedo? Quedarían sus huesos, y poco más, para el recuerdo. El miedo nos sirve para defendernos o huir, para salvaguardar nuestra vida.

El miedo, aunque algunos digan lo contrario, es positivo si cumple con su rol. Ahora bien, ¿qué pasa si aparece o se desborda ante situaciones que no representan un peligro “real”?

A que nos referimos?

Nos referimos exactamente al hecho de hablar en público. ¿Cuántos leones hay sentados frente a un orador? Ninguno ¿Qué posibilidad hay de que seamos, literalmente, devorados? Ninguna.

Nacemos con miedo pero las fobias las aprendemos. Así que cuando sufrimos la glosofobia, estamos ante una respuesta aprendida. Si no, ¿cómo se explica que seamos lo suficientemente espontáneos cuando niños, como para cantar utilizando el peine de micrófono improvisado? ¿Cómo es que animamos las fiestas familiares con bailes de cualquier tipo y sin vergüenza alguna?

Dicho esto, podemos reducir la magnitud del miedo a un evento que puede ser beneficioso si, como dice la PNL, lo ponemos a nuestro favor. Así, pues, cabe la siguiente pregunta:

¿Para qué nos sirve eso que llamamos miedo escénico?

Un enfoque positivo, por ejemplo, sería ver al miedo como algo que nos permite respetar a nuestra audiencia. Nos preparamos de la mejor manera posible, documentándonos tan bien como podamos. Practicamos varias veces hasta que dominemos el tema. O hacemos un curso de hablar en público donde puedan ayudarnos con técnicas específicas para desenvolvernos con soltura en el escenario.

Glosofobia

Glosofobia: Podemos llegar a bloquearnos o desmayarnos

 ¿Cómo superar la glosofobia?

Hay un sinnúmero de consejos que puedes poner en práctica. Sin embargo, cualquier técnica pasa por una revisión previa de los juicios que tienes sobre el hecho de hablar en público.

Nuestros miedos referentes a este tema son diversos, miedo a equivocarnos, al fracaso, a que nos regañen, a las experiencias nuevas. ¿Qué pasa sin continuamos reencuadrando las interpretaciones acerca de la glosofobia?

Una de las presuposciones de la PNL es error vs retroalimentación. En vez de pensar en una presentación pública como algo donde vayamos a fracasar, podemos verlo como un aprendizaje, desde el planteamiento inicial hasta el desarrollo del proceso. Todo es una oportunidad para extraer conocimientos y lecciones valiosas.

¿Cuán importante es para mí lo que piensen los demás?

Solemos poner nuestra atención en lo que los demás piensan. Tenemos un marco referencial externo muy amplio donde damos cabida a las opiniones de otras personas y nos enfocamos poco en lo que pensamos acerca de nosotros mismos.

Es común que sobreestimemos los comentarios ajenos o que nos concentremos en aquellos que son ofensivos o negativos. En la medida en la que atendamos mejor a cómo nos sentimos frente a un público y filtremos lo que otros dicen acerca de nuestra labor, nos desempeñaremos de mejor forma. Al fin y al cabo

¿qué ha logrado en materia de hablar frente a un público esa persona que nos critica sin compasión?

Muchas veces, nada.

Si el miedo escénico raya en la fobia, entonces hay diversas técnicas que resultan efectivas en muy alto porcentaje. La psicología nos ofrece la posibilidad de realizar terapia de exposición, la cual puede hacerse de forma gradual para interactuar de forma controlada con la situación que desencadena el miedo. Digamos que es una forma de poner, poco a poco, el cuerpo bajo la ducha.

Desde la PNL, la técnica de “Cura de fobias” resulta efectiva y, sobre todo, rápida. Si la indagación sobre el miedo es la adecuada, una fobia puede curarse hasta en una sesión de 15 minutos.

En caso de que desees revisar qué es lo que piensas acerca del hecho de hablar en público y cuáles son esas limitaciones que te autoimpones, entonces, un coach ontológico puede ayudarte a descubrir cuáles son los juicios que te determinan como orador / expositor y acompañarte a que los fundamentes para que decidas si te son útiles o no.

Como estas, hay muchas otras posibilidades, que se potencian siempre que revises la imagen que tienes sobre ti. Muchas veces la glosofobia no es más que la muestra de una autoestima baja.

