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Elevator Pitch, el arte de transmitir nuestras ideas

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Elevator Pitch: como transmitir el ADN de un proyecto

Que es el “Pitch” o “Elevator pitch”

Elevator pitch y el ADN. Nuestro ADN tiene toda nuestra información genética. Es irrepetible para cada uno de nosotros, pero al mismo tiempo, contiene todos los datos necesarios que se van a transmitir de generación en generación. Eso es, justamente, lo que debe ser un “elevator pitch”  un discurso que versa sobre la esencia de un proyecto.

Debe ser un discurso original, pues, ahí es donde estará el valor distintivo del proyecto que quieras vender, y debe tener esos datos precisos y relevantes de los que se va a enterar quien te escuche porque, precisamente, son esos rasgos particulares los que van a causar impacto una vez que los transmitas.

Usa lenguaje sencillo y define aquellas palabras poco conocidas

Es común que algunas personas pretendan parecer más importantes, o con más conocimientos, a través del uso de palabras complejas que pocas personas conocen. ¿El resultado? Una audiencia que no se entera sobre qué le están hablando. Si eres de los que hace esto, estás saboteando tus propias aspiraciones de vender tu proyecto. Mantenlo simple

La ventaja de utilizar un lenguaje claro, es que nadie tendrá que dedicarle energía a pensar en qué significa determinada palabra, manteniendo su enfoque en lo verdaderamente relevante, o sea, en lo que ofreces. Si hay alguna palabra poco conocida o poco usada en tu “elevator pitch”que debas mencionar, defínela de forma sencilla.

Usa gestos ilustradores para impactar con tus cifras y conceptos

¿Sabías que más de 80 mil perros son abandonados cada año en España? Eso equivale a la misma cantidad de gente que cabe en el Santiago Bernabéu con todos sus asientos llenos”

Este es solo un ejemplo de lo que puede lograr una cifra explicada con un escenario que cualquiera se imagina. Y es que el cerebro humano piensa en imágenes. Por lo cual es mucho más sencillo que imagines cosas que conozcas y que sean un punto de referencia bien establecido. Aprovecha este tipo de recursos para elaborar tu “Elevator Pitch”

Esto aspecto es muy útil si vas a pedir una contribución porque permitirá que, quien tenga dudas en contribuir, vea la cifra que solicitas como algo de lo cual se pueda desprender fácilmente.

Por ejemplo: “Un niño del tercer mundo puede alimentarse todos los días, durante 2 semanas con tan sólo 8 euros, lo mismo que gastas en un bocadillo o en un par de cafés”.

Elevator Pitch o elevator speech

“Elevator Pitch” o “Elevator Speech”

El momento más adecuado: entorno y circunstancia

Si está programado que tengas una intervención en un evento, entonces este punto no tendrá particular relevancia.

Pero como nunca se sabe cuando aparece una oportunidad para exponer tus ideas y vender tu proyecto, es importante que entiendas que no siempre va a ser adecuado que hagas tu elevator pitch”.

Imagina que consigues que esa persona con la que habías deseado hablar desde hace mucho tiempo te escuche. Sin embargo, su cara de hoy es de muy poco amigos. No hay otra,,, mantienes la estrategia pero cambias la táctica?…

Que hacer entonces?

Es preferible que dejes para otra oportunidad ese discurso tan valioso porque pudieras llegar a resultar inoportuno o antipático. Como la primera impresión es la que cuenta, no te te arriesgues a crear una imagen desfavorecedora sobre ti. Esto te cerraría posibilidades en un próximo encuentro.

Si, en cambio, juzgas que el riesgo de tener un contacto verbal es más bien de nivel medio, muéstrale empatía y comienza tu diálogo con unas disculpas (la cortesía es un gran ablandador de ceños fruncidos) Pídele su tarjeta o número de contacto y pregunta por un momento en el que puedas hablarle (para que no caigas en la vieja trampa del “no te preocupes que yo te llamo”) 

Usa este tipo de verbos y persuade mejor con tu “elevator pitch

Somos seres de acción. Nos cuesta estar sin nada que hacer. Aún cuando creas que no estás haciendo algo, estás pensando. Esto es algo a lo que le puedes sacar mucho provecho.

La línea entre persuadir e imponer es muy delgada, así que usa verbos en imperativo, pero revisa el entorno y la circunstancia.

Un verbo en imperativo es aquel que motiva a la acción. Ej” Haz, piensa, párate, abrázame.”

Pero es importante que cuides las formas para que puedas aprovechar esta posibilidad. Si abusas de este tipo de verbos, habrá quien se pueda ofender.

Digamos que este elemento de la oración es efectivo como mandato. Una vez que tienes una conexión con la otra persona o con la audiencia. Los verbos en imperativo son ideales para cerrar diálogos. Ej: “Ahora que ya conoces cómo puedes ayudar a las personas sin techo, rellena el formulario… Haz tu donativo y ayúdanos a tener un mundo mejor”

Menos palabras son más efectivas

Sé breve con tu mensaje. Un “elevator pitch” no debería sobrepasar los 3 minutos. La cantidad de palabras ideales para mencionar durante este lapso es de aproximadamente 550. Esta recomendación se desprende de un estudio realizado por la profesora Emma Rodero de la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Afirma que la velocidad a la que deberíamos hablar es de unas 170 palabras por minuto. La comunicación humana es bidireccional así que concluímos que ante esta cantidad de palabras el cerebro humano puede prestar mayor atención a un determinado mensaje.

Ordena tu discurso y guía a tu audiencia

Como en toda historia o narración que hagas, el esquema básico consiste en una introducción, un desarrollo y un final. Lo importante de que ordenes las ideas según un orden, ed manera que la audiencia tendrá mayores posibilidades de mantenerse concentrada siguiendo el hilo argumental.

