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5 claves para perder el miedo escénico

5 claves para perder el miedo escénico

El miedo escénico es parte del proceso y desarrollo de una persona. Algunos lo dominan de una forma rápida a otros ni siquiera les afecta pero a la mayoría de los mortales nos supone un proceso llegar identificar y superar el miedo escénico. En cualquier caso sabemos que es uno de los problemas más frecuentes cada vez que nos encontramos en un escenario o ante el compromiso de hablar ante una audiencia.

Que es el miedo escénico?

El miedo escénico o pánico escénico es uno de los padecimientos mas frecuentes. Se conoce como un estado que reduce la efectividad con la que nos comunicamos, bloqueando las actividades expresivas. Es considerado incluso como una enfermedad que tiene tratamiento y por supuesto hay formas de evitarlo o superarlo.

Muchos asocian el miedo escénico a una fobia social, ya que no son capaces de presentarse y hablar en público. También es un trastorno de ansiedad y podría ser un indicador de baja autoestima, ya que algunos de los que lo padecen no son capaces de valorar positivamente lo están haciendo en ese momento.

El miedo escénico tiene mucho que ver con el nivel de seguridad y confianza de la persona. Por lo que se imaginan sobre lo que dirán otras personas e incluso por lo que piensan ellos mismos. Pero todo tiene solución, sigue de cerca nuestros puntos claves y aprenderás a dominar el miedo escénico o contrata ya una sesión individual de oratoria y estaremos encantados de ayudarte a superarlo.

5 claves para dominar el miedo escénico

Identificar el miedo escénico

Puntos clave

Perder el miedo escénico no es tan fácil, pero no significa que sea imposible. Ya lo dijimos, es una condición que se puede superar, siempre y cuando se tenga voluntad para ello y se pongan los medios y el trabajo. A continuación te vamos a presentar 5 puntos clave para perder el miedo escénico:

  • Relaja el cuerpo

Antes de cada presentación, debes tener algún método de relajación. Puede ser yoga o puede ser tomar jugos cítricos (disminuye la presión arterial), pero que sea algo que te funcione. Tanto el cuerpo como la mente se relajarán y tendrás más frescura ante el público.

No sirve de nada preocuparse todo el día porque te vas a parar en público, esto genera nervios. Cuanto más despejes tu mente y tu cuerpo y te sientas en paz, todo saldrá bien. No todos los métodos funcionan con todas las personas, debes encontrar la forma de relajarte que mejor te funcione a ti.

  • Conoce y domina el tema

Uno de los errores más frecuentes al exponernos en público, es no saber que decimos realmente. Ocurre mucho en las personas que se sienten seguros de ellos mismos, pero no conocen el tema. Si dominas el tema, te expresas con más confianza.

Si se trata de un tema nuevo y abstracto para ti, investiga lo que sea necesario. Cuando te pones frente a un público que si conoce del tema si crees que tú no, vas a sentir tanto pánico que te va a temblar la voz, asegúrate de lo que dices, trabaja… estudia.

  • Encontrar puntos focales

Cuando padeces de miedo escénico y te pones frente al público, probablemente mirar fijamente a ciertas personas sea la peor decisión que hayas tomado. Mirar fijamente a alguien te puede provocar desconfianza, nervios y según los gestos o reacciones… hasta pensar que lo haces mal.

La mejor forma de evitar esto es encontrar puntos focales, a donde mirar mientras estamos en un escenario. Tampoco debemos mirar siempre a la nada, ya que podría interpretarse como una falta de respeto a los que te ven. Pero siempre debes encontrar esos puntos donde ganas más confianza contigo mismo.

  • Grábate a ti mismo

También puedes decirle a alguien que te grabe, la idea es poder visualizar como lo hiciste. No va a ser ni la primera ni la ultima vez, debes aprender de los errores. Si lo hiciste mal, sabrás en que te equivocaste observándote a ti mismo.

Cuando te ves a ti mismo, puedes identificar como te mueves, como hablas e incluso que gestos haces. De esta manera, puedes ver tus particularidades para que te ayuden a perder el miedo escénico. Puedes repetirlo tantas veces como quieras, así irás mejorando  cada vez que lo intentes y fijando lo que hacer bien.

