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Arteterapia para liberar emociones y mejorar la oratoria

Arteterapia

Arteterapia para liberar emociones y mejorar la oratoria

Si estás buscando cómo mejorar tu oratoria la arteterapia te puede ayudar. A fin de cuentas, hablar en público es un arte. Precisamente por esto, es comprensible que muchas personas sientan pánico a la hora de enfrentarse al desafío de hacer una exposición oral delante de gente. Sin embargo, este miedo es superable y existen técnicas que ayudan a conseguirlo. No solo a superar la fobia, sino también a mejorar la comunicación frente a un auditorio. Te explicamos de qué manera la arteterapia puede ser muy útil para ti.

La arteterapia nos invita a expresarnos a través de la creatividad. La mayoría de las dolencias que sufrimos son debidas a emociones que nunca llegamos a manifestar. Por el contrario las vamos acumulando negativamente en nuestro interior. Tal vez sientas tristeza y seas consciente de ello cuando tus ojos lloran, pero hay momentos en la vida en los cuales sentimos rabia, dolor, o pena y estos sentimientos se quedan en nosotros sin salir al exterior.

Arteterapia

La “Arteterapia” puede ayudar a los oradores a relajarse y mejorar su discurso

Arteterapia y emociones:

Las emociones reprimidas se somatizan en malestares físicos y psicológicos, esto es algo que nos sucede a menudo. Muchas personas a lo largo de su vida experimentan situaciones donde así sucede.

Por esta razón, la arteterapia nos libera. No solo de problemas como la timidez o el miedo escénico sino que además también mejora nuestra salud en general, tanto física como mental y emocional.

Para ser un buen orador es fundamental estar en calma y tener seguridad en uno mismo. Hablar exige creatividad para que seamos capaces de exponer nuestro punto de vista. Sin aburrir al oyente y haciéndole partícipe de una historia que queremos contarle.

Si, por tu profesión, necesitas hablar en público o, sencillamente, te gusta y quieres mejorar tu oratoria, consulta con nosotros porque podemos ayudarte mediante técnicas para vencer el miedo escénico y la glosofobia.

Todo sobre las habilidades sociales

Habilidades Sociales

Todo sobre las habilidades sociales

Como seres humanos somos seres sociales, la mayoría del tiempo dependemos de las personas que nos rodean para poder disfrutar de una vida sana y feliz, que nos permita crecer viendo el mundo desde otros puntos de vista. Sin embargo, muchas veces nuestro comportamiento puede ser interpretado de forma diferente debido a que no poseemos ciertas habilidades sociales que nos ayuden a que nuestros pensamientos y acciones sean acertados.

Para identificar si poseemos estas cualidades, debemos comenzar por conocer ¿Qué son las habilidades sociales?

Las habilidades sociales son las conductas que manifestamos cuando nos comunicamos o interactuamos con otras personas, están formadas por ideas, sentimientos, creencias y valores, como consecuencia del aprendizaje y actitudes que tengamos con los demás. Estas permiten que nos relacionemos de forma adecuada y satisfactoria para ambas partes.

Algunas características de las habilidades sociales son:

  • No son innatas, las desarrollamos con el aprendizaje al relacionarnos con los demás. Todas las experiencias que vivimos pueden afectar nuestras habilidades sociales.
  • Es importante que sean recíprocas, ya que dependen de la relación con otra persona.
  • Se manifiestan por conductas verbales y no verbales. No sólo las palabras sirven para comunicarnos, los gestos o incluso nuestra postura pueden afectar nuestras relaciones.
  • Su eficacia se verá reflejada en la respuesta de la sociedad. La frecuencia con la que llevemos a cabo nuestras habilidades dependerá de si vemos una respuesta positiva en las personas que nos rodean. En caso de que sea negativa, dejaremos de hacerlo.
  • Se basan en la interpretación de lo que sucede y como debemos actuar, demostrando nuestros valores, sentimientos y creencias.
  • Serán un reflejo de cómo nos vemos a nosotros mismos. Nuestro auto concepto y autoestima serán la base de nuestras conductas ante la sociedad.
  • Son necesarias para el desarrollo de la persona. Las habilidades sociales nos permitirán crecer como personas en el ámbito intelectual, profesional, social y personal. Las interacciones nos ayudarán a aprender de nuestros errores, reforzándolos y mejorando nuestros lazos afectivos.

Principales habilidades sociales :

Autoestima: Esta habilidad es la más importante de todas pues no puedes mantener una buena relación interpersonal si no tienes una buena relación contigo mismo. Aprende a conocerte, saber cuáles son tus debilidades y fortalezas, saber en lo que eres bueno y qué debes mejorar.

Una vez que te conozcas podrás relacionarte con otras personas utilizando tus virtudes para generar confianza y empatía.

  • Saber escuchar: La base para lograr una buena comunicación es aprender a escuchar a la demás personas. Debemos olvidarnos por un momento de nuestros pensamientos y prestar atención a lo que la otra persona trata de comunicarnos, atendiendo sus emociones y siendo conscientes de nuestro lenguaje no verbal para demostrar que el mensaje está siendo captado correctamente.

Podemos hacer preguntas, cumplidos o dar consejos para asegurarnos de que la otra persona note nuestro interés en la conversación, elevando así su confianza y logrando que la persona logre expresar lo que siente y piensa. Esto es necesario para lograr una buena relación con otros.

  • Cooperación: Debemos aprender a colaborar con las demás personas para lograr objetivos individuales y comunes. Cuando logramos formar parte de la vida de otra persona, convirtiéndonos en un apoyo para que este logre sus objetivos, conseguimos brindarle felicidad a esa persona, además de lograr satisfacción propia.

Es importante que aprendamos a sentir los logros de los demás como si fueran de nosotros, ser capaces de dar todo de nosotros solo para hacer feliz a otra persona. No velar sólo por nuestros objetivos nos hace crecer como personas y hace que los demás también estén dispuestos a apoyarnos y a acompañarnos para luchar y conseguir nuestras metas.

  • Positivismo: Mantener nuestros pensamientos llenos de buenas energías y optimismo hará que veamos al mundo de la misma forma. Los pensamientos positivos atraen cosas y personas buenas. Con pensamientos positivos se logra enfrentar los problemas de la mejor manera para obtener buenos resultados.

Rodéate de personas positivas que te motiven a ser mejor persona y te apoyen en tus propósitos y no olvides hacer lo mismo por ellos.

  • Mantener el control sobre tus emociones: Debemos aprender a controlar nuestros sentimientos para convivir adecuadamente con otros individuos. Al momento de expresarte, cuida muy bien que tus pensamientos no hieran a la otra persona, es necesario filtrar muy bien el mensaje que queremos expresar para asegurarnos de que sea adecuado.

No siempre lo que piensas es lo correcto y en algunas ocasiones puede ser contrario a las creencias del otro.

  • Mente abierta: La mejor técnica para adaptarte en un entorno social es mantener tu mente libre de estereotipos. Aprende a aceptar nuevas situaciones, aunque estas te hagan salir un poco de tu forma de confort. La tolerancia será tu mejor aliada para no tener limitaciones en tus relaciones interpersonales.

También te ayudará:

Ver al mundo desde la perspectiva de los demás, saber lo que siente o piensa otra persona te ayudará a comportarte y adaptarte a las situaciones sociales.

  • La paciencia: Ser paciente te ayudará a evitar que te molestes por pequeñas cosas y que estas se conviertan en problemas. Al referirnos a un entorno social, la paciencia es la virtud principal que debemos poseer, ya que te ayudará a mantenerte calmado, con un lenguaje corporal adecuado y podrás responder a todas las situaciones de la mejor forma posible.
  • Cortesía y Respeto: Al comportante de forma amable y gentil con otras personas, ellos te tratarán de la misma manera. Mostrarte respetuoso de las creencias, pensamientos o acciones de los demás, ayudará a que estos estén más dispuestos a relacionarse, sintiéndose entendidos y en confianza.

Es necesario tener presente que un acto de irrespeto puede ser un daño irreparable para las relaciones interpersonales.

  • Saber negociar: En el ámbito laboral y con las parejas, podemos poner en práctica la capacidad de negociación, de esta forma logramos manejar los desacuerdos de una manera positiva en donde ambas partes queden satisfechas con la decisión que se tome.

Recuerda que es importante velar por el bienestar y la felicidad de todos, no sólo podemos pensar en nosotros mismos.

  • La confianza: Ganarse la confianza de los demás hará que estos se muestren realmente como son y que sean más receptivos contigo. Para esto debes mostrarte creíble, ser sincero en tus acciones, aceptar a los otros individuos y comunicarte con ellos. Si logras que encuentren en ti a una persona sincera con la que se sientan cómodos al hablar, rápidamente depositarán su confianza y mantendrán buenas relaciones interpersonales.
Habilidades Sociales

Todo sobre las habilidades socialesa

Importancia de las Habilidades Sociales y la razón principal para desarrollarlas.

