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La escucha activa en el ámbito de la comunicación (I)

Escucha activa

La escucha activa en el ámbito de la comunicación

Escucha activa. Prestamos poca atención a la escucha, queremos hablar y que nos escuchen. La publicidad y la propaganda nos venden la idea de que merecemos ser escuchados y atendidos, pero poco se nos dice sobre cuando quienes debemos escuchar somos nosotros ni sobre las ventajas que ello tiene.

La mayoría de nosotros identifica el acto de escuchar con el de oír, y son cosas distintas. Veamos lo que significa cada uno según el diccionario de la Real Academia:

Escuchar: 1. tr. Prestar atención a lo que se oye.

Oír: tr. Percibir con el oído los sonidos.

Dicho esto, y obviando algunas definiciones por cuestiones prácticas, entendemos que el acto de escuchar no es lo mismo que el acto de recibir un estímulo con el aparato auditivo y decodificarlo según códigos que ya conocemos, en este caso, la lengua o el idioma. Oímos porque es una capacidad biológica, propia de nuestra especie, escuchamos porque desarrollamos la habilidad.

Esto nos aclara que son palabras próximas en significado, pero muy distintas en aplicación. Entendemos esta escucha como parte imprescindible para una comunicación activa. Habiendo establecido estas diferencias básicas y necesarias, surge la siguiente pregunta:

¿Por qué no escuchamos, aunque creamos que sí?

Es frecuente que las personas a nuestro alrededor digan frases del tipo: “es que mi pareja no me escucha”, “es que nadie me escucha”. Y puede que esa persona tenga razón. Veamos porqué.

El modelo tradicional de comunicación que se nos enseña es, básicamente, este:

Emisor > mensaje > receptor

Prescindimos de algunos otros elementos del esquema para hacer sencilla la explicación. En todo caso, el modelo que señalamos está basado en los trabajos de ingeniería de la comunicación de C. Shannon, y el mismo está aplicado a máquinas.

Por tanto, nos acostumbramos a creer que oír es escuchar, que el solo hecho de percibir un sonido o una palabra equivale al fenómeno de la escucha. Estamos hablando de una equivalencia compleja que no tiene relación verdadera y que bien vale la pena ser revisada.

Damos por hecho que sabemos escuchar:

Asumimos que participar en una conversación asintiendo o estando “presente” implica que estamos escuchando. Craso error. Es entonces cuando surgen las “fallas en la comunicación” y los conflictos que, en algunos casos, llegan a ser insalvables.

Ignoramos que no somos máquinas y que no podemos recibir información tal como una máquina lo haría, simplemente porque no estamos preparados para ello. Por ejemplo, un radio recibe las ondas que se emiten desde una estación y las reproduce con gran fidelidad. Al menos, en cuanto a sentido, nada se pierde, las señales no deben ser interpretadas cuando el radio las recibe, solo reproducidas. No es este el caso para los humanos.

Al respecto, el biólogo chileno Humberto Maturana, señala que “no tenemos un acceso privilegiado a la verdad”. Por ejemplo, vemos algunos colores, y aunque tengamos una vista privilegiada, jamás alcanzaremos a verlos todos. El ojo humano percibe hasta 100 tonalidades y casi 1 millón de colores. Sin embargo, no podemos ver radiaciones como la ultravioleta. Nuestra biología no nos permite más. Distinguimos lo que podemos y lo que consensuamos. De este modo, hacemos interpretaciones de colores y de nuestras realidades. Lo que para algunos es un tipo de blanco, para otros puede ser beige. Y aquí es donde está el meollo de la escucha. En la subjetividad.

Escucha activa

La escucha activa mejora la calidad de nuestra comunicación

¿Cómo es que la escucha activa es un hecho subjetivo?

Habiendo aclarado y distinguido el hecho biológico del oír, avanzamos sobre la escucha, sobre lo que el sociólogo chileno Rafael Echeverría define como la suma de las acciones de oír e interpretar.

Es precisamente el hecho de no ser máquinas el que nos hace estructuras no triviales, esto significa que no vamos a responder siempre igual a los estímulos, por similares que estos últimos sean.

A los seres humanos nos condicionan diversos elementos. Todo acto de escucha estará enmarcado dentro de un contexto. Por ello es importante validar y establecer el marco de referencia dentro del cual nos dicen lo que nos dicen. Jamás será lo mismo escuchar una persona que nos hable sobre el ámbito laboral que sobre la relación afectiva que alguien tenga con nosotros.

Algunos ejemplos:

La escucha activa es fundamental en el ámbito laboral. Mejora la productividad y reduce los errores aliviando la carga de trabajo. En otro contexto, una conversación de pareja, tiene un marco de referencia que amerita un tipo de escucha muy especial con condiciones que deben ser atendidas con esmero según el grado de importancia que le demos a la relación. La escucha será el paso fundamental que nos servirá para diseñar lo que digamos, y lo que digamos nos abrirá o cerrará posibilidades con esa persona.

A veces nos perdemos oportunidades valiosas para escuchar y zanjar diferencias, solo porque no seleccionamos un momento adecuado para tener conversaciones. Pretendemos prestar atención a lo que nos dicen cuando nuestras interpretaciones estarán sesgadas por pensamientos sobre el trabajo, el estudio, discusiones con el jefe.

Aparte del contexto, también es importante revisar el estado emocional desde el que escuchamos. Nos condicionan nuestras emociones y nuestros estados anímicos, así que un mismo mensaje puede ser interpretado de formas distintas según el momento. No es lo mismo escuchar a alguien después de haber tenido un momento de enfado en el trabajo, que hacerlo tomándose un café. No es lo mismo escuchar para una persona que vive desde la resignación que desde la paz y la aceptación.

Este factor es vital y marca, como pocos, la subjetividad con que escuchamos. Visto que vivimos las emociones de forma distinta, escuchamos de forma distinta.

La escucha activa es determinada por nuestra historia

Aparte de estos dos elementos es necesario mencionar el rol que juega en la escucha la historia personal y colectiva de cada quien. Y es que los hechos que cada uno viva, determinarán, no solo la habilidad para escuchar, sino los intereses y las condiciones del acto en sí. No escucha lo mismo un abogado que un futbolista, ni un religioso que un ateo, ni una persona de 50 años que uno de 30. Nuestras experiencias particulares, nuestras profesiones u ocupaciones, determinan el acto de la escucha.