Me permito aprender a hablar en público

En la medida en la que te permitas avanzar con tus miedos de la mano y mejorar tus respuestas ante su aparición, podrás comenzar a disfrutar de hablar en un escenario, de exponer tus ideas en público, de presentar mejor tus informes orales y, ¿por qué no? de convertirte en una persona más espontánea y con mejor autoestima.

 

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Elevator Pitch, el arte de transmitir nuestras ideas

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Elevator Pitch: como transmitir el ADN de un proyecto

Que es el “Pitch” o “Elevator pitch”

Elevator pitch y el ADN. Nuestro ADN tiene toda nuestra información genética. Es irrepetible para cada uno de nosotros, pero al mismo tiempo, contiene todos los datos necesarios que se van a transmitir de generación en generación. Eso es, justamente, lo que debe ser un “elevator pitch”  un discurso que versa sobre la esencia de un proyecto.

Debe ser un discurso original, pues, ahí es donde estará el valor distintivo del proyecto que quieras vender, y debe tener esos datos precisos y relevantes de los que se va a enterar quien te escuche porque, precisamente, son esos rasgos particulares los que van a causar impacto una vez que los transmitas.

Usa lenguaje sencillo y define aquellas palabras poco conocidas

Es común que algunas personas pretendan parecer más importantes, o con más conocimientos, a través del uso de palabras complejas que pocas personas conocen. ¿El resultado? Una audiencia que no se entera sobre qué le están hablando. Si eres de los que hace esto, estás saboteando tus propias aspiraciones de vender tu proyecto. Mantenlo simple

La ventaja de utilizar un lenguaje claro, es que nadie tendrá que dedicarle energía a pensar en qué significa determinada palabra, manteniendo su enfoque en lo verdaderamente relevante, o sea, en lo que ofreces. Si hay alguna palabra poco conocida o poco usada en tu “elevator pitch”que debas mencionar, defínela de forma sencilla.

Usa gestos ilustradores para impactar con tus cifras y conceptos

¿Sabías que más de 80 mil perros son abandonados cada año en España? Eso equivale a la misma cantidad de gente que cabe en el Santiago Bernabéu con todos sus asientos llenos”

Este es solo un ejemplo de lo que puede lograr una cifra explicada con un escenario que cualquiera se imagina. Y es que el cerebro humano piensa en imágenes. Por lo cual es mucho más sencillo que imagines cosas que conozcas y que sean un punto de referencia bien establecido. Aprovecha este tipo de recursos para elaborar tu “Elevator Pitch”

Esto aspecto es muy útil si vas a pedir una contribución porque permitirá que, quien tenga dudas en contribuir, vea la cifra que solicitas como algo de lo cual se pueda desprender fácilmente.

Por ejemplo: “Un niño del tercer mundo puede alimentarse todos los días, durante 2 semanas con tan sólo 8 euros, lo mismo que gastas en un bocadillo o en un par de cafés”.

Elevator Pitch o elevator speech

“Elevator Pitch” o “Elevator Speech”

El momento más adecuado: entorno y circunstancia

Si está programado que tengas una intervención en un evento, entonces este punto no tendrá particular relevancia.

Pero como nunca se sabe cuando aparece una oportunidad para exponer tus ideas y vender tu proyecto, es importante que entiendas que no siempre va a ser adecuado que hagas tu elevator pitch”.

Imagina que consigues que esa persona con la que habías deseado hablar desde hace mucho tiempo te escuche. Sin embargo, su cara de hoy es de muy poco amigos. No hay otra,,, mantienes la estrategia pero cambias la táctica?…

Que hacer entonces?

Es preferible que dejes para otra oportunidad ese discurso tan valioso porque pudieras llegar a resultar inoportuno o antipático. Como la primera impresión es la que cuenta, no te te arriesgues a crear una imagen desfavorecedora sobre ti. Esto te cerraría posibilidades en un próximo encuentro.

Si, en cambio, juzgas que el riesgo de tener un contacto verbal es más bien de nivel medio, muéstrale empatía y comienza tu diálogo con unas disculpas (la cortesía es un gran ablandador de ceños fruncidos) Pídele su tarjeta o número de contacto y pregunta por un momento en el que puedas hablarle (para que no caigas en la vieja trampa del “no te preocupes que yo te llamo”) 

Usa este tipo de verbos y persuade mejor con tu “elevator pitch

Somos seres de acción. Nos cuesta estar sin nada que hacer. Aún cuando creas que no estás haciendo algo, estás pensando. Esto es algo a lo que le puedes sacar mucho provecho.