Las habilidades sociales no solo nos ayudarán a resolver conflictos o mantener conversaciones interesantes, estas van a estar presentes durante toda nuestra vida y pueden encargarse de que sea placentera o triste ya que las mismas condicionan tus éxitos profesionales, tus amistades, relaciones de pareja y la imagen que proyectas de ti mismo.

Tener buenas habilidades sociales te hará sentir seguro de ti mismo, que te sientas capaz de afrontar retos, de arriesgarte para cumplir tus metas y objetivos. Te da la oportunidad de patrocinarte para crear lazos laborales y personales, demostrando quién eres realmente y lo que puedes llegar a ser. Además te hace crecer, encontrar pareja, formar una familia y estar rodeados de amigos que te quieren, que te brindan un hombro donde contar tus problemas y que ellos sientan la misma confianza hacia ti.

Las habilidades sociales son necesarias para tu vida, para crecer tanto en el ámbito personal, como en el ámbito social, familiar, amoroso, económico y profesional.

A continuación, te presentamos algunas estrategias para aprender a desarrollar las habilidades sociales que ya conocemos y que son importantes en nuestras vidas.

  • Aumenta tu confianza: Para comenzar a relacionarte con nuevas personas sin miedo debes aprender a vencer los miedos que te bloquean a relacionarte y tener nuevos contactos sociales.

Comienza aceptando tus pensamientos. Todo lo que pienses puede ser usado en tu contra, no se trata de evitar los pensamientos negativos, se trata de aceptarlos y no dejar que estos afecten tus sentimientos y forma de actuar. Reconoce tus sentimientos y compártelos en voz alta, de esta forma será más fácil que estos no se conviertan en una carga para ti.

Mantén una postura firme, el lenguaje no verbal demostrará que confías en tus decisiones, en tus pensamientos y en tus acciones. Esto hará que los demás también puedan sentirse confiados contigo.

No esperes siempre sentirte cómodo antes de realizar cualquier acción. Muévete hacia una zona desconocida. Arriésgate a conocer nuevas personas, lugares y acciones que te ayuden a ampliar tus relaciones sociales y aumenten tu confianza.

  • Aprende a comunicarte: Ahora que ya desarrollaste tu confianza, debes aprender a comunicarte con los demás. Expón tus ideas y necesidades, ábrete a los demás y genera empatía.

Busca temas que mantengan viva la conversación. Hay estudios que demuestran que hablar de la otra persona es el mejor tema de conversación. Muéstrate interesado en conocerlo, no sólo preguntes qué hace, sino el motivo por el cual lo hace, el sentido de su vida y lo que lo hace feliz. Aunque debes evitar que esto se sienta como una interrogación. Dirígete a las otras personas por su nombre para que este se sienta comprometido a seguir con la conversación.

  • Aprende a escribir y leer con la mayor habilidad y corrección: Saber leer nos ayuda a crecer intelectualmente, nos permite poseer conocimientos sobre distintos temas que pueden ser útiles para tomar decisiones acertadas en nuestras vidas y crear lazos afectivos. Nos brinda también la posibilidad de crear relaciones con personas que compartan nuestros mismos intereses, que compartan ideales similares y tengan metas parecidas.

El arte de escribir correctamente nos permite comunicarnos, que nuestros pensamientos sean plasmados adecuadamente y que sean interpretados de la mejor manera.

  • Lazos emocionales: Si quieres compartir sentimientos reales en tu relación de pareja, familia o amigos es necesario que uses una comunicación afectiva. Olvídate de hablar de forma objetiva, cerrada y tajante. Expresa tus experiencias, sentimientos e ideas lo más sincero que puedas.

Esto no te expondrá o te hará vulnerable hacia los demás, al contrario, generará un lazo de cercanía y agrado, logrará que comiencen a entenderte y que vean al mundo desde tu punto de vista.

Otra forma de generar lazos emocionales con las demás personas es hacerlos sentir comprendidos. Asegúrate de que te muestres interesado al escucharlo, mantén su mirada mientras te habla, incluso puedes realizar algún pequeño contacto físico, como una palmada en el hombro, esto transmitirá mayor confianza con tu compañero.

  • No olvides contactar: Si lograr crear una buena relación interpersonal es complicado, mantenerla con el paso del tiempo puede llegar a ser más difícil. Una vez que ya la hayas establecido, asegúrate de mantenerte en contacto con la otra persona.

Algunas sugerencias: 

Recordar fechas importantes como cumpleaños o aniversarios, siempre serán un buen motivo para brindar un detalle de afecto. La otra persona se sentirá valorada y tendrá el gusto de tener los mismos detalles contigo.

Un mensaje, una llamada o una invitación para hablar al aire libre, serán buenas estrategias para mantener viva tus relaciones con los seres que quieres.

No olvides que las habilidades sociales son necesarias para que tu vida sea placentera, estas te ayudarán no sólo a conocerte a ti mismo, trabajar en aquello que debes mejorar y aprovechar tus habilidades. También crearán relaciones interpersonales que llenarán tu vida de personas que se muevan en la misma dirección que tu, que compartan intereses, gustos, ideales y sentimientos similares. Aquellas que se convertirán en tu apoyo, consejeros y familia.

Asegúrate de crear relaciones fuertes, basadas en la confianza, el respeto, la comprensión y la tolerancia. Y una vez que las consigas, no las descuides, muestra siempre interés por mantener tus relaciones porque recuerda que la vida siempre es más bonita y divertida si la vivimos acompañados de los seres que amamos.

¿Que es la inteligencia emocional?

Inteligencia emocional

¿Qué es la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional nos permite aprender a sentir, entender nuestros sentimientos y modificarlos o controlarlos según la situación que tengamos frente a nosotros. Gracias a la inteligencia emocional el ser humano puede ser capaz, no de ocultar o reducir sentimientos, sino de saberlos manejar desde un mejor enfoque.

La inteligencia emocional nos ayuda a controlar nuestras emociones en lugar de que estas nos controlen a nosotros, y así poder disfrutar más de cada aspecto de la vida, y de una manera más profunda y perspicaz.

Este modo de vida permite a los seres humanos actuar y recibir cada momento y cada acontecimiento de su vida desde un punto de vista más tranquilo; aceptando y analizando sus carencias para así sacar provecho de ellas y, por lo tanto, sacar aun más provecho de sus habilidades al aprender a conocer como redirigirlas de una mejor manera.

Los que gozan de inteligencia emocional suelen aceptar nuevos retos sin miedo al fracaso y se comprometen con el cumplimiento de metas de una manera más positiva, y logran adaptarse con facilidad a cada situación. Algo muy importante, quienes han comprendido el significado de la inteligencia emocional han aprendido que pueden manejar mejor las emociones aún cuando se está bajo presión. Además de esto, también permite tener una vida con propósitos y a establecer mejores relaciones interpersonales.

Inteligencia emocional

¿De dónde surge la inteligencia emocional?

Este concepto nació gracias a dos investigadores, Peter Salavoy y John Mayer, pero alcanzó la popularidad que tiene en la actualidad con el libro Inteligencia Emocional (Emotional Intelligence) de Dan Goleman, publicado en el año 1996.

La inteligencia emocional nace de una actitud psicológica predispuesta donde la misma se antepone sobre las emociones y sobre la capacidad de llevar a cabo pensamientos y realizar análisis a través de ellos. Este método psicológico es una manera de combinar los sentimientos y los pensamientos para llevar a cabo mejores decisiones en base a ello.

La inteligencia es la capacidad para adoptar algún aprendizaje a partir de las diferentes situaciones que se nos presentan; esta da cabida a la observación, al análisis, a la memoria, entre otros aspectos, lo que nos permite generar pensamientos y conocimientos que, a partir de dicho aprendizaje ya generado, tendremos nuevas ideas y aplicar una mejor toma de decisiones.

Las palabras “emoción” o “emocionar” se refieren a la capacidad que tiene nuestro cuerpo humano de hacer notar el interés que verdaderamente tenemos ante cada situación y ante cada persona. Las emociones nos permiten expresar, a través de nuestros estados de ánimo, cuando estamos alterados, conmovidos o desanimados, entre otros.

Al contrario de lo que muchos pueden pensar, la inteligencia emocional se puede desarrollar porque todo empieza en el cerebro. La comunicación existente entre las emociones y el sentido racional de cada quien es la fuente más evidente de la inteligencia emocional. Si no lo sabían, en la médula espinal de los humanos inicia la recepción de los sentidos primarios que luego viajan a la parte frontal del cerebro para poder tener una reacción emocional luego de pasar por el sistema límbico, el cual es responsable de regular emociones, memoria, hambre e instintos sexuales.