La historia colectiva también nos determina en cuanto moldea la forma en que interpretamos lo que escuchamos. Un español entenderá algo de lo que entiende un venezolano, cuando le mencionen la palabra socialismo, por similares que sean sus apreciaciones sobre el tema. Los tiempos, las vivencias y la exposición a ciertos actos determinan la escucha.

Podemos resumir que somos seres interpretativos y es fundamental saberlo para escuchar y entender que alguien dice lo que dice, pero que el otro escucha lo que escucha. De cualquier modo, la vida y la escucha activa… son del color del cristal con que se mire.

 

Lo que necesitas saber para aprender a hablar en público

¿Que necesitas saber para aprender a hablar en público?

Aprender a hablar en público es posible. Expresar ideas con claridad, saber utilizar el lenguaje corporal, mantener un buen tono de voz son solo algunos de las sencillos pasos que deben llevarse cabo para llegar a hablar en público con soltura.

Saber hablar en público de una manera clara y concisa, aunque parezca tarea difícil, puede lograrse adquiriendo suficientes conocimientos que te permitirán desenvolverte con mayor seguridad, además de poder abrirte puertas a nivel personal y profesional que sin duda elevarán tu vida significativamente. Si te interesa aprender a hablar en público… sigue leyendo!

Hablar en público es y ha sido importante desde siempre. Primero los griegos y luego los romanos y después todas las culturas han hecho énfasis en lo crucial que es y que ha sido la oratoria a través de los tiempos.

 

La clave está en la oratoria

Como su nombre lo reza, el término “orar” se refiere a hablar o expresar una idea. Sin embargo, oratoria” podría definirse como “el arte de persuadir y convencer con las palabras”. Siendo este el objetivo principal, la oratoria pretende convencer mediante el correcto uso de la estética de las palabras; por lo general podemos ver que esta forma de expresión es principalmente utilizada para fines políticos y profesionales.

Esta excelente herramienta, utilizada a lo largo de los años, fue implementada en sus inicios por griegos y romanos. Sócrates, por ejemplo, instruía hombres que pronto se convirtieron en logógrafos, y eran quienes se encargaban de redactar discursos políticos.

Sin embargo, este uso político no es el único que ofrece la oratoria, existen otros ámbitos que abarca como, por ejemplo, la oratoria religiosa, empresarial, social, artística o pedagógica. En cada una de ellas el discurso deberá ser diseñado en base al público al que irá dirigido.

 

Importancia de hablar en público

La comunicación verbal y no verbal son imprescindibles para mantener buenas y productivas relaciones con otras personas. La ausencia de comunicación implica un estado de aislamiento, y una mala comunicación podría traer como consecuencia el origen de conflictos o malos entendidos. Por ello la importancia de expresarse con claridad ante otros.

En la vida, en el amor, en la política y en los negocios el arte de persuadir con palabras puede ser una de las herramientas más poderosas con las que cuenta una persona. Y saber hablar en público es clave para nuestro éxito. La elocuencia es clave en momentos que van desde conseguir el empleo soñado hasta ganar una elección política.

Son innumerables las puertas que puede abrir el hecho de ser un buen orador y ofrecer un buen discurso. Sin embargo, para tener control absoluto sobre lo que se expresa y sobre el público al que va dirigido tal discurso, es necesario conocer cuáles deben ser las características que te convertirán en un orador de excelencia.

 

Características que debe tener un buen orador

El trabajo de un orador es hablar en público ante una gran audiencia, sin embargo, la tarea de un buen orador siempre deberá ser calar en el público y lograr convencer a tal audiencia de la veracidad del mensaje que se estará expresando.

 

Un orador de excelencia debe cumplir con las siguientes características:

 

Tener conocimiento; la oratoria es básicamente expresar el conocimiento que se posee de manera clara. Si no hay conocimiento que expresar no habrá un público al que persuadir. Y, como reza el dicho, el conocimiento es poder.

Ser elocuente; para calar en el público es necesario tener un buen tono de voz y modular correctamente. De otra forma el mensaje podría no ser transmitido con claridad y, por consiguiente, tergiversar su significado.

Buena apariencia; esta es una de las características más importantes, debido a que, antes de utilizar el recurso auditivo, el recurso visual será vital para captar o perder la atención del público. La apariencia, antes que la oratoria, lo es todo.

Ser positivo; al ser el orador alguien que influirá en otras personas, es su deber mantener una actitud positiva en todo momento. De modo que si fuese al contrario, podría impresionar negativamente a los demás.

Implementar una metodología certera; además del discurso y si está dentro de sus posibilidades, el orador deberá utilizar otros recursos que ayuden a evitar que se fatigue la mente de quien escucha tal discurso. Uno de los recursos más utilizados es la risa, es decir, retomar la atención mediante algún comentario o actitud jocosa.

El Arte de Hablar en público

Nuestros cursos son una buena opción para aprender a hablar en público

 

Sugerencias para aprender a hablar en público

Si no es tu intención ser un orador profesional, pero quieres hablar en público sin problemas, intenta seguir estos consejos que de seguro te servirán a la perfección

  1. Actúa con naturalidad; permite que las personas noten seguridad en ti, que sepan que pueden sentirse en confianza.
  2. Controla tus emociones, mantén una postura neutral y tus pensamientos de forma clara y objetiva.
  3. Habla coherentemente, pausadamente y gesticula para poder tener un mejor control sobre las emociones de las personas.
  4. Adapta tu lenguaje, corporal y verbal, al tipo de público al que te diriges.
  5. Utiliza el recurso vocal; puedes imprimir mayor fuerza de voz cuando quieras resaltar alguna información específica o disminuirla cuando quieras reducir la exaltación.
  6. Vístete para impresionar. Seguramente has escuchado que la primera impresión es lo que cuenta. Viste tu mejor atuendo ese día y acompáñalo de un gran accesorio, la confianza en ti mismo.

Esperamos que con esta información que te hemos brindado sea útil y ahora entiendas el papel que juega la oratoria en cualquier ámbito de nuestras vidas.