Por poco que parezca el tiempo para un “elevator pitch”, tres minutos con una coherencia narrativa, resultan muy poderosos si los esquematizas de esta forma.

No es lo que dices, sino como dices tu “Elevator Pitch”

Aristóteles ya hablaba del Pathos (capacidad de generar emociones a través de las palabras) hace más de 2000 años. Sin embargo, el término también se utiliza para el carácter que se le imprime a un discurso.

Algunas cifras afirman que solo el 7% del resultado de la comunicación, tiene que ver directamente con las palabras. Entonces, ¿qué pasa con el porcentaje restante?

Hay una serie de elementos no verbales paralelos al lenguaje que intervienen para que un “elevator pitch” sea realmente efectivo. Por ejemplo, el tono y volumen de la voz, la gestualidad, la dicción, la energía que se le imprima al discurso.

Los grandes líderes del mundo son conocidos por hacer presentaciones cargadas de emocionalidad. Por citar un par de ejemplos, están el recordado Steve Jobs y el ex presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Obama.

El entrenamiento y la práctica hacen al maestro

Dar un discurso o hacer un “elevator pitch” no es una tarea sencilla. Lo cual no significa que sea imposible o tortuosa. En la medida en la que te abres a aprender o hacer un curso y a practicar vas a poder dominar toda una serie de elementos que te harán persuadir mejor con tus ideas. Si ya estás aquí, es porque acabar de dar el primer paso. si quieres más sugerencias puedes considerar lo que GANANCI tiene que decirte sobre el elevator pitch

 

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Inseguridad. Cómo puede afectar la inseguridad a tu círculo social?

Inseguridad emocional

Inseguridad, descubre como puede afectar la inseguridad a tu círculo social

Dentro de un círculo social, ya sea grande o pequeño se encuentran personas de distintos gustos y actividades. También de diferentes actitudes y formas de ver la vida, el problema es que no todos se toleran. Por eso cuando existe inseguridad en una o mas personas, el círculo social se ve afectado.

Inseguridad ¿Qué es?

La inseguridad tiene varias definiciones, pero en general es la falta de seguridad en una persona o decisión. Pero la inseguridad puede ser hasta una condición emocional que sufren algunas personas por el miedo a que las cosas no salgan acordes a sus expectativas.

La inseguridad se puede presentar en distintos casos, por ejemplo, antes de entrar en una zona desconocida física o emocionalmente. También existe en el campo laboral, cuando no estamos seguros de lo que hacemos en el trabajo. Pero hoy te hablaremos de aquellas personas que adoptaron la inseguridad como una actitud. La “inseguridad en un o mismo”.

Esa inseguridad que algunos llaman “emocional”, una sensación de temor, nerviosismo y hasta malestar. La inseguridad es capaz de llevarte a un estado de autodevaluación de tus capacidades y actitudes.

Inseguridad emocional

En algunas personas la inseguridad se convierte en una actitud crónica

Como afecta en tu círculo social

Existen muchas maneras de ver un círculo social, pueden ser amistades o incluso tu familia. Todos tienen distintas actitudes, formas de pensar y gustos, pero se complementan para llevarse bien. El problema es cuando una persona siente inseguridad y lo transmite a este círculo social. Ahí empiezan a verse ciertas situaciones como soledad, contagio y malas actitudes. Si hay alguien en nuestro círculo social con estas actitudes, probablemente ya has visto esto:

  • Soledad

Las personas inseguras tienden frecuentemente a no querer hacer ciertas cosas. Cuando se trata de un grupo y existe una persona insegura, simplemente se aleja de los planes y conversaciones. Eso empieza a generar soledad en las personas inseguras, ya que no todos toleran este tipo de actitud.

Cuando te quieras dar cuenta, las personas no te tendrán en cuenta ni siquiera para hacer cosas banales. Es una actitud que a algunos se les contagia y a algunos les atemoriza. Te podrías quedar solo… si tú eres la persona insegura del grupo.

Recordemos que las personas que sufren de inseguridad le tienen temor a muchas cosas y no tienen auto confianza. Tratan de evitar a toda costa hacer algo con otras personas y eso no es una actitud para nada sociable. Por lo general, las personas inseguras tienden a quedarse con un círculo social muy pequeño.

  • Contagio de actitud

Cuando las actitudes de inseguridad en una persona dentro de un círculo social son muy fuertes, se pueden contagiar. Este es el problema más grande de una persona insegura dentro de un círculo social, ya que sin intención de hacerlo, puede contagiarlo y lo hace y se crea una mala influencia.

Es como una mala energía a la que empieza a afectar no a uno, sino a varias personas. El círculo social funciona con actitudes, emociones y la energía de cada una de las personas. Si contagias a la primera persona, probablemente el grupo va a empezar a llenarse de inseguridad.

Es lo mismo que ocurre cuando hay una persona muy optimista dentro de un grupo. Todos se contagian, hacen cosas optimistas y el grupo empieza a funcionar de otra manera (Si lo aplicas a una persona insegura suena como la peor idea que jamás se te haya ocurrido 😉

  • Malas relaciones

No estamos hablando específicamente de las relaciones amorosas, sino de las relaciones con otras personas. Cuando eres muy inseguro, esa misma inseguridad te lleva a conocer y sentirte atraído por personas igual de inseguras o más que tú y te empiezas a relacionarte mucho más con ellos por un principio de atracción de las actitudes.

¿Qué significa todo esto? Que tu inseguridad va a crecer más de lo normal. No solo eres inseguro, sino que te empiezas a relacionar con personas que pueden tener más inseguridad que la tu mismo. Esto genera un círculo social totalmente inseguro y salir de ese “sitio”, es más difícil de lo que piensas.