La inteligencia emocional engloba cada uno de estos conceptos, mencionados anteriormente, para crear una nueva manera de pensar y de sentir en cada individuo que posee esta capacidad psicológica. “La inteligencia emocional no significa ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas”.

En el pasado se decía que la capacidad de crecimiento, surgimiento o éxito que podían tener las personas estaba determinado por su coeficiente intelectual y sus capacidades intelectuales, sin embargo, hoy en día se ha podido comprobar que el motor o la respuesta principal al crecimiento de las personas, es la inteligencia emocional.

Ya sea que estemos hablando de un vendedor, empresario, ingeniero, médico, matemático, psicólogo, etc., la inteligencia emocional que posea cada individuo será la que defina su crecimiento tanto en el aspecto social, como el personal y el profesional. Ha quedado comprobado que la característica que defina verdaderamente el éxito de la persona será su inteligencia emocional en un 80% y su coeficiente intelectual en un 20%.

El cerebro es capaz de “renovarse” pero ¿cómo?, así funciona:

  • El cerebro humano crea nuevas conexiones al aprender nuevas habilidades.
  • El cambio es paulatino, ya que el cerebro desarrolla nuevas conexiones para acelerar la efectividad y eficiencia de las nuevas habilidades aprendidas.

En otras palabras, existen formas de entrenar nuestro cerebro para aumentar la capacidad de aprendizaje y de liderazgo, para saber manejar nuestras emociones en el ámbito personal y profesional, tener una mejor comunicación, y controlar escenarios de estrés y conflictos tomando decisiones basadas en el análisis de la situación y no por impulso.

La inteligencia emocional busca crear una nueva manera de pensar y de sentir en cada individuo que desarrolle esta capacidad psicológica. “La inteligencia emocional no significa ahogar las emociones, sino dirigirlas y equilibrarlas”.

 

Tipos de emociones que nos ayudarán a definir la inteligencia emocional

  • Tristeza. Esta emoción es producida por la sensación de desánimo o la ansiedad que produce nuestra mente ante una situación que no podemos controlar y nos resulta amenazadora.
  • Alegría. La alegría genera en nuestro cuerpo y en nuestra mente una sensación de bienestar y alivio, que nos invita a reproducir más momentos de bienestar y convierte nuestros pensamientos a un estado de paz mental.
  • Ira. Esta sensación también es producida ante la aparición de momentos en los que nos sentimos amenazados. Esta sensación nos causa irritabilidad y enojo al punto de perder el dominio de uno mismo y en ocasiones incitándonos a adoptar un estado de violencia en diferentes situaciones y contra distintas personas.
  • Miedo. Este sentimiento es generado debido a un temor adoptado por el individuo por causa una sensación de violación a sus derechos, un sentido de pérdida irreparable o, en su defecto, por una sensación de culpa por haber cometido algún delito. Cuando la mente del sujeto genera pensamientos que son contrarios a los que este desea que ocurran, es allí donde comienza a generar la sensación de miedo.
  • Sorpresa. Esta sensación está determinada por acontecimientos que ocurren y que son ajenos al conocimiento de la persona. Cuando suceden cosas que el individuo no se esperaba es cuando se genera el sentimiento de sorpresa; esta sensación puede dar cabida a otras, ya sean de felicidad o de tristeza, según la percepción que tenga la persona del acontecimiento ocurrido.
  • Antipatía. Esta sensación de aversión es producida cuando alguien siente rechazo, aborrecimiento o repulsión hacia alguien o algo. Generalmente es un sentimiento instintivo que genera recelo, prevención o desconfianza de manera inmediata; sin embargo, también es dominado o redirigido por nuestros pensamientos.

En este mismo orden de ideas, se pueden definir a las emociones como un “estado afectivo que transforma de un modo momentáneo pero brusco el equilibrio de la estructura psicofísica del individuo” (Planeta Agostini, 1992). Asimismo, podemos definir que las emociones son relativas, ya que ellas dependerán los pensamientos generados por las personas.

En otras palabras, debido a que las emociones, así como los pensamientos, pueden ser controladas y dirigidas por las personas según sean sus preferencias y necesidades, la inteligencia emocional es una manera de generar pensamientos determinados, de una manera en la que podamos producir solo las emociones necesarias, que nos ayuden a enfrentar situaciones especificas sin darle oportunidad a las mismas de que puedan entorpecer futuras decisiones o proyectos.

La inteligencia emocional nos ayuda a entender el por qué de todas las sensaciones que son producidas por nuestro cuerpo y nos brinda el poder para decidir si erradicarlas o si son necesarias para sobrellevar los distintos escenarios dentro de nuestras vidas.

Cada sensación y cada emoción es necesaria en nuestro día a día. Nos ayuda a identificar distintas situaciones por las que pasemos. Es decir, el miedo nos ayuda a determinar cuándo nos encontramos ante una situación de peligro. La ira nos impulsa a reaccionar ante momentos donde sentimos que existe algún tipo de injusticia o donde sentimos que se violan nuestros derechos. La felicidad nos sirve para reconocer cuando algo nos brinda bienestar tanto a nuestro cuerpo como a nuestra mente. La aversión simboliza la existencia de aquellas cosas, situaciones o personas que nos impulsan a sentir rechazo o desagrado. Y así sucede con cada una de las emociones que diariamente se nos presentan a través de cada actividad rutinaria.

¿Por qué es necesario equilibrar nuestras emociones?

Las emociones son relativas, es decir, pueden tomar un rumbo tanto positivo como negativo, dependiendo de cómo nuestro cerebro analice cada situación. Ninguna emoción puede ser completamente positiva ni completamente negativa, debido a que, si se cree de esta forma y se llevan a cabo acciones en base a ello, causarían un desequilibrio en nuestras acciones, lo cual sí sería completamente negativo.

Una persona completamente positiva, es decir, que solo tenga sentimientos de felicidad, de bienestar y de regocijo no tendrá la capacidad de reconocer los momentos en donde pueda existir peligro o donde se pongan en duda sus derechos y su integridad. Asimismo, aquel individuo que es completamente negativo, es decir, que solo guarde sentimientos de culpa, de miedo, de tristeza o de rencor, no tendrá la capacidad para aprovechar las oportunidades, de gozar de buenos momentos o de llevar a cabo metas propuestas.

No existen emociones totalmente positivas o negativas; todas dependerán del lugar y de la situación que se nos presente, por ejemplo:

Imaginemos que nos despiden de nuestro lugar de trabajo, o que nos vemos afectados por alguna enfermedad, en ese momento será necesario gozar de un poco de optimismo para tomar el impulso necesario y lograr superar las diferentes adversidades (entiéndase que este optimismo no quiere decir que estemos llenos de alegría, ya que nadie siente alegría cuando le suceden cosas malas). Ahora bien, imaginemos que estas situaciones, en lugar de ocurrirnos a nosotros, le suceden a alguien a quien conocemos; ¿estaría bien alegrarse por el mal ajeno o lo ideal sería actuar en base a lo ocurrido? En ambos casos, sería necesario la existencia del positivismo para decir que “pudo ser peor y podrá solucionarse” y del negativismo para decidir instintivamente que “no sucederá de nuevo”.

Para que existan emociones positivas es necesaria la existencia de emociones negativas y para que existan sentimientos negativos es necesario que puedan diferenciarse de los sentimientos positivos. La capacidad que posee nuestro cerebro es impresionante; mas allá de la capacidad de utilizar el intelecto en un aspecto académico, nuestro cerebro puede reconocer situaciones de peligro (tanto física como emocionalmente) y a la vez hallarse haciendo, tal vez, cálculos matemáticos impresionantes.

¿Quien descubrió la inteligencia emocional y como se popularizo este concepto?

Este término fue utilizado por primera vez durante la década de los 90 por Peter Salovey y John Mayer, los cuales provenían de Harvard y New Hampshire respectivamente. Ambos se regían por la idea de aprender a controlar y regular los sentimientos y utilizarlos como guía para proceder ante distintas situaciones.

Este concepto, implementado por primera vez por Salovey y Mayer, fue basado en un modelo psicológico implementado anteriormente, dentro de la década de los 80, por Howard Gardner, al cual llamó “inteligencias múltiples”.

Sin embargo, fue Daniel Goleman quien popularizó este nuevo concepto llamado Inteligencia Emocional, en donde hacía referencia a distintas habilidades, como por ejemplo: Conciencia, autorregulación, optimismo, empatía y socialización.