Si quieres más info sobre cómo mejorar tus habilidades como orador aquí tienes nuestros datos de contacto:

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¿De qué va la programación neurolingüística o PNL?

PNL

¿De qué va la programación neurolingüística o PNL?

Muchas personas han logrado superar retos personales y profesionales gracias a la programación neurolingüística o PNL. La PNL es un método efectivo que ayuda a modificar los pensamientos, sentimientos y actitudes de las personas en un aspecto positivo que potencia sus posibilidades de éxito en la vida.

¿Qué es la PNL?

El término “neuro” se refiere a la acción que realiza el sistema nervioso del ser humano para sostener una idea o un pensamiento. La lingüística se refiere a la acción de cada individuo para llevar a cabo dicha idea mediante un lenguaje verbal o corporal.

Las siglas PNL hacen referencia al término “programación neurolingüística” que, en palabras sencillas, puede definirse como una herramienta tecnológica que facilita la comprensión del funcionamiento de la mente humana para, de esa forma, reprogramarla e instalar nuevos esquemas dentro de la misma, que faciliten y expandan las posibilidades de éxito.

¿Para que sirve?

La programación neurolingüística ayuda a descubrir, conseguir y superar el máximo potencial viable en distintos ámbitos de nuestras vidas. Este modelo tecnológico surgió a partir de la observación y estudio del comportamiento de “personas excepcionales”, que al ser aplicado en otros individuos logran obtenerse los mismos resultados positivos. Con el tiempo esta herramienta de superación ha ido expandiendo su abanico de posibilidades.

PNL

Programación Neuro Lingüística

Beneficios de la programación neurolingüística

En principio, la programación neurolingüística fue ideada con la finalidad de estudiar el lenguaje humano. Actualmente, se usa con el objetivo de promover y beneficiar tanto las relaciones personales como profesionales.

En este sentido, algunos de los beneficios a partir de la implementación de programas neurolingüísticos son los siguientes:

  • Resolución de conflictos a nivel personal y profesional.
  • Autoconocimiento y resolución de fobias y traumas.
  • Superación de duelos o depresión.
  • Mejoras en el lenguaje verbal y no verbal para lograr una mejor comunicación.
  • Rediseñar y mejorar los aspectos inconclusos del ser humano.
  • Entender y controlar el funcionamiento de la mente para crecer en cada aspecto de la vida.
  • Hacerle frente a malos hábitos para ayudar a superarlos y lograr el éxito deseado.

Muchos son los beneficios que brinda la programación neurolingüística, pero sin duda estos son algunos con mayor relevancia, presentes comúnmente en la vida de cada persona.

Técnicas más usadas de programación neurolingüística

Para lograr los beneficios nombrados anteriormente, es necesario que se lleve a cabo un tipo de “programa” específico que ayudará a diferenciar los métodos que deberán llevarse a cabo según cada tipo de problema.

Algunas de las técnicas más utilizadas en la programación neurolingüísticas son:

  • El Rapport:

    Esta técnica es utilizada para situaciones donde es necesario aumentar o mejorar la comunicación ante otras personas. Al mejorar los métodos de comunicación influirán los resultados ya sea en la resolución de problemas, en los resultados que se desean obtener al transmitir un mensaje o simplemente a fomentar y reforzar la confianza en las relaciones, sean estas personales o laborales.

  • Creencias limitantes y potenciación de la identidad:

    El objetivo de este método es reconocer las carencias y creencias actuales que limitan la potencialidad de la mente. Resolver tales conflictos y modificar la realidad actual para lograr obtener resultados positivos a futuro. Básicamente este método ayuda a evitar que se fomenten espejismos basados en creencias que no están acordes a la realidad.. También a que se logren obtener soluciones a partir de la información recibida en un plano realista.

  • Visual-auditivo-kinestésico:

    Cada persona maneja distintos canales sensoriales para la obtención de algún aprendizaje o la toma de algunas decisiones. El objetivo de este método es conocer el canal de preferencia para potenciar e incentivar futuras decisiones, lograr utilizar las herramientas adecuadas para convencer y lograr el objetivo final.

  • Acceso ocular:

    Otro método para lograr resultados positivos con la programación neurolingüística es reconocer las señales corporales en las demás personas. Por ejemplo, mirar al ángulo superior izquierdo implica un recuerdo. Mirar horizontalmente hacia la izquierda infiere un acceso auditivo. El ángulo inferior izquierdo implica un diálogo interno. El ángulo inferior derecho significa un acceso kinestésico. Mirar horizontalmente hacia la derecha implica un acceso auditivo y, finalmente, el ángulo superior derecho implica una construcción visual. Es preciso tomar en cuenta estos elementos para saber cuál será el mejor camino a abordar para resaltar acciones positivas en las demás personas o sencillamente reconocer su intencionalidad.

  • Anclaje:

    Este método consiste en generar reacciones positivas en las otras personas. Disminuir las emociones negativas mediante estímulos que reduzcan las sensaciones de estrés o angustia. De esta forma modificar el aprendizaje y convertir el positivismo en una nueva psicología de vida. Básicamente esta técnica de programación neurolingüística se funda en que “cada persona tiene el timón de su vida y decide qué hacer con sus estados internos”.

Algunos ejercicios y herramientas de programación neurolingüística más usados

Antes de realizar cualquier estrategia de motivación es necesario llevar a cabo ejercicios de relajación y respiración, estas son dos de las herramientas más firmes de la programación neurolingüística.

Asimismo, uno de los métodos más efectivos y utilizados es también idealizar con anterioridad algún objetivo que quiera realizarse y que cause suficiente motivación como para emprenderlo. Una vez visualizada la idea descansar de ella unos minutos. Después compara dicha sensación con otra que no cause tal motivación.

Una vez realizado ese ejercicio tomar nota de las diferentes sensaciones que cada objetivo produjo ayudará a diferenciar aquellas metas que podrán ser mayor o menos importantes para cada individuo. Y por supuesto a lograr mayor motivación en aquellas que logran generar mejores cualidades personales.

En “El Trampolín” usamos la PNL como una herramienta eficaz para mejorar las capacidades en nuestros cursos intensivos de 8 horas de Oratoria y Oratoria Empresarial y nuestros cursos de oratoria.