Un círculo social negativo y con actitudes inseguras, te genera más inseguridad de la que tienes. No aporta nada bueno para tu vida ni para tu progreso como persona. Y cuando te encuentras dentro de este círculo social hasta puedes llegar a sentir inseguridad con la familia.

Pudiste leer con detenimiento? Ser inseguro o conocer a alguien inseguro puede ser negativo para el círculo social pero no por eso vamos a dejar de socializar con ciertas personas. Debemos tener presente que si no quieren progresar, no nos va a aportar nada bueno a nosotros ni a las personas presentes en nuestro círculo social. Si tú eres esa persona, deberías buscar ayuda o la manera de mejorar esta actitud mediante un proceso terapéutico .

 

 

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Resiliencia. 4 Características de las personas resilientes

Resiliencia, distingue esta cualidad de algunas personas

La parte psicológica de una persona lo es todo: Como se comporta, como habla con las demás personas, como enfrenta al trabajo e incluso como se divierte… Algunos quedan marcados por las cosas del pasado, pero la resiliencia puede ser muy practica para superarlas y hacerse más fuertes. Implica una gran capacidad para superar experiencias del pasado.

¿Qué es la resiliencia?

Etimológicamente, la resiliencia es el término utilizado para las personas que han sufrido situaciones traumáticas y las han superado.

La resiliencia no es una cualidad innata, existen cualidades que se transmiten entre las generaciones de una familia. Esta cualidad se puede incluso aprender con tratamientos psicológicos adecuados. Ya que el término fue aplicado a las ciencias sociales y el comportamiento humano, como mencionamos anteriormente.

Se basa en como afrontamos situaciones del pasado sin afectarnos en el presente. Es una especie de flexibilidad para que las situaciones “traumáticas” no se reflejen en nuestro comportamiento. Existen personas que nacen con esta cualidad de que “no les afecte nada”. Sin embargo, muchos se pasan la vida aprendiéndola.

No existe edad para la resiliencia

La resiliencia se puede reconocer incluso en niños de hasta 5 años, ya que muchos nacen con esta cualidad. Es decir puede verse en todas las edades del hombre desde niños a ancianos, sin restricción y de forma natural. Pero dentro es recomendable que se enseñe a los niños desde la edad más temprana.

Hablamos de aplicarlo, ya que la resiliencia puede ser enseñada con prácticas psicológicas. Si se empieza a aplicar en los niños en época de desarrollo puede ayudar a afrontar las situaciones cotidianas. Que no te de miedo que tu hijo aprenda sobre la resiliencia ya que le va a servir para su futuro.

Los padres que enseñan la resilencia a niños menores a 10 años, tienen más probabilidades de que se superen a sí mismos en etapas de socialización con otros niños. Por eso la resilencia es tan importante en los niños, recuerda que no hay edad para aplicarla.

Hábitos de personas con resiliencia

A las personas resilientes se las diferencia del resto de las personas gracias a ciertas características y hábitos. Los estudios psicológicos provienen de los años 60, incluso el termino ha sufrido algunos cambios. Anteriormente la resiliencia se conocía como una cualidad innata, que solo algunos podían estar beneficiados de ella:

  • Son muy flexibles:

    No solo para aceptar las situaciones del pasado, sino para las situaciones actuales. No se dejan llevar por una opinión, en realidad analizan todas las posibilidades antes de actuar. Incluso son capaces de cambiar su opinión, aceptan que se equivocaron y son muy confiables.

  • Sin límite de creatividad:

    El 90% de las personas resilentes tienen esta característica envidiada por muchos. Esta característica de la creatividad sobrepasa el promedio de personas “creativas”, incluso se piensa que mucho de los visionarios en el mundo de la innovación, son personas resilentes gracias a su creatividad.

  • Siempre positivos:

    Las personas resilentes siempre se encuentran en un estado positivo y optimista. También tienen un círculo muy optimista, su círculo social es muy parecido  como son ellos para evitar descontentos. Piensan que al rodearse de personas optimistas y positivas, pueden lograr un mejor progreso y mantener la misma actitud.

  • No son controladores:

    Las situaciones a veces se salen de control, pero las personas resilentes no intentan controlarlas a la fuerza, en realidad son más flexibles ante las situaciones. Una persona resiliente sabe que se puede tener el control de alguna situación, pero no de todas.

Después de ver 4 de los hábitos más frecuentes de las personas con esta cualidad es fácil distinguir la diferencia entre una persona común y una persona con esta cualidad. Si quieres aprender más sobre los hábitos de las personas resilientes te invitamos a que sigas leyendo este post.

La resiliencia se puede trabajar

Todos podemos convertirnos en personas resilientes con un poco de esfuerzo

¿Cómo se puede aprender?

Es cierto que es una cualidad que puede aprenderse, pero no todo el mundo tiene la capacidad de aprenderla. Sin embargo, para eso están los psicólogos y los terapeutas, para adaptar los tratamientos a cada tipo de persona. Para aprender acerca de la resiliencia, el primer paso es visitar a uno de ellos.

No porque tengamos un problema o porque estemos “locos”, sino para adaptarnos a procesos específicos. La resilencia incluso se puede aprender por cuenta propia, siempre y cuando se tenga la voluntad. Aunque si hace falta motivación y hay baja autoestima  probablemente será un poco más difícil y necesitemos un poco más de ayuda.

Aprender acerca de la resiliencia, es aprender de las situaciones, errores y aciertos de nuestro pasado. A través de la terapia gestalt podemos convertirnos en verdaderos resilientes. Siempre habrá un pequeño recuerdo que nos hace característicos, como somos realmente, pero se trata de superarlo. Las personas resilientes no tienen problema al superarse a sí mismas, hay que poner muy buena voluntad en ello.