Algunos tipos de habilidades emocionales según D. Goleman

  • Conciencia. Este tipo de habilidad nos permite determinar nuestra manera de expresarnos, cómo nos expresamos y como sentimos y pensamos en cuanto a determinadas situaciones. Nuestra conciencia será lo que nos ayude a diferenciar lo bueno de lo malo y actuar según sea el caso correcto.
  • Optimismo. Gracias al optimismo las personas han logrado desarrollar la capacidad de ser perseverantes ante distintas circunstancias, logran atacar y superar sus frustraciones, automotivarse para cumplir nuevos retos y superar pérdidas, etc. En líneas generales, esta habilidad es una de las más imprescindibles para que las personas logren alcanzar el éxito a pesar de las adversidades.
  • Autorregulación. Esta habilidad nos permite controlar nuestras emociones, nuestros impulsos y nuestras acciones. Gracias a la autorregulación los seres humanos podemos decir que hemos desarrollado la capacidad de pensar antes de actuar y decidir sobre nuestros estados de ánimo, controlar la ansiedad y diferenciar lo que debemos hacer sobre lo que no tiene caso resolver.
  • Empatía. Esta habilidad contribuye con el reconocimiento que realizan las personas respecto a lo bueno y lo malo que encuentran en los demás. A través de la empatía decidimos a quien brindarle confianza y a quién no. La empatía ayuda a establecer vínculos, mediante gestos verbales y no verbales, para reconocer los sentimientos de las demás personas. Esto sucede de manera inconsciente mediante la interpretación de señales no verbales, por lo general.
  • Socialización. Finalmente, esta habilidad, de la mano con todas las demás, será la que culmine enlaces con otras personas, es decir, la capacidad de socialización de cada persona estará determinada por las habilidades anteriores; haciendo uso correcto de la autorregulación, el optimismo o la conciencia, podrá determinarse si se establecerá o no una buena o mala relación social con los demás.

La capacidad que posee nuestro cerebro es impresionante; mas allá de la capacidad de utilizar el intelecto en un aspecto académico, nuestro cerebro puede reconocer situaciones de peligro (tanto física como emocionalmente) y a la vez hallarse haciendo, tal vez, cálculos matemáticos impresionantes.

De esta forma, se puede decir que uno de los enigmas descifrados por el hombre hasta hoy es la inteligencia emocional, ya que engloba y utiliza ambos lados del cerebro (arte y materia gris) para lograr un equilibrio perfecto que nos ayude a tomar las mejores decisiones en nuestras vidas.

La Inteligencia Emocional en el Coaching

Aunque muchas personas exitosas acuden al coaching para pulir sus habilidades, la mayoría quiere aprender a identificar las cosas positivas y negativas de su personalidad para fortalecer las positivas, evidentemente. A pesar del éxito, muchos líderes se ven afectados por elementos como:

  • La falta de paciencia
  • No saber escuchar a los demás
  • Querer tener siempre la razón
  • No darle el merecido respeto a los demás
  • La arrogancia

En casos como éstos, el coaching ha resultado ser efectivo, para redireccionar la forma en como se hacen las cosas comúnmente. Como la inteligencia emocional es una capacidad que se puede desarrollar en el transcurso del tiempo, el coaching puede mejorarla sustancialmente. Cuando los líderes que reciben coaching se muestran motivados en el aprendizaje de comportamientos y aceptan sugerencias de cambio que realmente rinden frutos, se les hace fácil dejar a un lado los aspectos negativos que mencionamos anteriormente y como resultado habrá un compromiso mayor por querer avanzar hacia otro nivel con el propósito de servir de inspiración a quienes los siguen.

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La escucha activa en el ámbito de la comunicación (I)

Escucha activa

La escucha activa en el ámbito de la comunicación

Escucha activa. Prestamos poca atención a la escucha, queremos hablar y que nos escuchen. La publicidad y la propaganda nos venden la idea de que merecemos ser escuchados y atendidos, pero poco se nos dice sobre cuando quienes debemos escuchar somos nosotros ni sobre las ventajas que ello tiene.

La mayoría de nosotros identifica el acto de escuchar con el de oír, y son cosas distintas. Veamos lo que significa cada uno según el diccionario de la Real Academia:

Escuchar: 1. tr. Prestar atención a lo que se oye.

Oír: tr. Percibir con el oído los sonidos.

Dicho esto, y obviando algunas definiciones por cuestiones prácticas, entendemos que el acto de escuchar no es lo mismo que el acto de recibir un estímulo con el aparato auditivo y decodificarlo según códigos que ya conocemos, en este caso, la lengua o el idioma. Oímos porque es una capacidad biológica, propia de nuestra especie, escuchamos porque desarrollamos la habilidad.

Esto nos aclara que son palabras próximas en significado, pero muy distintas en aplicación. Habiendo establecido estas diferencias básicas y necesarias, surge la siguiente pregunta:

¿Por qué no escuchamos, aunque creamos que sí?

Es frecuente que las personas a nuestro alrededor digan frases del tipo: “es que mi pareja no me escucha”, “es que nadie me escucha”. Y puede que esa persona tenga razón. Veamos porqué.

El modelo tradicional de comunicación que se nos enseña es, básicamente, este:

Emisor > mensaje > receptor

Prescindimos de algunos otros elementos del esquema para hacer sencilla la explicación. En todo caso, el modelo que señalamos está basado en los trabajos de ingeniería de la comunicación de C. Shannon, y el mismo está aplicado a máquinas.

Por tanto, nos acostumbramos a creer que oír es escuchar, que el solo hecho de percibir un sonido o una palabra equivale al fenómeno de la escucha. Estamos hablando de una equivalencia compleja que no tiene relación verdadera y que bien vale la pena ser revisada.

Damos por hecho que sabemos escuchar:

Asumimos que participar en una conversación asintiendo o estando “presente” implica que estamos escuchando. Craso error. Es entonces cuando surgen las “fallas en la comunicación” y los conflictos que, en algunos casos, llegan a ser insalvables.

Ignoramos que no somos máquinas y que no podemos recibir información tal como una máquina lo haría, simplemente porque no estamos preparados para ello. Por ejemplo, un radio recibe las ondas que se emiten desde una estación y las reproduce con gran fidelidad. Al menos, en cuanto a sentido, nada se pierde, las señales no deben ser interpretadas cuando el radio las recibe, solo reproducidas. No es este el caso para los humanos.

Al respecto, el biólogo chileno Humberto Maturana, señala que “no tenemos un acceso privilegiado a la verdad”. Por ejemplo, vemos algunos colores, y aunque tengamos una vista privilegiada, jamás alcanzaremos a verlos todos. El ojo humano percibe hasta 100 tonalidades y casi 1 millón de colores. Sin embargo, no podemos ver radiaciones como la ultravioleta. Nuestra biología no nos permite más. Distinguimos lo que podemos y lo que consensuamos. De este modo, hacemos interpretaciones de colores y de nuestras realidades. Lo que para algunos es un tipo de blanco, para otros puede ser beige. Y aquí es donde está el meollo de la escucha. En la subjetividad.

Escucha activa

La escucha activa mejora la calidad de nuestra comunicación

¿Cómo es que la escucha activa es un hecho subjetivo?

Habiendo aclarado y distinguido el hecho biológico del oír, avanzamos sobre la escucha, sobre lo que el sociólogo chileno Rafael Echeverría define como la suma de las acciones de oír e interpretar.

Es precisamente el hecho de no ser máquinas el que nos hace estructuras no triviales, esto significa que no vamos a responder siempre igual a los estímulos, por similares que estos últimos sean.

A los seres humanos nos condicionan diversos elementos. Todo acto de escucha estará enmarcado dentro de un contexto. Por ello es importante validar y establecer el marco de referencia dentro del cual nos dicen lo que nos dicen. Jamás será lo mismo escuchar una persona que nos hable sobre el ámbito laboral que sobre la relación afectiva que alguien tenga con nosotros.

Algunos ejemplos:

La escucha activa es fundamental en el ámbito laboral. Mejora la productividad y reduce los errores aliviando la carga de trabajo. En otro contexto, una conversación de pareja, tiene un marco de referencia que amerita un tipo de escucha muy especial con condiciones que deben ser atendidas con esmero según el grado de importancia que le demos a la relación. La escucha será el paso fundamental que nos servirá para diseñar lo que digamos, y lo que digamos nos abrirá o cerrará posibilidades con esa persona.

A veces nos perdemos oportunidades valiosas para escuchar y zanjar diferencias, solo porque no seleccionamos un momento adecuado para tener conversaciones. Pretendemos prestar atención a lo que nos dicen cuando nuestras interpretaciones estarán sesgadas por pensamientos sobre el trabajo, el estudio, discusiones con el jefe.

Aparte del contexto, también es importante revisar el estado emocional desde el que escuchamos. Nos condicionan nuestras emociones y nuestros estados anímicos, así que un mismo mensaje puede ser interpretado de formas distintas según el momento. No es lo mismo escuchar a alguien después de haber tenido un momento de enfado en el trabajo, que hacerlo tomándose un café. No es lo mismo escuchar para una persona que vive desde la resignación que desde la paz y la aceptación.

Este factor es vital y marca, como pocos, la subjetividad con que escuchamos. Visto que vivimos las emociones de forma distinta, escuchamos de forma distinta.