 

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Que es la Glosofobia?

Glosofobia

Que es la Glosofobia?

Cómo superar la glosofobia para disfrutar hablando en público?

Definamos lo que es la glosofobia, la definición práctica para esta palabra, no es otra que la de miedo escénico. Ese viejo saboteador al que le achacamos nuestra presencia o deficiencia de habilidades para hablar en público.

Este miedo, a su vez, tiene diversas escalas, que limitan, más o menos, el buen desempeño a la hora de hacer una presentación efectiva. Nos basamos en las categorías de Mira y López (1984), para que puedas identificar tu nivel de miedo escénico:

Categorías del miedo escénico:

Prudencia: aquí entra la clásica persona que pasa “bajo perfil”. Por lo general, no habla y proyecta una imagen de ser reflexiva. Sospecha que si menciona alguna palabra, entonces tendrá que exponerse públicamente.

Cautela: el estado de inseguridad se manifiesta con una aparente calma, pero a diferencia de la primera categoría, la persona se muestra espontánea, como si no le preocupara el hecho de hablar en público. Para ello utiliza comportamientos distractores como silbar, hacer comentarios “graciosos”, mostrar risas nerviosas, tocarse las manos o pies, etc.

Alarma: aquí la glosofobia se hace más evidente porque la persona pierde claridad de pensamiento y adopta actitudes vacilantes como torpeza en sus movimientos, dificultad al hablar y otros rasgos notorios.

Pánico y terror: aunque no son lo mismo, decidimos agruparlas ya que se parecen bastante. En ambos casos, puede haber respuestas agresivas y la aparición de la “fuga hacia adelante”. En el primero de los casos, la persona puede recordar con mucha dificultad lo sucedido y en el segundo, puede llegar al desmayo o a la amnesia específica del capítulo donde debía hablar en público.

 ¿Nacemos con miedo escénico o lo aprendemos?

Todos los mamíferos nacemos con una batería básica de emociones, entre ellas, el miedo. Piénsalo, hace 10 mil años un grupo de humanos estaba en la sabana terminando su comida y un león se acercaba a su campamento, ¿qué sería de ellos sin el miedo? Quedarían sus huesos, y poco más, para el recuerdo. El miedo nos sirve para defendernos o huir, para salvaguardar nuestra vida.

El miedo, aunque algunos digan lo contrario, es positivo si cumple con su rol. Ahora bien, ¿qué pasa si aparece o se desborda ante situaciones que no representan un peligro “real”?

A que nos referimos?

Nos referimos exactamente al hecho de hablar en público. ¿Cuántos leones hay sentados frente a un orador? Ninguno ¿Qué posibilidad hay de que seamos, literalmente, devorados? Ninguna.

Nacemos con miedo pero las fobias las aprendemos. Así que cuando sufrimos la glosofobia, estamos ante una respuesta aprendida. Si no, ¿cómo se explica que seamos lo suficientemente espontáneos cuando niños, como para cantar utilizando el peine de micrófono improvisado? ¿Cómo es que animamos las fiestas familiares con bailes de cualquier tipo y sin vergüenza alguna?

Dicho esto, podemos reducir la magnitud del miedo a un evento que puede ser beneficioso si, como dice la PNL, lo ponemos a nuestro favor. Así, pues, cabe la siguiente pregunta:

¿Para qué nos sirve eso que llamamos miedo escénico?

Un enfoque positivo, por ejemplo, sería ver al miedo como algo que nos permite respetar a nuestra audiencia. Nos preparamos de la mejor manera posible, documentándonos tan bien como podamos. Practicamos varias veces hasta que dominemos el tema. O hacemos un curso de hablar en público donde puedan ayudarnos con técnicas específicas para desenvolvernos con soltura en el escenario.

Glosofobia

Glosofobia: Podemos llegar a bloquearnos o desmayarnos

 ¿Cómo superar la glosofobia?

Hay un sinnúmero de consejos que puedes poner en práctica. Sin embargo, cualquier técnica pasa por una revisión previa de los juicios que tienes sobre el hecho de hablar en público.

Nuestros miedos referentes a este tema son diversos, miedo a equivocarnos, al fracaso, a que nos regañen, a las experiencias nuevas. ¿Qué pasa sin continuamos reencuadrando las interpretaciones acerca de la glosofobia?

Una de las presuposciones de la PNL es error vs retroalimentación. En vez de pensar en una presentación pública como algo donde vayamos a fracasar, podemos verlo como un aprendizaje, desde el planteamiento inicial hasta el desarrollo del proceso. Todo es una oportunidad para extraer conocimientos y lecciones valiosas.

¿Cuán importante es para mí lo que piensen los demás?

Solemos poner nuestra atención en lo que los demás piensan. Tenemos un marco referencial externo muy amplio donde damos cabida a las opiniones de otras personas y nos enfocamos poco en lo que pensamos acerca de nosotros mismos.

Es común que sobreestimemos los comentarios ajenos o que nos concentremos en aquellos que son ofensivos o negativos. En la medida en la que atendamos mejor a cómo nos sentimos frente a un público y filtremos lo que otros dicen acerca de nuestra labor, nos desempeñaremos de mejor forma. Al fin y al cabo

¿qué ha logrado en materia de hablar frente a un público esa persona que nos critica sin compasión?

Muchas veces, nada.

Si el miedo escénico raya en la fobia, entonces hay diversas técnicas que resultan efectivas en muy alto porcentaje. La psicología nos ofrece la posibilidad de realizar terapia de exposición, la cual puede hacerse de forma gradual para interactuar de forma controlada con la situación que desencadena el miedo. Digamos que es una forma de poner, poco a poco, el cuerpo bajo la ducha.

Desde la PNL, la técnica de “Cura de fobias” resulta efectiva y, sobre todo, rápida. Si la indagación sobre el miedo es la adecuada, una fobia puede curarse hasta en una sesión de 15 minutos.

En caso de que desees revisar qué es lo que piensas acerca del hecho de hablar en público y cuáles son esas limitaciones que te autoimpones, entonces, un coach ontológico puede ayudarte a descubrir cuáles son los juicios que te determinan como orador / expositor y acompañarte a que los fundamentes para que decidas si te son útiles o no.