Quieres saber más sobre la resiliencia?

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Cómo integrar al equipo para tener una organización más productiva

Cómo integrar al equipo para tener organizaciones más productivas

Como afecta la motivación del equipo a la marcha de la organización?

El mundo empresarial requiere cada vez más de equipos cohesionados que avancen en una misma dirección. Las exigencias de las organizaciones son el fruto de una evolución histórica que tiene como punto de partida la revolución industrial. Crecen de manera exponencial con la revolución digital.

Desde aquel momento, mucho hemos recorrido hasta el día de hoy, pero los objetivos de las empresas siguen siendo muy similares.

Ante esta situación y el avance del enfoque humanista, se hace indispensable el desarrollo de estrategias que armonicen estos dos aspectos.  Después de todo…

Las organizaciones marchan al ritmo al que lo hace su personal y los equipos que la conforman.

Un equipo tiene rasgos distintivos que lo hace único. Hay historias  que lo determinan, modos operativos, rasgos lingüísticos, creencias y modos de ver el mundo. Una vez que nos detenemos y adentramos sobre estos rasgos,  tenemos un bosquejo básico de lo que es su cultura organizacional.

Ahora bien, ¿por qué es importante conocer este concepto? Porque nos servirá para conocer la personalidad de la organización. Las características de las personas y los equipos que deberían integrarla. Es frente a este planteamiento que aparece la primera cuestión, ¿es este equipo coherente con una cultura organizacional determinada?

Una primera idea sobre la cultura del equipo

A veces confundimos lo profundo con lo complejo. Un primer acercamiento a la cultura de una organización, pasa simplemente por sondear a la parte más antigua del equipo, porque son ellos quienes conocen los relatos fundadores, las creencias más arraigadas, los casos de éxito y también los de fracaso.

Teniendo esta información podemos hacernos una idea básica de los comportamientos generales de la organización y de un equipo determinado. Los absolutismos son poco eficaces para ampliar posibilidades, así que aclaramos que los datos recabados en esta parte del proceso no siempre aplican al resto de las personas. A veces, ni siquiera se corresponden con la cultura mencionada. Son solo un primer acercamiento donde pueden comenzar a aparecer contradicciones, y con ellas, las consecuentes desmotivaciones que no permiten tener equipos alineados con un objetivo en común.

Integración de equipo es igual de productividad

La cohesión del equipo se traduce en una mayor productividad.

¿Cómo mantener motivado a un equipo?

Una vez que tenemos trazas del marco en el que cohabita un equipo, es fundamental entender su naturaleza humana. Y es que en ocasiones pensamos en personas que desempeñan una labor y olvidamos que su vida es amplia en otros aspectos, pareja, hijos, familia, economía, etc.

La motivación de un equipo no es algo que se pueda trabajar sobre terreno inestable. Es necesario reconocer cuáles son las situaciones que le inquietan. Aquí vamos siempre de lo particular a lo general, de la base a la punta. Por eso es necesario saber lo que le pasa a las personas, y para ello, lo ideal es indagar a través  de encuestas (muchas de ellas anónimas) que sirvan para conocer la visión y el enfoque de cada integrante.

Por supuesto, una encuesta como mero formalismo pierde su sentido. Las acciones consecuentes deberían ser proactivas y brindar retroalimentación al equipo. 

Personas más felices y atendidas, son personas que producen mejores resultados.

Es importante hacer un inciso sobre el apartado de los resultados. Esta variable no depende exclusivamente de la atención a las necesidades de satisfacción de las personas, sino que también a sus capacidades y habilidades para desempeñar su rol.  Un equipo bien capacitado, podrá desempeñar mejor sus labores. Para motivar a los equipos conviene realizar actividades de team building periódicamente.

Otro aspecto a destacar es el planteamiento de “objetivos ecológicos”, esto es, aquellos que beneficien a las personas  del equipo y a la organización.

Cada objetivo debe estar enmarcado dentro de condiciones de satisfacción y garantía claras. Con un plazo consensuado y establecido, de preferencia, en conjunto.  Cuando la opinión de alguien es tomada en cuenta, su cerebro genera hormonas de la gratificación. Es un hecho antropológico: “nos gusta pertenecer  a un clan”, a un equipo. Entonces, mayor sentido de pertenencia equivale a mayor motivación.

Cuando se fijan metas con fechas límite, se genera un compromiso mucho más fuerte, lo cual hace que el equipo priorice sus actividades y se predisponga a la consecución de los objetivos. Además, se deben incluir estándares que permitan reconocer cuando el equipo alcance lo que planeó. ¿Cómo saber cuándo un edificio está terminado si antes no hemos aclarado cómo debe lucir cuando esté listo? ¿Qué pasaría si alguien o el equipo completo no logran su cometido con las condiciones planteadas? Todo ello debe ser descrito antes de cualquier proyecto.

La comunicación efectiva

El tema de describir los puntos clave nos da pie a otro aspecto relevante para tener equipos motivados: es la comunicación efectiva.

Aunque este sea un apartado muy extenso para incluirlo en este artículo, es necesario recalcar la importancia de usar modelos comunicativos flexibles, donde no se imponga solo el mandato de un líder.

En resumen, todo lo que ya mencionamos confluye en uno de los roles principales dentro de una organización, el líder. No navega un barco sin su capitán. Tampoco lo hace un equipo ni la organización sin un líder que se preocupe por el éxito y el bienestar de su gente. Este rol es de vital importancia y debe estar a cargo de una persona capacitada.

Beneficios de tener equipos cohexionados

En un equipo bien integrado los beneficios son múltiples. Los errores terminan convirtiéndose en retroalimentación que redunda en el desarrollo de sus integrantes.