La escucha activa es determinada por nuestra historia

Aparte de estos dos elementos es necesario mencionar el rol que juega en la escucha la historia personal y colectiva de cada quien. Y es que los hechos que cada uno viva, determinarán, no solo la habilidad para escuchar, sino los intereses y las condiciones del acto en sí. No escucha lo mismo un abogado que un futbolista, ni un religioso que un ateo, ni una persona de 50 años que uno de 30. Nuestras experiencias particulares, nuestras profesiones u ocupaciones, determinan el acto de la escucha.

La historia colectiva también nos determina en cuanto moldea la forma en que interpretamos lo que escuchamos. Un español entenderá algo de lo que entiende un venezolano, cuando le mencionen la palabra socialismo, por similares que sean sus apreciaciones sobre el tema. Los tiempos, las vivencias y la exposición a ciertos actos determinan la escucha.

Podemos resumir que somos seres interpretativos y es fundamental saberlo para escuchar y entender que alguien dice lo que dice, pero que el otro escucha lo que escucha. De cualquier modo, la vida y la escucha activa… son del color del cristal con que se mire.

 

De La desesperanza Aprendida al Cambio Esperanzador

Indefensión aprendida

De La Desesperanza Aprendida Al Cambio Esperanzador

La desesperanza aprendida

Según la desesperanza aprendida hay momentos en la vida en que creemos que algo es imposible, aun cuando haya afirmaciones que sustenten lo contrario. Hay otros, en que somos incapaces de mostrar nuestro rechazo hacia determinadas acciones que amenazan o ponen en riesgo nuestra integridad física o moral.

El término desesperanza o indefensión aprendida es fruto de las pruebas que realizó un equipo dirigido por el psicólogo Martín Seligman. Demostró que un grupo de perros sometidos a descargas eléctricas… -estímulos aversivos incontrolables- (en principio los perros no tenían otra opción) perdió la respuesta de escape.

Cuando después se le presentaron alternativas para moverse y evitar la descarga no lo hicieron. De este modo, el grupo de perros se mostraba indefenso. Sin motivación alguna para desplazarse hacia un sitio seguro. No tenían otra reacción que la de permanecer en su sitio.

A partir de estos resultados, y con estudios posteriores en humanos, se determinó que quien experimenta la desesperanza aprendida, puede ver una situación, o la vida misma, desde un estado de resignación, con un “velo” que le impide ver alternativas para alcanzar sus objetivos o para evitar aquellas situaciones en donde es agredido. Es como si se volviera cómplice de su propia situación adversa.

¿Que ocurre cuando vivimos en la desesperanza o en la indefensión?

La teoría cognitiva, una de las teorías que explican lo que Seligman denomina “estado psicológico”, afirma que se produce un déficit en tres niveles específicos: emocional, cognitivo y motivacional.

Déficit emocional: surge una serie de trastornos psicofisiológicos que pueden conducir a la depresión con las implicaciones que ello tiene. Por ejemplo, en experimentos realizados con animales que aprendieron a estar indefensos, su nivel de actividad sexual disminuyó llegando, incluso, a la impotencia.

Déficit cognitivo: en este caso hay alteraciones en algunos neurotransmisores. Esto conlleva a una ralentización del proceso de aprendizaje en ámbitos diversos de la vida. No solo en el específico donde la persona estuvo expuesta a los estímulos incontrolables. Le cuesta procesar información y comete más errores.

Déficit motivacional: la persona se muestra desmotivada y ello se traduce en comportamientos y una corporalidad característica donde predominan los movimientos lentos, posiciones de sumisión, espalda encorvada, etc. Es su forma de expresar su “si nada va a cambiar, ¿para qué lo intento?

Y es que cuando aprendemos la desesperanza, nos sentimos rendidos. Es como si un atleta declarara su derrota antes del pistoletazo de salida. La indefensión como opción única implica frustraciones constantes, a pesar de que el ámbito en el cual se vivieron las experiencias desagradables haya sido uno solo.

La persona que atraviesa por este estado generalizó una situación aversiva y filtra su realidad a través de esta lente. Entonces termina convirtiéndose en profeta del desastre. La vía es una sola y conduce indefectiblemente al fracaso. Piensa que “haga lo que haga, nada va a cambiar, así que no tiene sentido intentarlo”. La presuposición de base que le caracteriza es la predictibilidad fatalista.

Ahora bien, en un mundo donde es tan difícil predecir lo que va a suceder:

¿Porque el desesperanzado no se atreve a cuestionar sus resultados?

La respuesta está asociada con el miedo y la necesidad de no exponerse al proceso que conlleva buscar nuevos resultados. Por ello, el primer paso es fundamental. Consiste en buscar esa evidencia histórica de que sí se puede y de que “lo único constante, es el cambio”.

Antes de abordar soluciones específicas, es importante ver más allá de nuestra “realidad”. Cuando creemos que no podemos cambiar algo, hablamos de nuestra realidad, no de la naturaleza propia de las cosas. Nada es absoluto.

Indefensión aprendida

¿Es el caso del elefante sujeto a un a cuerda mínima un caso de indefensión aprendida?

¿Hay casos de personas que hayan estado sometidos a la desesperanza aprendida tal como lo he estado yo?

Sí y no solo eso, sino que también superaron su situación y aprendieron a defenderse, a decir que no y a tener otra mirada con una riqueza de alternativas incluidas.

Se trata de desmontar la generalización, de particularizar entendiendo que el hecho de que nos haya sucedido algo que juzgamos como negativo, que nos haya sucedido en repetidas ocasiones no implica que tenga que ser siempre así.

Lo que piensas y lo que dices te define

Estamos determinados, entre otras cosas, por lo que pensamos y decimos. Nuestros pensamientos nos condicionan y nos hacen actuar de una u otra forma. Cuando hacemos proyecciones donde algo nos sale mal. Cuando asumimos que las cosas son como son… Estamos dando por sentado que el estado de indefensión es permanente. Sin embargo, vale la pena recordar que a la desesperanza aprendida le acompaña el apellido: “aprendida” No es una frase absoluta. Esto abre las puertas porque no nacimos así, sino que , por alguna razón lo que nos tocó vivir y que no pudimos controlar, lo aprendimos y lo hicimos parte de nuestra cotidianeidad.

La idea es que aprendamos nuevas rutas y que nos atrevamos a explorar y a cuestionar el juicio de que no tenemos control sobre nada en la vida. Se trata de pasar de la resignación a la ambición, por mucho o poco que cueste. Si no probamos la primera vez, jamás podremos guardar el registro del momento en que sí pudimos.

Somos seres de hábitos y en la medida en que practiquemos nuevas formas y las hagamos parte de nuestra rutina, entonces habremos aprendido el polo opuesto de la desesperanza o la indefensión: la esperanza.

Nada es absoluto, y es importante recordarlo, porque siempre estaremos expuestos a estímulos y hechos que no podemos controlar en ámbitos que muchas veces no imaginamos: la economía, el terrorismo, la política y un largo etcétera, que está diseñado para hacernos sentir lo más limitados posible. El optimismo y la evidencia de que sí podemos será fundamental en este tipo de casos donde sea necesario que ampliemos nuestras opciones.

Sociedades y personas diversas han vivido la desesperanza aprendida. Si ellos pudieron superarla y aprender que sí se puede, ¿por qué tú no?

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La Resiliencia, una forma de levantarse y seguir adelante

Coaching

La Resiliencia, una forma de levantarse y seguir adelante

La resiliencia permite a las personas desarrollar la capacidad de reinventarse y de adaptarse a los distintos cambios del día a día, a sobreponerse ante las dificultades y a lograr el éxito a pesar de los inconvenientes.

El camino a la felicidad puede ser arduo y truncado. Pero puede ser alcanzada llevando un estilo de vida que nos brinde la posibilidad de convertir las dificultades en oportunidades. Además, en cada estilo de vida y en cada persona podrán presentarse trabas o inconvenientes en donde se pondrán a prueba las habilidades y las fortalezas de cada uno. Es aquí donde entra en juego La Resiliencia

 

Lo que es la Resiliencia

Esta palabra es considerada una de las más hermosas debido a su significado tan profundo; deriva del latín “resilio”, que se refiere a “saltar hacia atrás, rebotar”. La resiliencia es la capacidad que adopta cada individuo de adaptarse a cualquier situación presente, habiendo superado anteriormente, y de manera astuta, momentos de dificultad; desde rupturas amorosas hasta alguna pérdida familiar o de cualquier tipo.

La resiliencia es, en realidad, un estado habitual del ser humano, debido a que cada persona enfrenta distintas situaciones con frecuencia y se sobrepone a cada una de ellas. Sin embargo, mantenerse constantemente en un estado resiliente implica enfrentar gran cantidad de obstáculos que probablemente afecten las emociones de las personas, pero indudablemente logrando la posibilidad de aprender del pasado y de cada situación que pueda presentarse.