Como estas, hay muchas otras posibilidades, que se potencian siempre que revises la imagen que tienes sobre ti. Muchas veces la glosofobia no es más que la muestra de una autoestima baja.

Me permito aprender a hablar en público

En la medida en la que te permitas avanzar con tus miedos de la mano y mejorar tus respuestas ante su aparición, podrás comenzar a disfrutar de hablar en un escenario, de exponer tus ideas en público, de presentar mejor tus informes orales y, ¿por qué no? de convertirte en una persona más espontánea y con mejor autoestima.

 

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Elevator Pitch, el arte de transmitir nuestras ideas

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Elevator Pitch: como transmitir el ADN de un proyecto

Que es el “Pitch” o “Elevator pitch”

Elevator pitch y el ADN. Nuestro ADN tiene toda nuestra información genética. Es irrepetible para cada uno de nosotros, pero al mismo tiempo, contiene todos los datos necesarios que se van a transmitir de generación en generación. Eso es, justamente, lo que debe ser un “elevator pitch”  un discurso que versa sobre la esencia de un proyecto.

Debe ser un discurso original, pues, ahí es donde estará el valor distintivo del proyecto que quieras vender, y debe tener esos datos precisos y relevantes de los que se va a enterar quien te escuche porque, precisamente, son esos rasgos particulares los que van a causar impacto una vez que los transmitas.

Usa lenguaje sencillo y define aquellas palabras poco conocidas

Es común que algunas personas pretendan parecer más importantes, o con más conocimientos, a través del uso de palabras complejas que pocas personas conocen. ¿El resultado? Una audiencia que no se entera sobre qué le están hablando. Si eres de los que hace esto, estás saboteando tus propias aspiraciones de vender tu proyecto. Mantenlo simple

La ventaja de utilizar un lenguaje claro, es que nadie tendrá que dedicarle energía a pensar en qué significa determinada palabra, manteniendo su enfoque en lo verdaderamente relevante, o sea, en lo que ofreces. Si hay alguna palabra poco conocida o poco usada en tu “elevator pitch”que debas mencionar, defínela de forma sencilla.

Usa gestos ilustradores para impactar con tus cifras y conceptos

¿Sabías que más de 80 mil perros son abandonados cada año en España? Eso equivale a la misma cantidad de gente que cabe en el Santiago Bernabéu con todos sus asientos llenos”

Este es solo un ejemplo de lo que puede lograr una cifra explicada con un escenario que cualquiera se imagina. Y es que el cerebro humano piensa en imágenes. Por lo cual es mucho más sencillo que imagines cosas que conozcas y que sean un punto de referencia bien establecido. Aprovecha este tipo de recursos para elaborar tu “Elevator Pitch”

Esto aspecto es muy útil si vas a pedir una contribución porque permitirá que, quien tenga dudas en contribuir, vea la cifra que solicitas como algo de lo cual se pueda desprender fácilmente.

Por ejemplo: “Un niño del tercer mundo puede alimentarse todos los días, durante 2 semanas con tan sólo 8 euros, lo mismo que gastas en un bocadillo o en un par de cafés”.

Elevator Pitch o elevator speech

“Elevator Pitch” o “Elevator Speech”

El momento más adecuado: entorno y circunstancia

Si está programado que tengas una intervención en un evento, entonces este punto no tendrá particular relevancia.

Pero como nunca se sabe cuando aparece una oportunidad para exponer tus ideas y vender tu proyecto, es importante que entiendas que no siempre va a ser adecuado que hagas tu elevator pitch”.

Imagina que consigues que esa persona con la que habías deseado hablar desde hace mucho tiempo te escuche. Sin embargo, su cara de hoy es de muy poco amigos. No hay otra,,, mantienes la estrategia pero cambias la táctica?…

Que hacer entonces?

Es preferible que dejes para otra oportunidad ese discurso tan valioso porque pudieras llegar a resultar inoportuno o antipático. Como la primera impresión es la que cuenta, no te te arriesgues a crear una imagen desfavorecedora sobre ti. Esto te cerraría posibilidades en un próximo encuentro.

Si, en cambio, juzgas que el riesgo de tener un contacto verbal es más bien de nivel medio, muéstrale empatía y comienza tu diálogo con unas disculpas (la cortesía es un gran ablandador de ceños fruncidos) Pídele su tarjeta o número de contacto y pregunta por un momento en el que puedas hablarle (para que no caigas en la vieja trampa del “no te preocupes que yo te llamo”) 

Usa este tipo de verbos y persuade mejor con tu “elevator pitch

Somos seres de acción. Nos cuesta estar sin nada que hacer. Aún cuando creas que no estás haciendo algo, estás pensando. Esto es algo a lo que le puedes sacar mucho provecho.

La línea entre persuadir e imponer es muy delgada, así que usa verbos en imperativo, pero revisa el entorno y la circunstancia.

Un verbo en imperativo es aquel que motiva a la acción. Ej” Haz, piensa, párate, abrázame.”

Pero es importante que cuides las formas para que puedas aprovechar esta posibilidad. Si abusas de este tipo de verbos, habrá quien se pueda ofender.

Digamos que este elemento de la oración es efectivo como mandato. Una vez que tienes una conexión con la otra persona o con la audiencia. Los verbos en imperativo son ideales para cerrar diálogos. Ej: “Ahora que ya conoces cómo puedes ayudar a las personas sin techo, rellena el formulario… Haz tu donativo y ayúdanos a tener un mundo mejor”

Menos palabras son más efectivas

Sé breve con tu mensaje. Un “elevator pitch” no debería sobrepasar los 3 minutos. La cantidad de palabras ideales para mencionar durante este lapso es de aproximadamente 550. Esta recomendación se desprende de un estudio realizado por la profesora Emma Rodero de la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Afirma que la velocidad a la que deberíamos hablar es de unas 170 palabras por minuto. La comunicación humana es bidireccional así que concluímos que ante esta cantidad de palabras el cerebro humano puede prestar mayor atención a un determinado mensaje.

Ordena tu discurso y guía a tu audiencia

Como en toda historia o narración que hagas, el esquema básico consiste en una introducción, un desarrollo y un final. Lo importante de que ordenes las ideas según un orden, ed manera que la audiencia tendrá mayores posibilidades de mantenerse concentrada siguiendo el hilo argumental.