Cada opinión cuenta y termina aportando soluciones a las diversas situaciones que se presenten en una organización. Las ideas se consiguen con menos embudos y circulan más libremente generando nuevas visiones. El respeto por la visión del mundo de cada integrante termina por convertirse en la norma.

En materia de resultados,  es notoria la mejoría que se da en la utilización de recursos y materiales físicos de la organización y en materia de productividad.  Una vez más, nos referimos al sentido de pertenencia para señalar cómo disminuyen casos de robo y degradación de la infraestructura por parte del personal  . Cada empresa se encargará de hacer el balance inicial para tener estándares con los cuales comparar sus propios beneficios.

Un equipo integrado, en cualquiera de las líneas de la organización, funcionará como una argamasa resistente. Será capaz de afrontar y solventar los retos constantes que aparezcan.

 

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¿Podemos aprender a identificar nuestros miedos?

Las cosas que más tememos ya nos han ocurrido en la vida (Robin Williams)

No podemos identificar el miedo si no sabemos lo que es:

Los miedos forman parte de las personas, algunos no los afrontan, solo aprenden a convivir con ellos. Pero para poder afrontar tus miedos, primero debes aprender a identificar tus miedos. Por eso hoy te vamos a dar un par de tips e información para identificar tus miedos más grandes.

¿Qué es el miedo?

El miedo es la sensación generada por el peligro, ya sea real o imaginario. Psicológicamente el miedo está asociado con la ansiedad y para referirse al miedo extremo, se utiliza la palabra terror. Todos lo padecen alguna vez, incluyendo a los animales.

El miedo provoca angustia, ansiedad, multitud emociones y un estado afectivo diverso dentro de la persona que lo padece. Cuando el miedo se vuelve muy extremo puede convertirse en una fobia.

Las diversas corrientes psicológicas han buscado los métodos suficientes para identificar y superar los miedos. Hasta ahora han encontrado resultados, pero para superarlos primero debes aprender a identificarlos. Eso es lo que te vamos a enseñar a continuación, a cómo identificarlos para luego afrontarlos.

Identificar miedos

Podemos superar el miedo si aprendemos a identificarlo

Identificar miedos

Es fácil pensar a qué le tememos, pero es mucho más difícil identificar cuáles son nuestros miedos más grandes. Hay una pequeña diferencia entre ambas, es fácil aprender a distinguir la diferencia. A continuación te vamos a dar 3 tips para identificar tus miedos más grandes:

  • Analiza tus temores

Para poder identificar tus miedos más grandes, primero debes comenzar analizando cada uno de tus temores. Puedo ser un temor a las animales, a los payasos e incluso a los climas. Una vez puedas analizar e identificar cada una de las cosas que te aterra, será mucho más fácil.

Los miedos más pequeños también tienen relación con los miedos más grandes, como las fobias. Siempre que tengas en cuenta qué realmente te da miedo, puedes relacionarlo para enfrentarlo poco a poco. Es una medida pequeña para ir enfrentado miedos pequeños, pero que también son relevantes, un primer paso.

Debes aprender a analizarlo todo, sentarte un momento y pensar ¿Qué realmente me aterra? Sea lo que sea. Analizar todos los temores, por más pequeños que sean, significa que damos un primer paso de buena voluntad para superarlo. También tenemos que ser sinceros con nosotros mismos para poder analizarlos en profundidad.

  • Piensa en lo que te impide hacer

Los miedos tienen la gran característica de no permitirnos hacer ciertas actividades. Por ejemplo, alguien con miedo a las alturas nunca podría disfrutar lanzarse de un paracaídas. Cuando tienes un miedo grande, primero analízalo y piensa que no deja hacerte por tenerle miedo.

Muchos de los miedos se encuentran enlazados a malas experiencias, también debemos a aprender a superar estos recuerdos traumáticos para empezar a hacer lo que el miedo nos impide hacer. Parece algo difícil, pero primero debes analizar qué no te deja hacer para empezar tener ganas de hacerlo.

Si, aunque no lo creas, solo lo podremos afrontar cuando empezamos a hacer lo que nos impedía. Todos los miedos nos impiden hacer algo, aunque sea el miedo a hablar en público. Debes ser consciente del primer paso y empezar a pensar en ¿qué no te permite hacer este miedo?

  • Intenta afrontarlo

Hay una diferencia grande entre un temor y un miedo, el temor puede ser un susto por algo pequeño. En cambio, el miedo es algo más que eso, ya que te impide hacer actividades, relacionarte con algunas personas e incluso continuar con tu vida profesional y personal.

Puedes hacer la prueba, intenta afrontar algo que te da temor y si lo puedes hacer a la primera, no es un miedo grave del que tengamos que preocuparnos, aun así debemos prestarle atención ya que este mismo temor, puede tener alguna relación com los miedos más grandes que tienes en tu vida.

Si no lo puedes superar, aunque lo intentas y lo intentas, significa que es un miedo grave. Si te da pavor enfrentarte a este miedo, significa que necesitas ayuda para poder superarlo.

Aunque comenzar a afrontarlos no es fácil, identificar tus miedos es el primer paso para empezar a superarlos.

Si ya tienes muy claro cuál es tu mayor miedo, puedes estudiar el terreno para afrontarlo. Se debe tener algo de paciencia. No todo el mundo puede afrontar sus miedos, una vez los haya identificado, sin ayuda. No todos tenemos las mismas cualidades y formas de afrontar los miedos.