  • Pregunta después de hacerlo

Ya sea una conferencia, el público de una obra de teatro o un par de personas, pregunta siempre como lo hiciste. Tampoco le preguntes a todo el mundo 😉  debes saber de quién tomar sugerencias. Tienes que preguntarle a personas que sean capaces de dar una crítica constructiva para mejorarte a ti mismo.

También puedes preguntarles a otras personas “¿Cómo lo hacen?” y aprender de ellos. Incluso es recomendable invitar a personas que son capaces de ayudarte a mejorarte a ti mismo. Siempre y cuando tengan la capacidad, el conocimiento y la experiencia para dar una crítica efectiva para perder el miedo escénico. Si quieres avanzar no dejes de preguntar!

Recuerda que no todos somos iguales y probablemente alguna de estas claves no van a funcionar. Toma lo que te sirva y deshecha el resto. O también puedes aplicar las mismas claves pero utilizando otros métodos. Por ejemplo alguien puede decirte: “porqué no intentas relajarte con yoga?” Esto sería una buena sugerencia pero quizá ya lo hayas intentado y no te ves a ti mismo haciendo yoga… entonces en lugar de relajarte con yoga, puedes relajarte escuchando tu música favorita y estimulándote con algo alegre y positivo.

Prueba estas claves y si aún así crees que puedes necesitar ayuda profesional no dudes en contactarnos.

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Porqué hablar en público es un trampolín para tí?

Por qué hablar en público sí es para ti?

Pocas cosas en la vida son tan importantes como una buena oratoria. Y es que somos lo que hacemos, y por tanto, lo que decimos.  Proyectamos nuestras ideas, logramos acuerdos, enamoramos, persuadimos, todo gracias al lenguaje, a lo que decimos y, sobre todo, a cómo lo decimos.

Entonces, ¿por qué no prepararnos para ello?

Las razones son varias. Lo primero que la mayoría de personas menciona, incluída tú, es el hecho del miedo a hablar en público. Es como si hablar delante de varias personas resultara infinitamente distinto de la forma tradicional en la que hablas con solo un individuo.

El miedo es una emoción que nos protege. Entendiendo esto, ¿de qué nos protege el llamado “miedo escénico? De poco al parecer, porque si lo analizamos con detenimiento, un orador está dentro de un entorno donde poco puede resultar peligroso para su existencia.

Entonces, nos damos cuenta de que el miedo tiene que ver más con lo que esperamos que otros piensen de lo que decimos y no con lo que le pueda pasar a nuestra integridad física.  Cuando ello sucede, hemos puesto la autoridad de nuestra capacidad para hablar en público afuera, lo que en psicología se conoce como locus de control externo. Lo ideal es retomar el poder sobre nuestras decisiones y valorar lo que somos capaces de hacer.

cursos hablar público

Está demostrado que es posible aprender a hablar en público

La oratoria no es difícil, si te abres a aprender.

Otro de los muros que existen culturalmente sobre el concepto de la oratoria es que esta es difícil. Es común que, incluso reconocidos empresarios, con evidencias claras de que son exitosos en muchos ámbitos de su vida, eviten hablar en público escondiéndose detrás del juicio de que ser un buen orador es difícil. Nada más alejado de la realidad.

La oratoria es como la mayoría de las actividades que realizamos en la vida diaria: una capacidad a la espera de ser trabajada para convertirla en habilidad. Hablar en público es como montar bicicleta. No se aprende si no te subes en una. Así de simple.

Las creencias que a muchos le impiden comenzar a ser un buen orador son varias. Comencemos por mencionar el hecho de que normalmente confundimos lo “nuevo” con lo “difícil”. Aclaramos este asunto haciendo uso de la metáfora anterior.  No se puede, aunque queramos, montar bicicleta de forma correcta a la primera. Mantener el equilibrio y lograr una sincronía óptima para pedalear y rodar al mismo tiempo requiere dedicación y práctica. ¿por qué hay quienes piensan que hablar en público es un asunto de talento y no de preparación y aprendizaje?

Tal vez se deba al hecho de que vivimos en la sociedad de lo inmediato. Queremos todo ya y pocas veces estamos dispuestos a evolucionar a pasos comedidos, prudentes. Queremos hablar en público y hacer uso de una oratoria providencial tan rápido como sea posible, lo cual nos genera unas expectativas difíciles de alcanzar que, a la larga, terminan convirtiéndose en auto-saboteadores.