La Resiliencia

Las personas resilientes salen fortalecidas de las situaciones difíciles.

 

Características de una persona resiliente

Las personas resilientes no solo saben superar momentos de dificultad, además de ello, comienzan a actuar y hacer nuevos planes y llevar a cabo nuevas ideas a partir de cada aprendizaje. Una persona resiliente puede pensar y hacer cosas de manera positiva manteniendo y aceptando la realidad tal cual se presenta, creen fielmente en sus capacidades y logran identificar los problemas y mejorar a partir de ellos. Para ellos los problemas son un motor.

Este no es un estado de “sanación” al cual sea fácil llegar. Quien goza de un estado de resiliencia podrá establecer relaciones productivas, relaciones sanas con familiares, amistades y otras personas. También podrá aceptar los cambios como hechos necesarios que contribuirán con su crecimiento personal. Conservando siempre los pensamientos en perspectiva para lograr cuidar de sí mismo sin permitir que tales esperanzas se conviertan en quimeras.

¿Puede ser este un método para gozar de salud mental?

Efectivamente, la resiliencia ha sido implementada en la psicología como un método para alcanzar la salud mental. Este nuevo concepto de resiliencia se basa en un concepto de la física en donde un material consigue regresar a su estado original luego de haber sido deformado por algún tipo de fuerza.

Esto fue utilizado para descubrir la habilidad que logran desarrollar las personas para superar sucesos trágicos e imprevistos. La resiliencia permite tener actitud positiva en las distintas oportunidades y en cualquier entornos. Modifica la perspectiva de cada persona al fortalecer sus debilidades.

Como en cada ámbito de la vida hay varios tipos de problemas, existen también distintas formas de resiliencia, estas son:

  • Resiliencia individual: esta se refiere a la capacidad de adaptación las personas, pero cada una por sí misma. Este tipo de resiliencia, en un sentido laboral, por ejemplo, se convierte en un método efectivo. Si dentro de una empresa existe un engranaje que no esté funcionando, toda la maquinaria fallará. Si, por el contrario, todas las piezas funcionan correctamente, la empresa funcionará a la perfección. Este mismo ejemplo puede explicarse en un sentido personal.
  • Resiliencia grupal: en este caso la resiliencia se convierte en un proceso de adaptación de manera colectiva. Aquí un líder le brinda a los demás las herramientas necesarias que les ayudarán a reaccionar ante cualquier problema o dificultad.
  • Resiliencia ambiental: la naturaleza también desarrolla la capacidad de recuperar el equilibrio. Sucede después de haber pasado por algún tipo de perturbación (lluvias, sequía, fuego, movimiento de tierra, etc). A este tipo de adaptación se le llama resiliencia ambiental.
  • Otros tipos de resiliencia pueden encontrarse en un ámbito psicológico, jurídico, sociológico, organizacional, tecnológico, etc.

El control emocional, el optimismo, la simpatía, entre otras características, son solo algunas de las posibilidades que brinda mantenerse en un estado de resiliencia que, claramente, significan gozar de salud mental.

Algunos hábitos que pueden ayudarte a superar los problemas

Muchas personas suelen caer en “huecos” emocionales tras sufrir una pérdida. Los fracasos o las ruptura emocionales son oportunidades para la resiliencia. Pero son contadas aquellas personas que logran superar tales problemas de manera optima y rápida. Algunos suelen tardar más que otros. En ciertas ocasiones, se requerirá de ayuda profesional (como la terapia gestalt ) para lograr superar dichos problemas y comenzar nuevamente con nuevos objetivos de vida. Sin embargo, siempre es posible prevalecer ante las adversidades. Recuperar ese positivismo es necesario para plantearse nuevas metas, cumplirlas y sobresalir ante ellas.

  • Asumir las dificultades y aprender de ellas de manera optimista y positiva. Ninguna crisis emocional es insuperable.
  • Confiar en tus capacidades de superación y en tu potencial. Cada persona tiene la capacidad de ser la mejor versión de sí misma.
  • Ser objetivo y pensar con claridad. Las oportunidades de éxito están en todas partes, solo hay que saber observarlas y desarrollarlas.
  • Mantener relaciones con personas positivas que te impulsen hacia el éxito. Las relaciones familiares sanas y las relaciones con personas que te ayuden a mantener la esperanza mantendrán un equilibrio entre la realidad y la posibilidad de cumplir nuevas metas.
  • Ser flexible a los cambios sin intentar controlar cada situación y mantener la vida con humor. Darle ese toque jocoso a las situaciones siempre es una buena manera de aligerar cargas, además de ayudar a serenar la mente.

Contáctanos si crees que podemos ayudarte a enfrentarte a las situaciones adversas.

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Autoestima ¿Cómo es que la formamos y cómo podemos mejorarla?

La resiliencia se puede trabajar

Autoestima ¿Cómo es que la formamos y cómo podemos mejorarla?

La autoestima no es otra cosa que el aprecio y la valoración que alguien siente hacia sí mismo, hacia sus capacidades y sus habilidades. Este aprecio está fundado en creencias y juicios de valoración que tienen verificación interna y externa.

Debemos señalar que la verificación principal nos conduce a la última de ellas. Porque la información que recibe todo ser humano en sus primeras etapas proviene de cuanto aprendemos y percibimos del exterior. No nacemos con una autoestima determinada. La aprendemos con base en las cosas que nos pasan, sobre todo en nuestro primeros años.

Por ejemplo, un niño de dos años ríe a carcajadas y a nadie parece importarle que el sonido de su risa pueda incomodar. Su cerebro entiende que reírse de ese modo está bien y que nada debería cambiar porque su comportamiento es motivo de alegría para otros. Se siente, de alguna forma, reconocido y validado.

Nuestra autoestima habla del mundo que vemos

Imaginemos ahora que el mismo niño tiene cuatro años y que, en plena reunión familiar, suelta una carcajada que recibe comentarios de desaprobación. Por ejemplo: “Para ya de reírte así que me molesta”.

El niño, quien siempre se ha reído del mismo modo, entiende que esa forma de manifestarse está mal. Surge entonces un choque de escenarios que afectan su identidad y se genera una situación que toma forma cuando el niño adquiere su “uso de razón”, hecho que sucede cercano a los siete años de edad.

Gracias a su raciocinio y a las críticas que recibe, puede llegar a interpretar que las cosas que hace están mal. Que él mismo está mal, que es tonto. Que nada de lo que hace gusta, que es inútil y otras ideas del mismo tipo.

Así pasa el tiempo y ese niño llega a la adolescencia. La etapa en la que termina de formar su identidad y en la que busca pertenecer y sentirse aceptado. La etapa en la que consolida su sistema de creencias. Después de haber recibido años de críticas, de prohibiciones que antes no tenía y de comentarios acerca de otras personas, incluso de su mismo rango de edad, asume que él no es suficiente, que no es digno de amor o que todo lo que hace está mal. Termina de consolidar su propia “realidad”. 

Autoestima

“Si tienes la capacidad de amar, ámate a ti mismo primero” Charles Bukowski

¿Qué nos hace pensar que las cosas que creemos o que nos dicen sobre nosotros son ciertas?

Una de las presuposiciones de la PNL (la más famosa) dice lo siguiente: “el mapa no es el territorio”. Esto tiene una traducción más sencilla y trivial: “cada quien tiene su propia realidad”. Los seres humanos basamos nuestros mundos y nuestros mapas en interpretaciones.

Dicho así, el camino para mejorar tu autoestima presenta alternativas que tal vez no habías visto. Regresemos al origen del tema para plantear otra parte del proceso por el cual tomamos una experiencia y la convertimos en un modelo incuestionable.

¿Por qué alguien que recibe una crítica acerca de su risa termina por creer que todo con respecto a él está mal?

La respuesta es sencilla: nos gusta (y a veces nos conviene) generalizar. Si un día tomamos un cable con la parte de cobre expuesta y sentimos la corriente eléctrica, asumimos que así va a ser siempre. Clasificamos aquella acción como una verdad absoluta. Por supuesto, en ese contexto la generalización es funcional. Porque nos protege, pero… ¿qué pasa cuando creemos que cometer un “error” hace que seamos tontos, inútiles o incapaces?

Es entonces cuando generamos conversaciones que nos maltratan, que dejan ver nuestra poca o ausente estima.

Mejora tu autoestima reconociéndote y reconociendo a los demás

Una vez que crecemos y podemos hacer un examen consciente de las cosas que escuchamos sobre nosotros, podemos hacernos preguntas claves para desmontar esas creencias que nos invalidan.