La identificación es un buen comienzo, incluso es la mitad del trabajo para superar el miedo. Si sigues estas sugerencias vas a tener muy claro cuáles son tus miedos más grandes y vas a poder comenzar un proceso para superarlos. Si a través de este proceso tomas conciencia de que “SOLO NO PUEDES”, no te preocupes porque nosotros podemos ayudarte a tener éxito en esta tarea ya sea con la ayuda de un psicólogo o terapeuta a través de un proceso terapéutico o mediante unas sesiones de coaching individual

 

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5 claves para perder el miedo escénico

5 claves para perder el miedo escénico

El miedo escénico es parte del proceso y desarrollo de una persona. Algunos lo dominan de una forma rápida a otros ni siquiera les afecta pero a la mayoría de los mortales nos supone un proceso llegar identificar y superar el miedo escénico. En cualquier caso sabemos que es uno de los problemas más frecuentes cada vez que nos encontramos en un escenario o ante el compromiso de hablar ante una audiencia.

Que es el miedo escénico?

El miedo escénico o pánico escénico es uno de los padecimientos mas frecuentes. Se conoce como un estado que reduce la efectividad con la que nos comunicamos, bloqueando las actividades expresivas. Es considerado incluso como una enfermedad que tiene tratamiento y por supuesto hay formas de evitarlo o superarlo.

Muchos asocian el miedo escénico a una fobia social, ya que no son capaces de presentarse y hablar en público. También es un trastorno de ansiedad y podría ser un indicador de baja autoestima, ya que algunos de los que lo padecen no son capaces de valorar positivamente lo están haciendo en ese momento.

El miedo escénico tiene mucho que ver con el nivel de seguridad y confianza de la persona. Por lo que se imaginan sobre lo que dirán otras personas e incluso por lo que piensan ellos mismos. Pero todo tiene solución, sigue de cerca nuestros puntos claves y aprenderás a dominar el miedo escénico o contrata ya una sesión individual de oratoria y estaremos encantados de ayudarte a superarlo.

5 claves para dominar el miedo escénico

Identificar el miedo escénico

Puntos clave

Perder el miedo escénico no es tan fácil, pero no significa que sea imposible. Ya lo dijimos, es una condición que se puede superar, siempre y cuando se tenga voluntad para ello y se pongan los medios y el trabajo. A continuación te vamos a presentar 5 puntos clave para perder el miedo escénico:

  • Relaja el cuerpo

Antes de cada presentación, debes tener algún método de relajación. Puede ser yoga o puede ser tomar jugos cítricos (disminuye la presión arterial), pero que sea algo que te funcione. Tanto el cuerpo como la mente se relajarán y tendrás más frescura ante el público.

No sirve de nada preocuparse todo el día porque te vas a parar en público, esto genera nervios. Cuanto más despejes tu mente y tu cuerpo y te sientas en paz, todo saldrá bien. No todos los métodos funcionan con todas las personas, debes encontrar la forma de relajarte que mejor te funcione a ti.

  • Conoce y domina el tema

Uno de los errores más frecuentes al exponernos en público, es no saber que decimos realmente. Ocurre mucho en las personas que se sienten seguros de ellos mismos, pero no conocen el tema. Si dominas el tema, te expresas con más confianza.

Si se trata de un tema nuevo y abstracto para ti, investiga lo que sea necesario. Cuando te pones frente a un público que si conoce del tema si crees que tú no, vas a sentir tanto pánico que te va a temblar la voz, asegúrate de lo que dices, trabaja… estudia.

  • Encontrar puntos focales

Cuando padeces de miedo escénico y te pones frente al público, probablemente mirar fijamente a ciertas personas sea la peor decisión que hayas tomado. Mirar fijamente a alguien te puede provocar desconfianza, nervios y según los gestos o reacciones… hasta pensar que lo haces mal.

La mejor forma de evitar esto es encontrar puntos focales, a donde mirar mientras estamos en un escenario. Tampoco debemos mirar siempre a la nada, ya que podría interpretarse como una falta de respeto a los que te ven. Pero siempre debes encontrar esos puntos donde ganas más confianza contigo mismo.

  • Grábate a ti mismo

También puedes decirle a alguien que te grabe, la idea es poder visualizar como lo hiciste. No va a ser ni la primera ni la ultima vez, debes aprender de los errores. Si lo hiciste mal, sabrás en que te equivocaste observándote a ti mismo.

Cuando te ves a ti mismo, puedes identificar como te mueves, como hablas e incluso que gestos haces. De esta manera, puedes ver tus particularidades para que te ayuden a perder el miedo escénico. Puedes repetirlo tantas veces como quieras, así irás mejorando  cada vez que lo intentes y fijando lo que hacer bien.

  • Pregunta después de hacerlo

Ya sea una conferencia, el público de una obra de teatro o un par de personas, pregunta siempre como lo hiciste. Tampoco le preguntes a todo el mundo 😉  debes saber de quién tomar sugerencias. Tienes que preguntarle a personas que sean capaces de dar una crítica constructiva para mejorarte a ti mismo.

También puedes preguntarles a otras personas “¿Cómo lo hacen?” y aprender de ellos. Incluso es recomendable invitar a personas que son capaces de ayudarte a mejorarte a ti mismo. Siempre y cuando tengan la capacidad, el conocimiento y la experiencia para dar una crítica efectiva para perder el miedo escénico. Si quieres avanzar no dejes de preguntar!

Recuerda que no todos somos iguales y probablemente alguna de estas claves no van a funcionar. Toma lo que te sirva y deshecha el resto. O también puedes aplicar las mismas claves pero utilizando otros métodos. Por ejemplo alguien puede decirte: “porqué no intentas relajarte con yoga?” Esto sería una buena sugerencia pero quizá ya lo hayas intentado y no te ves a ti mismo haciendo yoga… entonces en lugar de relajarte con yoga, puedes relajarte escuchando tu música favorita y estimulándote con algo alegre y positivo.