Reconocer que no sabemos

Usaremos el marco de la Ontología del Lenguaje para salvar este obstáculo frente al hecho de hablar en público. Una de las declaraciones fundamentales para abrirse a aprender es la declaración de ignorancia. Aprendemos mejor cuando soltamos la ilusión de que todo lo sabemos y nos abrimos a ser enseñados.

Para ejemplificar lo anterior, parafraseemos a Robert Dilts, uno de los autores que más ha aportado al estudio de la PNL, quien menciona en uno de sus libros que “querer no es poder, sino que  también hay que abrirse a…”.

La voluntad es una parte importante del aprendizaje, pero lo es más, el poder decir con propiedad “no sé y me abro a aprender, me abro a ser enseñado”. Es aquí cuando nuestro curso sobre oratoria con PNL toma mayor significado.

El sistema educativo moderno premia el saber. Premiar lo opuesto sería un absurdo. Pero lo que sí debería reconocer es a quiénes manifiestan sin tapujos su “no saber”. Porque es ahí donde se abre la posibilidad de aprendizaje. Al fin y al cabo, grandes personajes de la historia son reconocidos por tener la humildad de declarar que “solo saben que no saben nada”. Por ejemplo, Sócrates, nada más y nada menos que el creador de la primera escuela de Oratoria.

Aprende a hablar en público para lograr eso que quieres.

La oratoria y su uso correcto son un trampolín para lograr cosas insospechadas. Basta con echar una ojeada a los grandes líderes políticos y empresariales de la historia. Steve Jobs, sobresale en estas categorías y se le recuerda por sus dotes para cautivar con sus discursos.  Martin Luther King es otra muestra de lo que la posteridad guarda para aquellos que saben enamorar a las masas.

A los conocimientos sobre oratoria que se han transmitido a través del tiempo, se le suman nuevas técnicas. Técnicas y teorías de estudio, cada vez más efectivas. Todos los avances apuntan a formas prácticas de mejorar y desarrollar las habilidades para convertirse en un gran orador. Mucho ha llovido hasta nuestros días desde que Aristóteles mencionó elementos de la comunicación verbal como el logos, el pathos y el ethos.

La PNL es una muestra de ello. No solo nos aporta técnicas probadas, sino que nos permite conocer nuestros mapas o visiones del mundo acerca del hecho de hablar en público, permitiéndonos así, abrirnos al aprendizaje y predisponernos desde un estado de ánimo potenciador. Sometemos entonces las creencias comunes sobre la oratoria a un marco proactivo. Aprenderás así a hablar en público desde una experiencia transformadora, capaz de potenciar tus recursos para comunicarte con grupos en ámbitos tan diversos como el educativo o el empresarial.

Si deseas convertirte en un orador profesional, revisa nuestra agenda de cursos y apúntate a nuestras formaciones disponibles en Madrid donde te acompañaremos a desarrollar todo tu potencial.

 

 

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¿Porqué Tenemos Miedo a Hablar en Público?

3 de cada 4 personas tiene a “miedo a hablar en público”

¿Miedo a hablar en público? ¿Quién no ha sentido alguna vez algún tipo de ansiedad al hablar ante un público? Pensamientos como “en que hora le dije a mi jefe que hacía yo la presentación” o “seguro que me quedo en blanco y hago el ridículo” u ”ojalá me atreviera a ir un evento de Networking pero no me atrevo…” son habituales para muchas personas.

Cursos para superar el miedo a hablar en público

Vemos al público como a un feroz león?

Según un estudio de la universidad de California, hasta un 75% de la población es decir, tres de cada 4 personas padece miedo a hablar en público o sufre algún tipo de ansiedad cuando se enfrenta a esta situación.

Curiosamente es una fobia tan común que llega a situarse por encima del miedo a las arañas, a volar e incluso a la muerte. ¿Podríamos decir entonces que preferimos morirnos antes que ponernos ante un público?

Y es que no es para menos! Ya que las respuestas fisiológicas a ese miedo son muchas y no resultan nada agradables. Las piernas nos tiemblan, se nos acelera el pulso, nos tiembla la voz, nuestra lengua se niega a cooperar, nos falta la respiración. Nos sentimos nerviosos, evaluados y expuestos.