Por poco que parezca el tiempo para un “elevator pitch”, tres minutos con una coherencia narrativa, resultan muy poderosos si los esquematizas de esta forma.

No es lo que dices, sino como dices tu “Elevator Pitch”

Aristóteles ya hablaba del Pathos (capacidad de generar emociones a través de las palabras) hace más de 2000 años. Sin embargo, el término también se utiliza para el carácter que se le imprime a un discurso.

Algunas cifras afirman que solo el 7% del resultado de la comunicación, tiene que ver directamente con las palabras. Entonces, ¿qué pasa con el porcentaje restante?

Hay una serie de elementos no verbales paralelos al lenguaje que intervienen para que un “elevator pitch” sea realmente efectivo. Por ejemplo, el tono y volumen de la voz, la gestualidad, la dicción, la energía que se le imprima al discurso.

Los grandes líderes del mundo son conocidos por hacer presentaciones cargadas de emocionalidad. Por citar un par de ejemplos, están el recordado Steve Jobs y el ex presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama.

El entrenamiento y la práctica hacen al maestro

Dar un discurso o hacer un “elevator pitch” no es una tarea sencilla. Lo cual no significa que sea imposible o tortuosa. En la medida en la que te abres a aprender o hacer un curso y a practicar vas a poder dominar toda una serie de elementos que te harán persuadir mejor con tus ideas. Si ya estás aquí, es porque acabar de dar el primer paso. si quieres más sugerencias puedes considerar lo que GANANCI tiene que decirte sobre el elevator pitch

 

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5 claves para perder el miedo escénico

5 claves para perder el miedo escénico

El miedo escénico es parte del proceso y desarrollo de una persona. Algunos lo dominan de una forma rápida a otros ni siquiera les afecta pero a la mayoría de los mortales nos supone un proceso llegar identificar y superar el miedo escénico. En cualquier caso sabemos que es uno de los problemas más frecuentes cada vez que nos encontramos en un escenario o ante el compromiso de hablar ante una audiencia.

Que es el miedo escénico?

El miedo escénico o pánico escénico es uno de los padecimientos mas frecuentes. Se conoce como un estado que reduce la efectividad con la que nos comunicamos, bloqueando las actividades expresivas. Es considerado incluso como una enfermedad que tiene tratamiento y por supuesto hay formas de evitarlo o superarlo.

Muchos asocian el miedo escénico a una fobia social, ya que no son capaces de presentarse y hablar en público. También es un trastorno de ansiedad y podría ser un indicador de baja autoestima, ya que algunos de los que lo padecen no son capaces de valorar positivamente lo están haciendo en ese momento.

El miedo escénico tiene mucho que ver con el nivel de seguridad y confianza de la persona. Por lo que se imaginan sobre lo que dirán otras personas e incluso por lo que piensan ellos mismos. Pero todo tiene solución, sigue de cerca nuestros puntos claves y aprenderás a dominar el miedo escénico o contrata ya una sesión individual de oratoria y estaremos encantados de ayudarte a superarlo.

5 claves para dominar el miedo escénico

Identificar el miedo escénico

Puntos clave

Perder el miedo escénico no es tan fácil, pero no significa que sea imposible. Ya lo dijimos, es una condición que se puede superar, siempre y cuando se tenga voluntad para ello y se pongan los medios y el trabajo. A continuación te vamos a presentar 5 puntos clave para perder el miedo escénico:

  • Relaja el cuerpo

Antes de cada presentación, debes tener algún método de relajación. Puede ser yoga o puede ser tomar jugos cítricos (disminuye la presión arterial), pero que sea algo que te funcione. Tanto el cuerpo como la mente se relajarán y tendrás más frescura ante el público.

No sirve de nada preocuparse todo el día porque te vas a parar en público, esto genera nervios. Cuanto más despejes tu mente y tu cuerpo y te sientas en paz, todo saldrá bien. No todos los métodos funcionan con todas las personas, debes encontrar la forma de relajarte que mejor te funcione a ti.

  • Conoce y domina el tema

Uno de los errores más frecuentes al exponernos en público, es no saber que decimos realmente. Ocurre mucho en las personas que se sienten seguros de ellos mismos, pero no conocen el tema. Si dominas el tema, te expresas con más confianza.

Si se trata de un tema nuevo y abstracto para ti, investiga lo que sea necesario. Cuando te pones frente a un público que si conoce del tema si crees que tú no, vas a sentir tanto pánico que te va a temblar la voz, asegúrate de lo que dices, trabaja… estudia.

  • Encontrar puntos focales

Cuando padeces de miedo escénico y te pones frente al público, probablemente mirar fijamente a ciertas personas sea la peor decisión que hayas tomado. Mirar fijamente a alguien te puede provocar desconfianza, nervios y según los gestos o reacciones… hasta pensar que lo haces mal.

La mejor forma de evitar esto es encontrar puntos focales, a donde mirar mientras estamos en un escenario. Tampoco debemos mirar siempre a la nada, ya que podría interpretarse como una falta de respeto a los que te ven. Pero siempre debes encontrar esos puntos donde ganas más confianza contigo mismo.

  • Grábate a ti mismo

También puedes decirle a alguien que te grabe, la idea es poder visualizar como lo hiciste. No va a ser ni la primera ni la ultima vez, debes aprender de los errores. Si lo hiciste mal, sabrás en que te equivocaste observándote a ti mismo.

Cuando te ves a ti mismo, puedes identificar como te mueves, como hablas e incluso que gestos haces. De esta manera, puedes ver tus particularidades para que te ayuden a perder el miedo escénico. Puedes repetirlo tantas veces como quieras, así irás mejorando  cada vez que lo intentes y fijando lo que hacer bien.

  • Pregunta después de hacerlo

Ya sea una conferencia, el público de una obra de teatro o un par de personas, pregunta siempre como lo hiciste. Tampoco le preguntes a todo el mundo 😉  debes saber de quién tomar sugerencias. Tienes que preguntarle a personas que sean capaces de dar una crítica constructiva para mejorarte a ti mismo.