Prueba estas claves y si aún así crees que puedes necesitar ayuda profesional no dudes en contactarnos.

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Porqué hablar en público es un trampolín para tí?

Por qué hablar en público sí es para ti?

Pocas cosas en la vida son tan importantes como una buena oratoria. Y es que somos lo que hacemos, y por tanto, lo que decimos.  Proyectamos nuestras ideas, logramos acuerdos, enamoramos, persuadimos, todo gracias al lenguaje, a lo que decimos y, sobre todo, a cómo lo decimos.

Entonces, ¿por qué no prepararnos para ello?

Las razones son varias. Lo primero que la mayoría de personas menciona, incluída tú, es el hecho del miedo a hablar en público. Es como si hablar delante de varias personas resultara infinitamente distinto de la forma tradicional en la que hablas con solo un individuo.

El miedo es una emoción que nos protege. Entendiendo esto, ¿de qué nos protege el llamado “miedo escénico? De poco al parecer, porque si lo analizamos con detenimiento, un orador está dentro de un entorno donde poco puede resultar peligroso para su existencia.

Entonces, nos damos cuenta de que el miedo tiene que ver más con lo que esperamos que otros piensen de lo que decimos y no con lo que le pueda pasar a nuestra integridad física.  Cuando ello sucede, hemos puesto la autoridad de nuestra capacidad para hablar en público afuera, lo que en psicología se conoce como locus de control externo. Lo ideal es retomar el poder sobre nuestras decisiones y valorar lo que somos capaces de hacer.

cursos hablar público

Está demostrado que es posible aprender a hablar en público

La oratoria no es difícil, si te abres a aprender.

Otro de los muros que existen culturalmente sobre el concepto de la oratoria es que esta es difícil. Es común que, incluso reconocidos empresarios, con evidencias claras de que son exitosos en muchos ámbitos de su vida, eviten hablar en público escondiéndose detrás del juicio de que ser un buen orador es difícil. Nada más alejado de la realidad.

La oratoria es como la mayoría de las actividades que realizamos en la vida diaria: una capacidad a la espera de ser trabajada para convertirla en habilidad. Hablar en público es como montar bicicleta. No se aprende si no te subes en una. Así de simple.

Las creencias que a muchos le impiden comenzar a ser un buen orador son varias. Comencemos por mencionar el hecho de que normalmente confundimos lo “nuevo” con lo “difícil”. Aclaramos este asunto haciendo uso de la metáfora anterior.  No se puede, aunque queramos, montar bicicleta de forma correcta a la primera. Mantener el equilibrio y lograr una sincronía óptima para pedalear y rodar al mismo tiempo requiere dedicación y práctica. ¿por qué hay quienes piensan que hablar en público es un asunto de talento y no de preparación y aprendizaje?

Tal vez se deba al hecho de que vivimos en la sociedad de lo inmediato. Queremos todo ya y pocas veces estamos dispuestos a evolucionar a pasos comedidos, prudentes. Queremos hablar en público y hacer uso de una oratoria providencial tan rápido como sea posible, lo cual nos genera unas expectativas difíciles de alcanzar que, a la larga, terminan convirtiéndose en auto-saboteadores.

Reconocer que no sabemos

Usaremos el marco de la Ontología del Lenguaje para salvar este obstáculo frente al hecho de hablar en público. Una de las declaraciones fundamentales para abrirse a aprender es la declaración de ignorancia. Aprendemos mejor cuando soltamos la ilusión de que todo lo sabemos y nos abrimos a ser enseñados.

Para ejemplificar lo anterior, parafraseemos a Robert Dilts, uno de los autores que más ha aportado al estudio de la PNL, quien menciona en uno de sus libros que “querer no es poder, sino que  también hay que abrirse a…”.

La voluntad es una parte importante del aprendizaje, pero lo es más, el poder decir con propiedad “no sé y me abro a aprender, me abro a ser enseñado”. Es aquí cuando nuestro curso sobre oratoria con PNL toma mayor significado.

El sistema educativo moderno premia el saber. Premiar lo opuesto sería un absurdo. Pero lo que sí debería reconocer es a quiénes manifiestan sin tapujos su “no saber”. Porque es ahí donde se abre la posibilidad de aprendizaje. Al fin y al cabo, grandes personajes de la historia son reconocidos por tener la humildad de declarar que “solo saben que no saben nada”. Por ejemplo, Sócrates, nada más y nada menos que el creador de la primera escuela de Oratoria.

Aprende a hablar en público para lograr eso que quieres.

La oratoria y su uso correcto son un trampolín para lograr cosas insospechadas. Basta con echar una ojeada a los grandes líderes políticos y empresariales de la historia. Steve Jobs, sobresale en estas categorías y se le recuerda por sus dotes para cautivar con sus discursos.  Martin Luther King es otra muestra de lo que la posteridad guarda para aquellos que saben enamorar a las masas.

A los conocimientos sobre oratoria que se han transmitido a través del tiempo, se le suman nuevas técnicas. Técnicas y teorías de estudio, cada vez más efectivas. Todos los avances apuntan a formas prácticas de mejorar y desarrollar las habilidades para convertirse en un gran orador. Mucho ha llovido hasta nuestros días desde que Aristóteles mencionó elementos de la comunicación verbal como el logos, el pathos y el ethos.

La PNL es una muestra de ello. No solo nos aporta técnicas probadas, sino que nos permite conocer nuestros mapas o visiones del mundo acerca del hecho de hablar en público, permitiéndonos así, abrirnos al aprendizaje y predisponernos desde un estado de ánimo potenciador. Sometemos entonces las creencias comunes sobre la oratoria a un marco proactivo. Aprenderás así a hablar en público desde una experiencia transformadora, capaz de potenciar tus recursos para comunicarte con grupos en ámbitos tan diversos como el educativo o el empresarial.