 ¿Que pasa dentro de nosotros para que se produzcan estas reacciones?

Existen diferentes teorías de porque sentimos ese miedo. Una de las más consolidadas defiende que este reflejo se activa cuando sentimos una atención desmesurada sobre nuestra persona. Lo cual tendría su origen en la época en la que el predecesor del homo sapiens era acechado por algún depredador en su conquista de las estepas africanas. Teniendo solo dos respuestas: o huir o hacerle frente.

Ante una situación así en la que nos sentimos observados y amenazados nuestra amigdala-cerebral reacciona. (una parte del cerebro que fundamentalmente se encarga de procesar las emociones) Activa nuestras glándulas adrenales, dos regiones que se encuentran en la parte superior de los riñones. Éstas empiezan a segregar la hormona de la adrenalina. Cuando esta adrenalina recorre nuestro cuerpo nos provoca todas esas reacciones fisiológicas de nerviosismo e incluso malestar.

Otra razón habitual por la que sentimos miedo es ante la idea de que nos faltan las habilidades necesarias para ponernos ante un público.

Pero existen más motivos. Hay personas que sienten ese miedo por experiencias vividas no positivas que continuamente disparan su miedo al fracaso. En este caso lo mejor será comenzar por identificar esos pensamientos paralizantes para sustituirlos por otros más positivos. Las técnicas basadas en PNL, visualizaciones, técnicas de respiración, relajación muscular… serán muy útiles. En El Trampolín te daremos a conocer toda clase de herramientas encaminadas a superar este miedo y a afrontar las situaciones que lo provocan  con garantía de éxito.

¿Necesitamos ese miedo?

La respuesta sería que “quizás si”. Lo más importante de todo es que nos atrevamos a mirar a ese miedo cara a cara. Que lejos de verlo solo como algo negativo y horrible, lo veamos como algo necesario o que puede llegar a formar parte del motor de la comunicación. Necesitamos ese grado de adrenalina para ponernos ante un público. Siempre que hayamos aprendido a mantener a raya esa ansiedad para que no nos paralice, esos nervios nos ayudarán a activarnos y tener la energía.

Ahora ya sabemos que sentir ansiedad ante un público es absolutamente normal. Incluso positivo ya que tan sólo se trata de una reacción de nuestro cerebro (el mismo que nos protegía del león). Ya podemos enfrentarnos a ese público que de momento no nos va a comer 😉

La buena noticia es que puedes superar este miedo con nuestros  cursos de hablar en público , que te ayudarán a superar con mayor seguridad las situaciones de estrés asociadas a la comunicación ante un público y se reucirán considerablemente el grado de ansiedad provocado por éstas.

 

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¿Cuántas Cosas Nos Hacen Volar?

PORQUE EL TRAMPOLIN?

Bienvenidos al Trampolín!

Hace ya algunos meses durante una comida con amigos en el restaurante “El Columpio” me dio por pensar en lo curioso que era ese artilugio, algo tan simple como una tabla suspendida por dos cuerdas que te puede balancear en el espacio. De pronto pensé ¿Y un trampolín? Eso si que es increíble, una tabla elástica con una plataforma que al botar te impulsa hacía arriba. Momento Ahá. Acababa de encontrar el nombre de mi proyecto: El Trampolín“.

Imaginé todas sus connotaciones, saltar, atreverse, el mar…. miles de azules distintos, la libertad…

Siempre me ha parecido mágico ese momento antes de saltar, en el que miras hacía delante y sientes miedo… pero deseas saltar. Es un segundo o dos de lucha interna en el que solo tienes dos opciones: dar un paso hacía atrás o dar un paso hacía delante y volar.

La vida está llena de esos momentos íntimos en los que nos decimos: ¡Si, voy a por ello! con la maravillosa sensación que viene después de haberlo hecho.

Eso es El Trampolín, esa tabla en la que poder saltar e impulsarte para conseguir hacer lo que de verdad deseas. Y no importa el miedo que sientas, todos lo sentimos, ni siquiera importa el resultado, lo importante es atreverse a probar.

Yo ya lo he hecho y estoy en plena travesía, ¿y tú? ¿te atreves a dar el salto con nosotros?

 

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Coaching para empresas con El trampolín