También puedes preguntarles a otras personas “¿Cómo lo hacen?” y aprender de ellos. Incluso es recomendable invitar a personas que son capaces de ayudarte a mejorarte a ti mismo. Siempre y cuando tengan la capacidad, el conocimiento y la experiencia para dar una crítica efectiva para perder el miedo escénico. Si quieres avanzar no dejes de preguntar!

Recuerda que no todos somos iguales y probablemente alguna de estas claves no van a funcionar. Toma lo que te sirva y deshecha el resto. O también puedes aplicar las mismas claves pero utilizando otros métodos. Por ejemplo alguien puede decirte: “porqué no intentas relajarte con yoga?” Esto sería una buena sugerencia pero quizá ya lo hayas intentado y no te ves a ti mismo haciendo yoga… entonces en lugar de relajarte con yoga, puedes relajarte escuchando tu música favorita y estimulándote con algo alegre y positivo.

Prueba estas claves y si aún así crees que puedes necesitar ayuda profesional no dudes en contactarnos.

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Porqué hablar en público es un trampolín para tí?

Por qué hablar en público sí es para ti?

Pocas cosas en la vida son tan importantes como una buena oratoria. Y es que somos lo que hacemos, y por tanto, lo que decimos.  Proyectamos nuestras ideas, logramos acuerdos, enamoramos, persuadimos, todo gracias al lenguaje, a lo que decimos y, sobre todo, a cómo lo decimos.

Entonces, ¿por qué no prepararnos para ello?

Las razones son varias. Lo primero que la mayoría de personas menciona, incluída tú, es el hecho del miedo a hablar en público. Es como si hablar delante de varias personas resultara infinitamente distinto de la forma tradicional en la que hablas con solo un individuo.

El miedo es una emoción que nos protege. Entendiendo esto, ¿de qué nos protege el llamado “miedo escénico? De poco al parecer, porque si lo analizamos con detenimiento, un orador está dentro de un entorno donde poco puede resultar peligroso para su existencia.

Entonces, nos damos cuenta de que el miedo tiene que ver más con lo que esperamos que otros piensen de lo que decimos y no con lo que le pueda pasar a nuestra integridad física.  Cuando ello sucede, hemos puesto la autoridad de nuestra capacidad para hablar en público afuera, lo que en psicología se conoce como locus de control externo. Lo ideal es retomar el poder sobre nuestras decisiones y valorar lo que somos capaces de hacer.

cursos hablar público

Está demostrado que es posible aprender a hablar en público

La oratoria no es difícil, si te abres a aprender.

Otro de los muros que existen culturalmente sobre el concepto de la oratoria es que esta es difícil. Es común que, incluso reconocidos empresarios, con evidencias claras de que son exitosos en muchos ámbitos de su vida, eviten hablar en público escondiéndose detrás del juicio de que ser un buen orador es difícil. Nada más alejado de la realidad.

La oratoria es como la mayoría de las actividades que realizamos en la vida diaria: una capacidad a la espera de ser trabajada para convertirla en habilidad. Hablar en público es como montar bicicleta. No se aprende si no te subes en una. Así de simple.

Las creencias que a muchos le impiden comenzar a ser un buen orador son varias. Comencemos por mencionar el hecho de que normalmente confundimos lo “nuevo” con lo “difícil”. Aclaramos este asunto haciendo uso de la metáfora anterior.  No se puede, aunque queramos, montar bicicleta de forma correcta a la primera. Mantener el equilibrio y lograr una sincronía óptima para pedalear y rodar al mismo tiempo requiere dedicación y práctica. ¿por qué hay quienes piensan que hablar en público es un asunto de talento y no de preparación y aprendizaje?

Tal vez se deba al hecho de que vivimos en la sociedad de lo inmediato. Queremos todo ya y pocas veces estamos dispuestos a evolucionar a pasos comedidos, prudentes. Queremos hablar en público y hacer uso de una oratoria providencial tan rápido como sea posible, lo cual nos genera unas expectativas difíciles de alcanzar que, a la larga, terminan convirtiéndose en auto-saboteadores.

Reconocer que no sabemos

Usaremos el marco de la Ontología del Lenguaje para salvar este obstáculo frente al hecho de hablar en público. Una de las declaraciones fundamentales para abrirse a aprender es la declaración de ignorancia. Aprendemos mejor cuando soltamos la ilusión de que todo lo sabemos y nos abrimos a ser enseñados.

Para ejemplificar lo anterior, parafraseemos a Robert Dilts, uno de los autores que más ha aportado al estudio de la PNL, quien menciona en uno de sus libros que “querer no es poder, sino que  también hay que abrirse a…”.

La voluntad es una parte importante del aprendizaje, pero lo es más, el poder decir con propiedad “no sé y me abro a aprender, me abro a ser enseñado”. Es aquí cuando nuestro curso sobre oratoria con PNL toma mayor significado.

El sistema educativo moderno premia el saber. Premiar lo opuesto sería un absurdo. Pero lo que sí debería reconocer es a quiénes manifiestan sin tapujos su “no saber”. Porque es ahí donde se abre la posibilidad de aprendizaje. Al fin y al cabo, grandes personajes de la historia son reconocidos por tener la humildad de declarar que “solo saben que no saben nada”. Por ejemplo, Sócrates, nada más y nada menos que el creador de la primera escuela de Oratoria.

Aprende a hablar en público para lograr eso que quieres.

La oratoria y su uso correcto son un trampolín para lograr cosas insospechadas. Basta con echar una ojeada a los grandes líderes políticos y empresariales de la historia. Steve Jobs, sobresale en estas categorías y se le recuerda por sus dotes para cautivar con sus discursos.  Martin Luther King es otra muestra de lo que la posteridad guarda para aquellos que saben enamorar a las masas.

A los conocimientos sobre oratoria que se han transmitido a través del tiempo, se le suman nuevas técnicas. Técnicas y teorías de estudio, cada vez más efectivas. Todos los avances apuntan a formas prácticas de mejorar y desarrollar las habilidades para convertirse en un gran orador. Mucho ha llovido hasta nuestros días desde que Aristóteles mencionó elementos de la comunicación verbal como el logos, el pathos y el ethos.