Si deseas convertirte en un orador profesional, revisa nuestra agenda de cursos y apúntate a nuestras formaciones disponibles en Madrid donde te acompañaremos a desarrollar todo tu potencial.

 

 

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¿Porqué Tenemos Miedo a Hablar en Público?

3 de cada 4 personas tiene a “miedo a hablar en público”

¿Miedo a hablar en público? ¿Quién no ha sentido alguna vez algún tipo de ansiedad al hablar ante un público? Pensamientos como “en que hora le dije a mi jefe que hacía yo la presentación” o “seguro que me quedo en blanco y hago el ridículo” u ”ojalá me atreviera a ir un evento de Networking pero no me atrevo…” son habituales para muchas personas.

Cursos para superar el miedo a hablar en público

Vemos al público como a un feroz león?

Según un estudio de la universidad de California, hasta un 75% de la población es decir, tres de cada 4 personas padece miedo a hablar en público o sufre algún tipo de ansiedad cuando se enfrenta a esta situación.

Curiosamente es una fobia tan común que llega a situarse por encima del miedo a las arañas, a volar e incluso a la muerte. ¿Podríamos decir entonces que preferimos morirnos antes que ponernos ante un público?

Y es que no es para menos! Ya que las respuestas fisiológicas a ese miedo son muchas y no resultan nada agradables. Las piernas nos tiemblan, se nos acelera el pulso, nos tiembla la voz, nuestra lengua se niega a cooperar, nos falta la respiración. Nos sentimos nerviosos, evaluados y expuestos.

 ¿Que pasa dentro de nosotros para que se produzcan estas reacciones?

Existen diferentes teorías de porque sentimos ese miedo. Una de las más consolidadas defiende que este reflejo se activa cuando sentimos una atención desmesurada sobre nuestra persona. Lo cual tendría su origen en la época en la que el predecesor del homo sapiens era acechado por algún depredador en su conquista de las estepas africanas. Teniendo solo dos respuestas: o huir o hacerle frente.

Ante una situación así en la que nos sentimos observados y amenazados nuestra amigdala-cerebral reacciona. (una parte del cerebro que fundamentalmente se encarga de procesar las emociones) Activa nuestras glándulas adrenales, dos regiones que se encuentran en la parte superior de los riñones. Éstas empiezan a segregar la hormona de la adrenalina. Cuando esta adrenalina recorre nuestro cuerpo nos provoca todas esas reacciones fisiológicas de nerviosismo e incluso malestar.

Otra razón habitual por la que sentimos miedo es ante la idea de que nos faltan las habilidades necesarias para ponernos ante un público.

Pero existen más motivos. Hay personas que sienten ese miedo por experiencias vividas no positivas que continuamente disparan su miedo al fracaso. En este caso lo mejor será comenzar por identificar esos pensamientos paralizantes para sustituirlos por otros más positivos. Las técnicas basadas en PNL, visualizaciones, técnicas de respiración, relajación muscular… serán muy útiles. En El Trampolín te daremos a conocer toda clase de herramientas encaminadas a superar este miedo y a afrontar las situaciones que lo provocan  con garantía de éxito.

¿Necesitamos ese miedo?

La respuesta sería que “quizás si”. Lo más importante de todo es que nos atrevamos a mirar a ese miedo cara a cara. Que lejos de verlo solo como algo negativo y horrible, lo veamos como algo necesario o que puede llegar a formar parte del motor de la comunicación. Necesitamos ese grado de adrenalina para ponernos ante un público. Siempre que hayamos aprendido a mantener a raya esa ansiedad para que no nos paralice, esos nervios nos ayudarán a activarnos y tener la energía.

Ahora ya sabemos que sentir ansiedad ante un público es absolutamente normal. Incluso positivo ya que tan sólo se trata de una reacción de nuestro cerebro (el mismo que nos protegía del león). Ya podemos enfrentarnos a ese público que de momento no nos va a comer 😉

La buena noticia es que puedes superar este miedo con nuestros  cursos de hablar en público , que te ayudarán a superar con mayor seguridad las situaciones de estrés asociadas a la comunicación ante un público y se reucirán considerablemente el grado de ansiedad provocado por éstas.

 

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¿Cuántas Cosas Nos Hacen Volar?

PORQUE EL TRAMPOLIN?

Bienvenidos al Trampolín!

Hace ya algunos meses durante una comida con amigos en el restaurante “El Columpio” me dio por pensar en lo curioso que era ese artilugio, algo tan simple como una tabla suspendida por dos cuerdas que te puede balancear en el espacio. De pronto pensé ¿Y un trampolín? Eso si que es increíble, una tabla elástica con una plataforma que al botar te impulsa hacía arriba. Momento Ahá. Acababa de encontrar el nombre de mi proyecto: El Trampolín“.

Imaginé todas sus connotaciones, saltar, atreverse, el mar…. miles de azules distintos, la libertad…

Siempre me ha parecido mágico ese momento antes de saltar, en el que miras hacía delante y sientes miedo… pero deseas saltar. Es un segundo o dos de lucha interna en el que solo tienes dos opciones: dar un paso hacía atrás o dar un paso hacía delante y volar.

La vida está llena de esos momentos íntimos en los que nos decimos: ¡Si, voy a por ello! con la maravillosa sensación que viene después de haberlo hecho.

Eso es El Trampolín, esa tabla en la que poder saltar e impulsarte para conseguir hacer lo que de verdad deseas. Y no importa el miedo que sientas, todos lo sentimos, ni siquiera importa el resultado, lo importante es atreverse a probar.

Yo ya lo he hecho y estoy en plena travesía, ¿y tú? ¿te atreves a dar el salto con nosotros?

 

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