La línea entre persuadir e imponer es muy delgada, así que usa verbos en imperativo, pero revisa el entorno y la circunstancia.

Un verbo en imperativo es aquel que motiva a la acción. Ej” Haz, piensa, párate, abrázame.”

Pero es importante que cuides las formas para que puedas aprovechar esta posibilidad. Si abusas de este tipo de verbos, habrá quien se pueda ofender.

Digamos que este elemento de la oración es efectivo como mandato. Una vez que tienes una conexión con la otra persona o con la audiencia. Los verbos en imperativo son ideales para cerrar diálogos. Ej: “Ahora que ya conoces cómo puedes ayudar a las personas sin techo, rellena el formulario… Haz tu donativo y ayúdanos a tener un mundo mejor”

Menos palabras son más efectivas

Sé breve con tu mensaje. Un “elevator pitch” no debería sobrepasar los 3 minutos. La cantidad de palabras ideales para mencionar durante este lapso es de aproximadamente 550. Esta recomendación se desprende de un estudio realizado por la profesora Emma Rodero de la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Afirma que la velocidad a la que deberíamos hablar es de unas 170 palabras por minuto. La comunicación humana es bidireccional así que concluímos que ante esta cantidad de palabras el cerebro humano puede prestar mayor atención a un determinado mensaje.

Ordena tu discurso y guía a tu audiencia

Como en toda historia o narración que hagas, el esquema básico consiste en una introducción, un desarrollo y un final. Lo importante de que ordenes las ideas según un orden, ed manera que la audiencia tendrá mayores posibilidades de mantenerse concentrada siguiendo el hilo argumental.

Por poco que parezca el tiempo para un “elevator pitch”, tres minutos con una coherencia narrativa, resultan muy poderosos si los esquematizas de esta forma.

No es lo que dices, sino como dices tu “Elevator Pitch”

Aristóteles ya hablaba del Pathos (capacidad de generar emociones a través de las palabras) hace más de 2000 años. Sin embargo, el término también se utiliza para el carácter que se le imprime a un discurso.

Algunas cifras afirman que solo el 7% del resultado de la comunicación, tiene que ver directamente con las palabras. Entonces, ¿qué pasa con el porcentaje restante?

Hay una serie de elementos no verbales paralelos al lenguaje que intervienen para que un “elevator pitch” sea realmente efectivo. Por ejemplo, el tono y volumen de la voz, la gestualidad, la dicción, la energía que se le imprima al discurso.

Los grandes líderes del mundo son conocidos por hacer presentaciones cargadas de emocionalidad. Por citar un par de ejemplos, están el recordado Steve Jobs y el ex presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama.

El entrenamiento y la práctica hacen al maestro

Dar un discurso o hacer un “elevator pitch” no es una tarea sencilla. Lo cual no significa que sea imposible o tortuosa. En la medida en la que te abres a aprender o hacer un curso y a practicar vas a poder dominar toda una serie de elementos que te harán persuadir mejor con tus ideas. Si ya estás aquí, es porque acabar de dar el primer paso. si quieres más sugerencias puedes considerar lo que GANANCI tiene que decirte sobre el elevator pitch

 

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5 claves para perder el miedo escénico

5 claves para perder el miedo escénico

El miedo escénico es parte del proceso y desarrollo de una persona. Algunos lo dominan de una forma rápida a otros ni siquiera les afecta pero a la mayoría de los mortales nos supone un proceso llegar identificar y superar el miedo escénico. En cualquier caso sabemos que es uno de los problemas más frecuentes cada vez que nos encontramos en un escenario o ante el compromiso de hablar ante una audiencia.

Que es el miedo escénico?

El miedo escénico o pánico escénico es uno de los padecimientos mas frecuentes. Se conoce como un estado que reduce la efectividad con la que nos comunicamos, bloqueando las actividades expresivas. Es considerado incluso como una enfermedad que tiene tratamiento y por supuesto hay formas de evitarlo o superarlo.

Muchos asocian el miedo escénico a una fobia social, ya que no son capaces de presentarse y hablar en público. También es un trastorno de ansiedad y podría ser un indicador de baja autoestima, ya que algunos de los que lo padecen no son capaces de valorar positivamente lo están haciendo en ese momento.