La PNL es una muestra de ello. No solo nos aporta técnicas probadas, sino que nos permite conocer nuestros mapas o visiones del mundo acerca del hecho de hablar en público, permitiéndonos así, abrirnos al aprendizaje y predisponernos desde un estado de ánimo potenciador. Sometemos entonces las creencias comunes sobre la oratoria a un marco proactivo. Aprenderás así a hablar en público desde una experiencia transformadora, capaz de potenciar tus recursos para comunicarte con grupos en ámbitos tan diversos como el educativo o el empresarial.

Si deseas convertirte en un orador profesional, revisa nuestra agenda de cursos y apúntate a nuestras formaciones disponibles en Madrid donde te acompañaremos a desarrollar todo tu potencial.

 

 

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¿Porqué Tenemos Miedo a Hablar en Público?

3 de cada 4 personas tiene a “miedo a hablar en público”

¿Miedo a hablar en público? ¿Quién no ha sentido alguna vez algún tipo de ansiedad al hablar ante un público? Pensamientos como “en que hora le dije a mi jefe que hacía yo la presentación” o “seguro que me quedo en blanco y hago el ridículo” u ”ojalá me atreviera a ir un evento de Networking pero no me atrevo…” son habituales para muchas personas.

Cursos para superar el miedo a hablar en público

Vemos al público como a un feroz león?

Según un estudio de la universidad de California, hasta un 75% de la población es decir, tres de cada 4 personas padece miedo a hablar en público o sufre algún tipo de ansiedad cuando se enfrenta a esta situación.

Curiosamente es una fobia tan común que llega a situarse por encima del miedo a las arañas, a volar e incluso a la muerte. ¿Podríamos decir entonces que preferimos morirnos antes que ponernos ante un público?

Y es que no es para menos! Ya que las respuestas fisiológicas a ese miedo son muchas y no resultan nada agradables. Las piernas nos tiemblan, se nos acelera el pulso, nos tiembla la voz, nuestra lengua se niega a cooperar, nos falta la respiración. Nos sentimos nerviosos, evaluados y expuestos.

 ¿Que pasa dentro de nosotros para que se produzcan estas reacciones?

Existen diferentes teorías de porque sentimos ese miedo. Una de las más consolidadas defiende que este reflejo se activa cuando sentimos una atención desmesurada sobre nuestra persona. Lo cual tendría su origen en la época en la que el predecesor del homo sapiens era acechado por algún depredador en su conquista de las estepas africanas. Teniendo solo dos respuestas: o huir o hacerle frente.

Ante una situación así en la que nos sentimos observados y amenazados nuestra amigdala-cerebral reacciona. (una parte del cerebro que fundamentalmente se encarga de procesar las emociones) Activa nuestras glándulas adrenales, dos regiones que se encuentran en la parte superior de los riñones. Éstas empiezan a segregar la hormona de la adrenalina. Cuando esta adrenalina recorre nuestro cuerpo nos provoca todas esas reacciones fisiológicas de nerviosismo e incluso malestar.

Otra razón habitual por la que sentimos miedo es ante la idea de que nos faltan las habilidades necesarias para ponernos ante un público.

Pero existen más motivos. Hay personas que sienten ese miedo por experiencias vividas no positivas que continuamente disparan su miedo al fracaso. En este caso lo mejor será comenzar por identificar esos pensamientos paralizantes para sustituirlos por otros más positivos. Las técnicas basadas en PNL, visualizaciones, técnicas de respiración, relajación muscular… serán muy útiles. En El Trampolín te daremos a conocer toda clase de herramientas encaminadas a superar este miedo y a afrontar las situaciones que lo provocan  con garantía de éxito.

¿Necesitamos ese miedo?

La respuesta sería que “quizás si”. Lo más importante de todo es que nos atrevamos a mirar a ese miedo cara a cara. Que lejos de verlo solo como algo negativo y horrible, lo veamos como algo necesario o que puede llegar a formar parte del motor de la comunicación. Necesitamos ese grado de adrenalina para ponernos ante un público. Siempre que hayamos aprendido a mantener a raya esa ansiedad para que no nos paralice, esos nervios nos ayudarán a activarnos y tener la energía.

Ahora ya sabemos que sentir ansiedad ante un público es absolutamente normal. Incluso positivo ya que tan sólo se trata de una reacción de nuestro cerebro (el mismo que nos protegía del león). Ya podemos enfrentarnos a ese público que de momento no nos va a comer 😉

La buena noticia es que puedes superar este miedo con nuestros  cursos de hablar en público , que te ayudarán a superar con mayor seguridad las situaciones de estrés asociadas a la comunicación ante un público y se reucirán considerablemente el grado de ansiedad provocado por éstas.

 

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¿Cuántas Cosas Nos Hacen Volar?

PORQUE EL TRAMPOLIN?

Bienvenidos al Trampolín!

Hace ya algunos meses durante una comida con amigos en el restaurante “El Columpio” me dio por pensar en lo curioso que era ese artilugio, algo tan simple como una tabla suspendida por dos cuerdas que te puede balancear en el espacio. De pronto pensé ¿Y un trampolín? Eso si que es increíble, una tabla elástica con una plataforma que al botar te impulsa hacía arriba. Momento Ahá. Acababa de encontrar el nombre de mi proyecto: El Trampolín“.

Imaginé todas sus connotaciones, saltar, atreverse, el mar…. miles de azules distintos, la libertad…

Siempre me ha parecido mágico ese momento antes de saltar, en el que miras hacía delante y sientes miedo… pero deseas saltar. Es un segundo o dos de lucha interna en el que solo tienes dos opciones: dar un paso hacía atrás o dar un paso hacía delante y volar.

La vida está llena de esos momentos íntimos en los que nos decimos: ¡Si, voy a por ello! con la maravillosa sensación que viene después de haberlo hecho.

Eso es El Trampolín, esa tabla en la que poder saltar e impulsarte para conseguir hacer lo que de verdad deseas. Y no importa el miedo que sientas, todos lo sentimos, ni siquiera importa el resultado, lo importante es atreverse a probar.

Yo ya lo he hecho y estoy en plena travesía, ¿y tú? ¿te atreves a dar el salto con nosotros?

 

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Coaching para empresas con El trampolín