¿Quién dice que debo ser perfecto? Detrás de muchos problemas de autoestima hay unas autoexpectativas altas, por lo general cercanas a la perfección. Todos cometemos “errores”, es parte de nuestra naturaleza. Cuando nuestros estándares son excesivamente altos, nos es más difícil querernos a nosotros mismos porque viviremos insatisfechos y decepcionados la mayor parte del tiempo.

¿Quién es la persona que me hace las críticas? Antes que mencionemos algún lazo consanguíneo o relacional específico, debemos decir que es un “ser humano”, por lo cual estamos en presencia de otro ser imperfecto que se equivoca tanto como nosotros.

Sucede que nuestras figuras de autoridad terminan moldeando muchos de nuestros comportamientos con sus comentarios. No suele ser lo mismo que un padre le llame tonto a su hijo, a que lo haga un desconocido. Cuando entendemos que aquello que nos decía una figura de autoridad no tiene por qué ser cierto, damos un paso adelante. Nos hacemos responsables de nuestro ser.

Comenzamos, casi enseguida, a valorarnos y conseguimos que sí somos capaces. Nos abrimos a ver las cosas que hemos hecho bien en la vida. Para tener una autoestima fuerte es importante ejercitarla. Recordar las evidencias que tenemos de nuestros logros. De esos momentos en los que tenemos comprobación de que hemos actuado de forma.

 Si tú no fueras tú, ¿qué te dirías para tener una mejor autoestima?

Las personas con poca autoestima suelen tener diálogos internos maltratadores, conversaciones recriminatorias hacia sí mismo, ataques ante la más mínima equivocación. Vale la pena revisar qué es eso que nos decimos en nuestro accionar cotidiano. Tener amor propio no siempre resulta fácil, pero si vas a convivir contigo las 24 horas del día, los 365 días de la semana, ¿cuáles serían las cosas que te dirías para lograr una autoestima ideal?

A pesar de los temas de autoayuda, las sugerencias y el resto de literatura que encontramos a nuestro alcance no siempre es fácil descubrir dónde nos estamos traicionando y cuales son las conductas y pensamientos limitantes que nos impiden tener una autoestima equilibrada. A través de la terapia gestalt podemos restituirla hasta recuperarnos por completo e incluso convertirnos en personas resilientes que superan la adversidad y salen reforzados. Si quieres más información puedes contactarnos a través del correo el teléfono o las RRSS.

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Life Coaching. ¿Qué es?

Life coaching

Life Coaching. ¿Qué es?

Puede que a lo largo de nuestra vida, atravesemos distintos episodios de los cuales creemos que no existe salida. Momentos marcados por el desanimo y el estancamiento a diferentes niveles. En lo personal, profesional, sentimental, no hay un límite para sentirnos aminorados por las circunstancias que se presentan. Es aquí donde entra en juego el life coaching.

Su nombre en la actualidad life coach o coaching personal, es un anglicismo que puede ser traducido como “entrenar”. De ahí que el coaching sirva para modificar o entrenar el estado de nuestra mente para lograr distintas metas, o ampliar nuestras habilidades. La verdad se puede mejorar distintos aspectos a través de esta técnica.

Este método de orientación se ha hecho muy popular en años recientes. Ha servido como una herramienta eficaz para que personas puedan seguir creciendo personalmente. Que mejoren algunas situaciones en su vida. Guiados por un coach especializado que conozca a fondo sus necesidades, y le preste la motivación y las herramientas para alcanzar el objetivo.

Esta terapia no solo tiene enfoque en lo personal, sino que se puede recibir orientación en otros ámbitos como el profesional, organizacional o incluso deportivo. Conoce un poco más acerca de su definición.

¿Qué es el Life Coaching?

Si te preguntas qué es el life coaching, debes entender que es un tipo de orientación enfocada a maximizar el desarrollo de nuevas habilidades, al cumplimiento de metas o a la superación de ciertas circunstancias. Esto se logra a través del cambio de perspectiva, o el refuerzo de valores indispensables como el compromiso, el trabajo o la responsabilidad.

Y si del ámbito personal se trata, esta técnica de orientación busca producir cambios a profundidad que ayudan a mejorar las relaciones interpersonales, se cumplan metas individuales, o se trace un nuevo proyecto de vida en el que se explote tu pleno potencial humano. Con la motivación y guía de un coach profesional todo ello es posible.

Con este método puedes lograr distintas mejoras en ti, como persona. Un simple cambio de perspectiva es útil para cambiar de paradigma, desenvolverte mucho mejor ante ciertas situaciones, o aceptarte con tus errores y virtudes. Son infinitas las posibilidades de mejoría y crecimiento como persona.

El éxito se hace tangible por medio de las vivencias y las experiencias de superación que la persona es capaz de lograr. El aprendizaje de nuevas habilidades, el ascenso a un mejor puesto de trabajo, virtudes que no conocías sobre ti, o hasta solamente con ver las cosas de modo positivo, es el resultado final de una buena orientación.

Life coaching

El “Life Coaching” ayuda a las personas que quieren mejorar la calidad de vida y las relaciones personales

Técnicas del Life coaching o Coaching Personal

La persona encargada de guiar el proceso de coaching emplea algunas técnicas para hacer reaccionar a quien recibe la terapia. Lo ideal es crear un ambiente que fomente el cambio y la identificación de las barreras que cercan al coachee.

Algunas de ellas pueden resultar poco convencionales para quienes las reciben, pero están alineadas con el mismo propósito.

Escuchar al Otro

El entrenador está en la capacidad de escuchar a su cliente para detectar el problema, analizar y formular la estrategia para generar el cambio. A través de un diálogo unipersonal, se puede conocer la causa de cualquier problema.

Preguntar lo Correcto

Si se hacen las preguntas correctas, o incluso a veces en tono defensivo, el coach puede provocar un cambio de inmediato en la persona, que lo lleve a tomar una posición de ataque y defensa, y le permita darse cuenta de lo que por cuenta propia, no es capaz de ver.

Motivación como Progreso

Un coach profesional está en la obligación de motivar a cualquier persona para lograr el progreso durante todo el proceso. Con palabras de aliento, recomendaciones y sugerencias, puede crear un ambiente de confianza que impulse a quien recibe la orientación.

Papeles en el Proceso de Coaching

Durante este proceso solo son suficientes solo dos personas para comenzar la orientación. El coach (el entrenador) y el coachee, quien recibe el entrenamiento. Es primero está encargado de orientar y acompañar durante un tiempo al cliente, hasta que cumple con el plan trazado desde el inicio.

Con sus acciones, este entrenador busca generar el cambio necesario que haga reaccionar al coachee. Es importante obligar el cuestionamiento. Corregir lo que puede obstaculizar el crecimiento y desarrollo personal. La adopción de una perspectiva diferente promueve el análisis introspectivo, y detectar las fallas con facilidad.

El coachee (o la persona que recibe la terapia) no sabe qué cambios hacer, o cuales herramientas implementar para producir lo que realmente quiere en su vida diaria. El entrenamiento personal va a moldear su estado mental para conseguir metas personales o profesionales.

Ventajas del Coaching Personal

Realmente son muchas las ventajas de las que se puede gozar luego de recibir orientación a través del coaching personal.

Vas a poder cumplir tus metas. Con el asesoramiento adecuado vas a poder definir objetivos claros, que te faciliten su cumplimiento. Al tener un plan pre visualizado, te esforzarás por algo en específico.

Te conocerás mejor ti mismo. Por medio del análisis introspectivo y el interrogatorio acucioso del coach, conocerás cosas de ti que no sabías.

Desarrollarás nuevas habilidades. Creemos no ser capaces? Si recibimos la motivación suficiente o nos esforzamos un poco más, podemos desarrollar habilidades que fortalezcan nuestra personalidad.

El coaching personal no debe ser visto jamás como un castigo. Es una enseñanza que nos permita vislumbrar el camino para desarrollar una mejor versión de nosotros mismos.

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Inseguridad. Cómo puede afectar la inseguridad a tu círculo social?

Inseguridad emocional

Inseguridad, descubre como puede afectar la inseguridad a tu círculo social

Dentro de un círculo social, ya sea grande o pequeño se encuentran personas de distintos gustos y actividades. También de diferentes actitudes y formas de ver la vida, el problema es que no todos se toleran. Por eso cuando existe inseguridad en una o mas personas, el círculo social se ve afectado.

Inseguridad ¿Qué es?

La inseguridad tiene varias definiciones, pero en general es la falta de seguridad en una persona o decisión. Pero la inseguridad puede ser hasta una condición emocional que sufren algunas personas por el miedo a que las cosas no salgan acordes a sus expectativas.

La inseguridad se puede presentar en distintos casos, por ejemplo, antes de entrar en una zona desconocida física o emocionalmente. También existe en el campo laboral, cuando no estamos seguros de lo que hacemos en el trabajo. Pero hoy te hablaremos de aquellas personas que adoptaron la inseguridad como una actitud. La “inseguridad en un o mismo”.