El miedo escénico tiene mucho que ver con el nivel de seguridad y confianza de la persona. Por lo que se imaginan sobre lo que dirán otras personas e incluso por lo que piensan ellos mismos. Pero todo tiene solución, sigue de cerca nuestros puntos claves y aprenderás a dominar el miedo escénico o contrata ya una sesión individual de oratoria y estaremos encantados de ayudarte a superarlo.

5 claves para dominar el miedo escénico

Identificar el miedo escénico

Puntos clave

Perder el miedo escénico no es tan fácil, pero no significa que sea imposible. Ya lo dijimos, es una condición que se puede superar, siempre y cuando se tenga voluntad para ello y se pongan los medios y el trabajo. A continuación te vamos a presentar 5 puntos clave para perder el miedo escénico:

  • Relaja el cuerpo

Antes de cada presentación, debes tener algún método de relajación. Puede ser yoga o puede ser tomar jugos cítricos (disminuye la presión arterial), pero que sea algo que te funcione. Tanto el cuerpo como la mente se relajarán y tendrás más frescura ante el público.

No sirve de nada preocuparse todo el día porque te vas a parar en público, esto genera nervios. Cuanto más despejes tu mente y tu cuerpo y te sientas en paz, todo saldrá bien. No todos los métodos funcionan con todas las personas, debes encontrar la forma de relajarte que mejor te funcione a ti.

  • Conoce y domina el tema

Uno de los errores más frecuentes al exponernos en público, es no saber que decimos realmente. Ocurre mucho en las personas que se sienten seguros de ellos mismos, pero no conocen el tema. Si dominas el tema, te expresas con más confianza.

Si se trata de un tema nuevo y abstracto para ti, investiga lo que sea necesario. Cuando te pones frente a un público que si conoce del tema si crees que tú no, vas a sentir tanto pánico que te va a temblar la voz, asegúrate de lo que dices, trabaja… estudia.

  • Encontrar puntos focales

Cuando padeces de miedo escénico y te pones frente al público, probablemente mirar fijamente a ciertas personas sea la peor decisión que hayas tomado. Mirar fijamente a alguien te puede provocar desconfianza, nervios y según los gestos o reacciones… hasta pensar que lo haces mal.

La mejor forma de evitar esto es encontrar puntos focales, a donde mirar mientras estamos en un escenario. Tampoco debemos mirar siempre a la nada, ya que podría interpretarse como una falta de respeto a los que te ven. Pero siempre debes encontrar esos puntos donde ganas más confianza contigo mismo.

  • Grábate a ti mismo

También puedes decirle a alguien que te grabe, la idea es poder visualizar como lo hiciste. No va a ser ni la primera ni la ultima vez, debes aprender de los errores. Si lo hiciste mal, sabrás en que te equivocaste observándote a ti mismo.

Cuando te ves a ti mismo, puedes identificar como te mueves, como hablas e incluso que gestos haces. De esta manera, puedes ver tus particularidades para que te ayuden a perder el miedo escénico. Puedes repetirlo tantas veces como quieras, así irás mejorando  cada vez que lo intentes y fijando lo que hacer bien.

  • Pregunta después de hacerlo

Ya sea una conferencia, el público de una obra de teatro o un par de personas, pregunta siempre como lo hiciste. Tampoco le preguntes a todo el mundo 😉  debes saber de quién tomar sugerencias. Tienes que preguntarle a personas que sean capaces de dar una crítica constructiva para mejorarte a ti mismo.

También puedes preguntarles a otras personas “¿Cómo lo hacen?” y aprender de ellos. Incluso es recomendable invitar a personas que son capaces de ayudarte a mejorarte a ti mismo. Siempre y cuando tengan la capacidad, el conocimiento y la experiencia para dar una crítica efectiva para perder el miedo escénico. Si quieres avanzar no dejes de preguntar!

Recuerda que no todos somos iguales y probablemente alguna de estas claves no van a funcionar. Toma lo que te sirva y deshecha el resto. O también puedes aplicar las mismas claves pero utilizando otros métodos. Por ejemplo alguien puede decirte: “porqué no intentas relajarte con yoga?” Esto sería una buena sugerencia pero quizá ya lo hayas intentado y no te ves a ti mismo haciendo yoga… entonces en lugar de relajarte con yoga, puedes relajarte escuchando tu música favorita y estimulándote con algo alegre y positivo.

Prueba estas claves y si aún así crees que puedes necesitar ayuda profesional no dudes en contactarnos.

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