Esa inseguridad que algunos llaman “emocional”, una sensación de temor, nerviosismo y hasta malestar. La inseguridad es capaz de llevarte a un estado de autodevaluación de tus capacidades y actitudes.

Inseguridad emocional

En algunas personas la inseguridad se convierte en una actitud crónica

Como afecta en tu círculo social

Existen muchas maneras de ver un círculo social, pueden ser amistades o incluso tu familia. Todos tienen distintas actitudes, formas de pensar y gustos, pero se complementan para llevarse bien. El problema es cuando una persona siente inseguridad y lo transmite a este círculo social. Ahí empiezan a verse ciertas situaciones como soledad, contagio y malas actitudes. Si hay alguien en nuestro círculo social con estas actitudes, probablemente ya has visto esto:

  • Soledad

Las personas inseguras tienden frecuentemente a no querer hacer ciertas cosas. Cuando se trata de un grupo y existe una persona insegura, simplemente se aleja de los planes y conversaciones. Eso empieza a generar soledad en las personas inseguras, ya que no todos toleran este tipo de actitud.

Cuando te quieras dar cuenta, las personas no te tendrán en cuenta ni siquiera para hacer cosas banales. Es una actitud que a algunos se les contagia y a algunos les atemoriza. Te podrías quedar solo… si tú eres la persona insegura del grupo.

Recordemos que las personas que sufren de inseguridad le tienen temor a muchas cosas y no tienen auto confianza. Tratan de evitar a toda costa hacer algo con otras personas y eso no es una actitud para nada sociable. Por lo general, las personas inseguras tienden a quedarse con un círculo social muy pequeño.

  • Contagio de actitud

Cuando las actitudes de inseguridad en una persona dentro de un círculo social son muy fuertes, se pueden contagiar. Este es el problema más grande de una persona insegura dentro de un círculo social, ya que sin intención de hacerlo, puede contagiarlo y lo hace y se crea una mala influencia.

Es como una mala energía a la que empieza a afectar no a uno, sino a varias personas. El círculo social funciona con actitudes, emociones y la energía de cada una de las personas. Si contagias a la primera persona, probablemente el grupo va a empezar a llenarse de inseguridad.

Es lo mismo que ocurre cuando hay una persona muy optimista dentro de un grupo. Todos se contagian, hacen cosas optimistas y el grupo empieza a funcionar de otra manera (Si lo aplicas a una persona insegura suena como la peor idea que jamás se te haya ocurrido 😉

  • Malas relaciones

No estamos hablando específicamente de las relaciones amorosas, sino de las relaciones con otras personas. Cuando eres muy inseguro, esa misma inseguridad te lleva a conocer y sentirte atraído por personas igual de inseguras o más que tú y te empiezas a relacionarte mucho más con ellos por un principio de atracción de las actitudes.

¿Qué significa todo esto? Que tu inseguridad va a crecer más de lo normal. No solo eres inseguro, sino que te empiezas a relacionar con personas que pueden tener más inseguridad que la tu mismo. Esto genera un círculo social totalmente inseguro y salir de ese “sitio”, es más difícil de lo que piensas.

Un círculo social negativo y con actitudes inseguras, te genera más inseguridad de la que tienes. No aporta nada bueno para tu vida ni para tu progreso como persona. Y cuando te encuentras dentro de este círculo social hasta puedes llegar a sentir inseguridad con la familia.

Pudiste leer con detenimiento? Ser inseguro o conocer a alguien inseguro puede ser negativo para el círculo social pero no por eso vamos a dejar de socializar con ciertas personas. Debemos tener presente que si no quieren progresar, no nos va a aportar nada bueno a nosotros ni a las personas presentes en nuestro círculo social. Si tú eres esa persona, deberías buscar ayuda o la manera de mejorar esta actitud mediante un proceso terapéutico .

 

 

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Resiliencia. 4 Características de las personas resilientes

Resiliencia, distingue esta cualidad de algunas personas

La parte psicológica de una persona lo es todo: Como se comporta, como habla con las demás personas, como enfrenta al trabajo e incluso como se divierte… Algunos quedan marcados por las cosas del pasado, pero la resiliencia puede ser muy practica para superarlas y hacerse más fuertes. Implica una gran capacidad para superar experiencias del pasado.

¿Qué es la resiliencia?

Etimológicamente, la resiliencia es el término utilizado para las personas que han sufrido situaciones traumáticas y las han superado.

La resiliencia no es una cualidad innata, existen cualidades que se transmiten entre las generaciones de una familia. Esta cualidad se puede incluso aprender con tratamientos psicológicos adecuados. Ya que el término fue aplicado a las ciencias sociales y el comportamiento humano, como mencionamos anteriormente.

Se basa en como afrontamos situaciones del pasado sin afectarnos en el presente. Es una especie de flexibilidad para que las situaciones “traumáticas” no se reflejen en nuestro comportamiento. Existen personas que nacen con esta cualidad de que “no les afecte nada”. Sin embargo, muchos se pasan la vida aprendiéndola.

No existe edad para la resiliencia

La resiliencia se puede reconocer incluso en niños de hasta 5 años, ya que muchos nacen con esta cualidad. Es decir puede verse en todas las edades del hombre desde niños a ancianos, sin restricción y de forma natural. Pero dentro es recomendable que se enseñe a los niños desde la edad más temprana.

Hablamos de aplicarlo, ya que la resiliencia puede ser enseñada con prácticas psicológicas. Si se empieza a aplicar en los niños en época de desarrollo puede ayudar a afrontar las situaciones cotidianas. Que no te de miedo que tu hijo aprenda sobre la resiliencia ya que le va a servir para su futuro.

Los padres que enseñan la resilencia a niños menores a 10 años, tienen más probabilidades de que se superen a sí mismos en etapas de socialización con otros niños. Por eso la resilencia es tan importante en los niños, recuerda que no hay edad para aplicarla.

Hábitos de personas con resiliencia

A las personas resilientes se las diferencia del resto de las personas gracias a ciertas características y hábitos. Los estudios psicológicos provienen de los años 60, incluso el termino ha sufrido algunos cambios. Anteriormente la resiliencia se conocía como una cualidad innata, que solo algunos podían estar beneficiados de ella:

  • Son muy flexibles:

    No solo para aceptar las situaciones del pasado, sino para las situaciones actuales. No se dejan llevar por una opinión, en realidad analizan todas las posibilidades antes de actuar. Incluso son capaces de cambiar su opinión, aceptan que se equivocaron y son muy confiables.

  • Sin límite de creatividad:

    El 90% de las personas resilentes tienen esta característica envidiada por muchos. Esta característica de la creatividad sobrepasa el promedio de personas “creativas”, incluso se piensa que mucho de los visionarios en el mundo de la innovación, son personas resilentes gracias a su creatividad.

  • Siempre positivos:

    Las personas resilentes siempre se encuentran en un estado positivo y optimista. También tienen un círculo muy optimista, su círculo social es muy parecido  como son ellos para evitar descontentos. Piensan que al rodearse de personas optimistas y positivas, pueden lograr un mejor progreso y mantener la misma actitud.

  • No son controladores:

    Las situaciones a veces se salen de control, pero las personas resilentes no intentan controlarlas a la fuerza, en realidad son más flexibles ante las situaciones. Una persona resiliente sabe que se puede tener el control de alguna situación, pero no de todas.

Después de ver 4 de los hábitos más frecuentes de las personas con esta cualidad es fácil distinguir la diferencia entre una persona común y una persona con esta cualidad. Si quieres aprender más sobre los hábitos de las personas resilientes te invitamos a que sigas leyendo este post.

La resiliencia se puede trabajar

Todos podemos convertirnos en personas resilientes con un poco de esfuerzo

¿Cómo se puede aprender?

Es cierto que es una cualidad que puede aprenderse, pero no todo el mundo tiene la capacidad de aprenderla. Sin embargo, para eso están los psicólogos y los terapeutas, para adaptar los tratamientos a cada tipo de persona. Para aprender acerca de la resiliencia, el primer paso es visitar a uno de ellos.

No porque tengamos un problema o porque estemos “locos”, sino para adaptarnos a procesos específicos. La resilencia incluso se puede aprender por cuenta propia, siempre y cuando se tenga la voluntad. Aunque si hace falta motivación y hay baja autoestima  probablemente será un poco más difícil y necesitemos un poco más de ayuda.

Aprender acerca de la resiliencia, es aprender de las situaciones, errores y aciertos de nuestro pasado. A través de la terapia gestalt podemos convertirnos en verdaderos resilientes. Siempre habrá un pequeño recuerdo que nos hace característicos, como somos realmente, pero se trata de superarlo. Las personas resilientes no tienen problema al superarse a sí mismas, hay que poner muy buena voluntad en ello.

Quieres saber más sobre la resiliencia?

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